«El Auxilio Social franquista partió de la experiencia de la Alemania nazi»

El investigador vigués publica un estudio sobre la política social en la Guerra Civil


vigo / la voz

El historiador vigués Lucio Martínez Pereda acaba de de publicar El Pan y la cruz. Hambre y auxilio social durante el primer franquismo en Galicia (Biblioteca Nueva).

-¿Esta política fue una improvisación o se había planificado?

-Fue planificada y parte de la experiencia del Auxilio de Invierno nazi. El viaje más importante a Alemania lo hizo el fundador del Auxilio Social, el abogado jonsista Martínez de Bedoya, quien propuso la idea al general Mola. Esa planificación también se ve con la existencia de dinero suministrado por los nazis para poder en marcha los primeros comedores de la organización o la fabricación de emblemas que servían para recaudar fondos. Vigo, en ese sentido, tiene una gran importancia porque aquí se pone en marcha la primera fábrica de huchas para la recogida de colectas forzosas. Los creadores del Auxilio eran perfectamente conscientes de que iba a tener una clara repercusión a la hora de crear un sistema de manipulación ideológica, sobre todo, para la clase trabajadora, que era contra la que iba dirigido todo. Digo contra porque en el fondo era suministrar comida a cambio de garantizarse una filiación ideológica hacia los valores del nacionalcatolicismo en el grupo social que más se opuso al golpe de Estado.

-¿Es desde ahí donde se inicia entonces el adoctrinamiento?

-Sí, sobre todo, desde los comedores, aunque la organización también tenía hogares y otros servicios. Pero en los comedores, los niños y mayores fueron sometidos a un sistema de control a través de dos asociaciones incluidas dentro de la propia asociación falangista. Eran las visitadoras, que trabajaban para la oficia de información social y que se dedicaban a vigilar los hábitos religiosos y morales de las familias usuarias. Se apoyan en otra organización interna que era la Asesoría de Cuestiones Morales y Religiosas llevadas por párrocos que escribían un informa que adjuntaban al de las visitadoras.

-¿Hubo corrupción?

-Estaba muy extendida. Las labores de Auxilio empezaron tempranamente y continúan al finalizar la guerra, cuando se entró en la etapa económica autárquica. Entonces, el precio de los alimentos se disparó y mucha gente dentro de Auxilio vio una fuente de ingresos enorme en la corrupción. Y se extendió por toda la organización. Se retiraba comida de los almacenes para vender en el mercado negro. Justificaban que como no había ingresos suficientes por la Ficha Azul y el Plato único había que recortar el dinero que se dedicaba a la provisión alimentaria. Esos recortes se empiezan a producir a partir de 1938-39, cuando la gente empieza a oponerse a las recaudaciones masivas. Cuando caen las recaudaciones y la organización no se puede mantener, coincide con momentos de mayor hambruna, pero la guerra ya está ganada y ya no era necesario tener pacificada la retaguardia.

-¿Cómo vio este sistema la Iglesia?

-Al principio con incomodidad por el origen nazi, ya que era un sistema de beneficencia de carácter laico. La Iglesia había ejercido un monopolio en las labores de beneficencia y veían este servicio jonsista y falangista de adoctrinamiento como un posible competidor. Sin embargo, acordaron que si metían la Asesoría de Cuestiones Religiosas y Morales, y si se introducían el rezo y los sacramentos en el entorno de la organización no pondrían pegas.

-¿Cuándo comienza a diluirse este entramado?

-Es difícil de decir. Creo que en 1946 es, coincidiendo con los dos peores años en términos de provisionalidad alimentaria, cuando el alza de los precios es brutal y, por lo tanto, es cuando más les va a costar mantener el sistema. Entonces empiezan a aligerar, porque además, la labor de recristianización ya consideran que está hecha. En términos propagandísticos siguen insistiendo en la idea de que la España de Franco remedia la dureza de la vida, algo que no era así.

-¿Cuáles fueron las dificultades más importantes que se encontró en la investigación?

-La dispersión documental. En Galicia, había muy poco, prácticamente todo lo que tiene un contenido serial fácil de consultar está en el Histórico Provincial. En los otros archivos no había prácticamente nada. Aun así, no estaban correctamente inventariados ni catalogados, porque no había ni fechas de inicio ni de término. Tuve la suerte de contar con algunos trabajos previos, como el realizado por Giráldez Lomba.

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