«El arte sonoro nunca se ha integrado bien en el mercado»

La Fundación Mayeusis coedita en gallego «Setras», el libro de Berio Molina que pone un sonido a cada letra del abecedario


vigo / la voz

Berio Molina (A Fonsagrada, 1979) centra su actividad en el ámbito sonoro. Ha formado parte de diversas iniciativas artísticas como el colectivo de performances Flexo, el colectivo de paisajes sonoros Escoitar.org o el de creación escénica áIntemperie, entre otros. El artista residente en Santiago y licenciado en Bellas Artes por la Universidad de Vigo está estrechamente vinculado a esta ciudad ya que ha colaborado con el laboratorio sonora Alga-Lab y sus obras se han exhibido en el museo de arte contemporáneo, Marco. La Fundación Mayeusis albergó ayer la presentación de uno de sus proyectos más originales: Setras, un libro de letras con sonido por el que ha recibido el premio especial del certamen internacional Puchi Award convocado por La Casa Encendida y la editorial Fulgencio Pimentel y que ha sido posible editarlo gracias al convenio de colaboración firmado con la Fundación Mayeusis, que se convierte en coeditora junto a las dos entidades convocantes.

-¿Cuál fue el germen de este proyecto?

-Como integrante de Escoitar.org, donde trabajamos escuchando el entorno urbano y espacios geográficos, estoy muy familiarizado con los sonidos de las cosas. Y en este caso, lo llevé al ámbito de la tipografía, que estéticamente también me interesaba. De hecho, estaba haciendo un trabajo sobre letras ocultas en un paisaje. Empecé con el libro hace unos cuatro años, como un ejercicio para escuchar el sonido que hacen las letras al escribirlas y poco a poco fue tomando forma. Juntándolo todo surgió la idea de hacer un paisaje sonoro de la tipografía. Tenía entonces una empresa de programación web y me interesaba hace algo muy manual como contraste. Cuando vi la convocatoria del premio ya lo tenía casi acabado y me presenté.

-¿Es un libro para escuchar?

-Sí, está enfocado desde dos puntos de vista. Se puede escuchar pero también es para ver. Hay una parte analítica en la que las letras se clasifican según el sonido que tienen, por su velocidad, por los cambios de tono, si son más agudas o más graves, por el acento y por el ritmo. Con esos parámetros yo hago una clasificación. Luego hay una clasificación estética que es una búsqueda de la forma que cada letra guarda dentro.

-Pero hay cientos de tipos de letra. ¿Con cuál se queda para este juego?

-Este es un proyecto que se basa en el absurdo. No tiene mucho sentido crear una teoría del sonido que produce cada una de las letras al escribir, porque cada uno escribe de una forma, así que es una contradicción en sí misma, pero al mismo tiempo, ahí está la gracia. Yo doy unas pautas para descubrir ese mundo que cada uno puede seguir o no. Es como la caligrafía. Hay unas normas pero luego hay muchas variantes. El juego es estético, sonoro y visual.

-Y a la hora de volcar todo eso en un proyecto editorial, ¿cómo se resuelve?

-Albabéticamente, de la A a la Z, con el alfabeto gallego pero introduciendo también letras del castellano, como la ll y la w.

-De hecho su proyecto original era en gallego, ¿no?

-Sí. La convocatoria permitía enviar la obra en cualquier idioma pero la editorial quería publicarlo también en castellano y ahí tuvo mucha importancia la Fundación Mayeusis, que patrocina y coedita el libro. Sin su participación no habría versión gallega.

-Usa el libro como un vehículo para mostrar su obra. En este caso está en las librerías, pero podría estar en museos, ¿no?

-Sí, es un proyecto artístico volcado en un contenedor editorial.

-Desde sus inicios trabaja con el sonido y el arte contemporáneo vive una etapa crítica. ¿Le resulta más difícil llevar a cabo sus propuestas?

-El arte sonoro nunca se ha integrado bien en mercado del arte, contemporáneo u otro, a no ser en eventos como festivales. El hándicap ya estaba asumido antes de esta crisis, que en el caso de Vigo se agrava con la situación del museo Marco. Ahora es peor.

-En el Marco mostró un proyecto con el colectivo Escoitar.org. ¿Cómo valora la deriva que sufre en este momento el museo vigués?

-Me parece un pecado la forma en la que se está llevando a cabo el proceso. No escuchar a los colectivos ligados al arte y poner más vocales para apoderarse de la institución para hacer lo que al equipo de gobierno es, entre otras cosas, una ilegalidad.

-Hablando de vocales y volviendo a su libro, ¿qué suena mejor, las vocales o las consonantes?

-A mí particularmente me gustan la ce, la a y la equis. En el libro se puede escuchar cada letra porque incluye un vinilo fabricado con la técnica de los surcos cerrados, que en vez de espiral tiene forma de círculo y con cada «setra» crea un ritmo.

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