Jueces de Vigo ya fijan días de visita a las mascotas en pleitos de divorcio

Un tribunal permitió que un excónyuge sin sitio en su piso para el perro pudiese ir a verlo

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vigo / la voz

Tobi era la alegría de la familia. Cuando llegaba el amo cansado de trabajar, su mascota corría a darle la bienvenida pero al llegar el divorcio, ¿quién se queda con el perro? El Congreso plantea una reforma legal para organizar el reparto y la custodia compartida de los animales de compañía tras un divorcio pero, en Vigo, los juzgados de familia son conscientes de la realidad social y llevan tiempo ensayando fórmulas para compaginar los derechos de ambos excónyuges.

Fuentes del tribunal de primera instancia número 12 de Vigo recuerdan algunos casos de reparto de mascotas que se resolvieron de forma salomónica. En primer lugar, el juez tuvo en cuenta si la expareja que se marchaba del domicilio habitual se iba a vivir a un lugar adecuado para mantener a una mascota.

Hay que tener en cuenta que, hasta hace muy poco, un perro o un gato eran meras cosas u objetos, desde el punto de vista legal, y formaban parte de los bienes gananciales de un matrimonio. Por tanto, estaban sujetos al reparto y división del patrimonio en común de la pareja, al igual que el piso, el coche, el televisor de plasma o la nevera.

En uno de los pleitos, al magistrado de familia se le planteó el dilema de cómo satisfacer a un excónyuge que se mudaba desde una casa de campo, en la que podían corretear los animales, a un pequeño apartamento en el centro de la ciudad. El nuevo hogar era incompatible con la vida saludable del perro y no podía ser incluido dentro de un programa de custodia compartida que daba derecho a ambos amos a disfrutar cada cierto tiempo de la compañía del perro en sus respectivas viviendas.

Dado que el recién divorciado no se podía llevar al can con él al piso, el juzgado vio más razonable establecer un calendario de visitas y fijar unos días al mes para que este estuviese con la mascota, que quedó bajo la custodia de su expareja. Así, el juez acordó que el separado podría volver a su antigua casa una vez a la semana para disfrutar de la compañía de su antigua mascota, acariciarlo y pasearlo durante esa jornada.

Por tanto, los juzgados de familia de Vigo llegaron a la conclusión de que la clave de estos pleitos era la idoneidad del nuevo hogar y que ambos excónyuges tuviesen sitio para cuidarlo. Otra cosa era que la expareja estuviese tan mal avenida que incluso se disputasen el reparto.

El veterano abogado Jesús Silva sí recuerda un único pleito de este tipo a lo largo de su dilatada carrera profesional: «Hace años una pareja discutió mucho sobre quién se quedaba el perro».

Pero los casos de este tipo son contados en Vigo. La letrada Nieves Otero admite que «es algo muy raro pero sé que ahora lo acaban de regular».

«Discutían por dos canes y ella no quería separarlos, hubo que firmar un convenio»

El abogado Manuel García recuerda que un pleito de divorcio tuvieron que incluir en el convenio que la mujer se quedase los dos perros. La custodia de las mascotas se convirtió en una pieza esencial del litigio porque las dos se la disputaban. «Discutían por dos perros y ella no quería separarlos. Al final, acordamos en un convenio que ella se los quedase», dice García. Él solo tuvo ese caso en su carrera pero sabe que en Vigo hubo algunos más. «Ahora parece que se le da algo más de bombo a este tipo de litigios», añade, en referencia a la reciente reforma legal y que se dispone a estudiar en detalle para saber cómo afectará a los dueños de mascotas que en un futuro pidan el divorcio.

Litigio por los cachorros

La letrada Ana García Costas recuerda un caso en su larga trayectoria profesional. «Era por un reparto de custodia del perro y se hacía especial incidencia en quién se quedaba con las camadas», explica. Finalmente, el pleito se zanjó gracias a que las partes firmaron «una especie de convenio regulador» que estableció quién debía tener los cachorros y su régimen de visitas.

Hasta ahora, los animales eran considerados por la ley como bienes inmuebles que podían ser embargados a los dueños por impago de deudas o dejados en herencia. Lo que primará, en la nueva ley, es el «bienestar» del perro, gato o loro como «ser vivo dotado de sensibilidad» y amoldarlo a los deseos de los miembros de la familia que disfrutan de su compañía. El Congreso quiere reformar el código civil y regular el régimen de visitas.

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