Artistas que dan la cara por el Marco

Creadores, coleccionistas y comisarios de reconocida trayectoria que no se esconden tras el nombre de un ente anónimo reclaman respeto para el proyecto del museo

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Artistas en defensa del Marco Un grupo de artistas de Vigo defienden que el Marco siga siendo un museo de arte contemporáneo

vigo / la voz

La campaña municipal para desmantelar el museo más visitado de Vigo, el Museo de Arte Contemporáneo, Marco, y despojarle de la identidad sobre la que fue construido, ha sido contestada desde diversos frentes sociales.

La Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Vigo, socios de la Agrupación de Amigos del Marco, músicos, grupos de artistas como A Colectiva y ciudadanos que celebraron el cumpleaños más triste del Marco, con una fiesta reivindicativa, han expresado su rechazo a los planes anunciados por el Concello para reconvertirlo en el nuevo piso céntrico para los cuadros del Museos de Castrelos. La campaña SOS Marco ya suma más de 7.000 firmas pero el descontento, lejos de cesar, adiciona voces. Las últimas en unirse al coro son de vigueses que conocen el sector. Artistas, coleccionistas y comisarios de reconocida trayectoria que no se esconden tras el nombre de una plataforma de apoyos anónimos. Ángel Cerviño, Luis Sirvent, Ánxel Huete, Berta Cáccamo, Isaac Pérez Vicente, Din Matamoro, Iria Vázquez, Alberto González-Alegre y Simón Pacheco dan voz a los que disienten con la idea del gobierno local para redefinir el Marco y convertir el edificio de la calle del Príncipe en una pinacoteca de obras de artistas gallegos.

A ellos, y eso que son gallegos y que son artistas, (y de hecho casi todos tienen obra en la colección del Concello de Vigo), no les parece buena idea. Ánxel Huete ha sido uno de los últimos creadores que ha protagonizado una exposición en este museo que ha prestado atención al arte que se hace aquí y también al que se hace en la otra punta del planeta, dependiendo más del interés de una obra por sí misma que por su origen geográfico. «Hay una mala interpretación en la reivindicación del espacio que hace el Concello. No se puede confundir el espacio físico con la institución, equivocar el uso del edificio con la función para la que fue creado, y en este sentido, es un instituto para investigar y producir, para generar un imaginario simbólico de la cultura. Nosotros somos reconocidos en el mundo por más cosas que por el marisco», indica.

El artista opina que «procede una reflexión por parte de la alcaldía, que se disponga a escuchar a un sector amplísimo de ciudadanos que tiene otra concepción de la importancia de esta institución». Din Matamoro, miembro de la Real Academia Gallega de Bellas Artes, destaca «el absurdo de la situación, de tener que luchar para que no destruyan lo que está bien hecho. Estamos en el bucle de la tontería. Piensan que lo que la mayoría no entiende, no vale y no vende, cuando es al revés, en vez de educar, preferimos quedarnos en lo fácil». En el mismo sentido se posiciona Berta Cáccamo, que insiste en la defensa del museo y su singularidad para la función para la que fue creado

Luis Sirvent, coleccionista y miembro de una empresa familiar que acercó a Vigo el diseño contemporáneo, lamenta que «a un museo que funciona y con una trayectoria reconocida se le quiera cambiar cuando su director se marcha y no se abre un concurso público para ocupar su puesto, si además tenemos una red museística que es un desastre, excepto el Marco. Me parece fundamental comunicar al ciudadano lo que sucede en el mundo. Sobre lo que ya se conoce, no es necesario redundar», subraya. Isaac Pérez Vicente cree que «el Ayuntamiento desconfía de los profesionales. Si hubiese realmente un proyecto de remodelación del Marco, lo justo es que un cambio de esa magnitud se hiciera público y pudiera ser discutido, que se abriera un debate, pues supone una refundación de un institución de importancia que no debe supeditarse a intereses partidarios. Hay que tener un mínimo de respeto por las instituciones culturales y su autonomía, no cambiar las reglas a mitad del partido».

Además, añade que la obsesión por las colas delante de los museos es una fijación absurda. «Cuando hay colas es porque se ha invertido miles de euros en publicidad, algo que aquí no pasa. El consumo cultural es minoritario. El masivo es otra cosa», argumenta. Ángel Cerviño, artista, escritor y comisario (organizó en el Marco junto a Alberto González-Alegre la exposición dedicada al vigués Mantecón y la muestra O bosquexo do mundo), incide en que «desde el Concello no se ha argumentado con seriedad razones para acabar con Marco más allá del yo pago, yo decido». Y resalta que hay que seguir reclamando el apoyo de la Xunta, y de las entidades que abandonaron el patronato. En ese sentido, recuerda que «desde que la Diputación cambió a manos del PSOE, el Concello ya no le exige la parte del presupuesto que daba al Marco cuando era del PP».

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