El riesgo de que el agua de Vigo deje de ser potable dispara las alarmas

La Xunta alertó de mala calidad por la mañana y el Concello lo negó por la tarde

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vigo / la voz

El riesgo de que el agua de Vigo y la comarca donde viven 400.000 personas deje de ser potable ha disparado las alarmas, al registrar unos niveles de hierro muy altos cercanos al límite de potabilidad, que está en 600 microgramos de hierro por litro. Pero el agua se puede beber sin problemas y parece que el nivel de riesgo está bajando porque las suaves lluvias de las últimas horas han disminuido la concentración ferruginosa a la entrada de la estación potabilizadora de O Casal. Allí se registraron ayer 514 microgramos de metal por litro que pusieron a prueba la capacidad de depuración de una instalación que está obsoleta, según reconoce la propia Aqualia. La Xunta dio un aviso y el peligro se mantiene. «No se sabrá hasta que los análisis de hoy sábado lo confirmen», señala Mercedes do Monte, farmacéutica jefa de la inspección de Sanidade Medioambiental de la Xunta.

En Vigo se midieron en un depósito de la zona residencial de Canido 559 microgramos por litro. El día anterior se habían superado los 600. El Concello lo atribuyó a una avería. Pero el Ministerio de Sanidad establece una zona de cautela entre los 200 y los 600 microgramos y a partir de esa cifra obliga a avisar a la población para que esté en guardia.

Sanidade y el propio Concello vigués garantizaron ayer por la tarde que no hay peligro para el consumo. Pero por la mañana, la Xunta activó la alarma al comunicar que el jueves notificó por carta a Vigo y a los ayuntamientos de Moaña, Redondela y Soutomaior que tenían valores muy altos de hierro, por encima de las 500 partículas por cada mil millones. En Redondela se superó el jueves el techo establecido en el depósito de Quintela. En Moaña, en la entrada de la tubería, en O Con, se acercaron al límite, lo mismo que en Soutomaior. Las analíticas realizadas por la concesionaria y refrendadas por los inspectores de la salud pública apuntaban el jueves a valores anormales que, pese a no suponer riesgo sanitario por el momento, de mantenerse en el tiempo obligarían a tomar medidas.

Fuentes próximas a una de las empresas concesionarias del servicio indicaron que esperan que estos valores remitan gracias a las lluvias de este fin de semana. Los parámetros que se fijan para garantizar la calidad del agua son el color, el nivel de concentración de hierro y la turbidez. En la actualidad los niveles registrados se encuentran en parámetros próximos a las 600 partes por mil millones de hierro en algunos puntos del abastecimiento, que hacen aconsejable recurrir a suministros alternativos para el consumo humano. El agua se puede beber pero «el hierro introduce color y sabor metálico desagradables», señalan los inspectores. El delegado de la Xunta en Vigo, Ignacio López-Chaves, y la jefa territorial de la Consellería de Sanidade, Ángeles Feijoo, informaron de la situación del agua, tal y como se había comprometido la Xunta ante la falta de transparencia de Aqualia, que dejó de colgar los datos de sus analíticas el pasado mes de septiembre.

Tranquila, pero alerta

La responsable sanitaria provincial indicó que Aqualia deberá tomar una nueva muestra antes de las 24 horas del último análisis, y de confirmarse el incumplimiento de cualquiera de los parámetros deberá comunicárselo a la Xunta. En caso de coincidir el resultado de los autocontroles con una concentración mayor de la establecida se decretaría que el agua no es apta para beber. Justificó así el deber de la empresa de notificar diariamente los análisis. Ángeles Feijoo dijo que la población puede estar «tranquila, pero en alerta».

Los grifos vertían líquido de color amarillento y con cierto regusto metálico

La convocatoria del delegado de la Xunta, Ignacio López Chaves, para informar del estado de salubridad del agua en Vigo y su comarca provocó la indignación del alcalde, Abel Caballero. El regidor confirmó la potabilidad y acusó a Feijoo de crear «inquedanza».

La Xunta se ha comprometido a mantener informada a la población porque los resultados de las analíticas eran hasta ahora un misterio, a pesar de que todo el mundo veía como el agua del grifo salía con ligero color amarillo y con cierto regusto metálico.

La administración gallega precisó que la avería de Vigo se produjo en Beiramar y que el agua de esa conducción perimetral, conteniendo óxido, se acumuló en Canido. Según Caballero, el origen del problema era algo conocido por Feijoo y no tiene relación con la potabilizadora sino con el cambio de una conducción, por lo que le acusó de «vantaxista, tramposo e mentireiro».

Recordó que Augas de Galicia presentó en el año 2013 un proyecto para poner en marcha una nueva potabilizadora en Cabral y expresó su rechazo a que Vigo financie una nueva para todo el área, ya que de cada 100 litros que se potabilizan 25 van a otros 9 ayuntamientos del entorno.

La contaminación, el principal enemigo del agua

S. A.
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Al haber menos agua, hay menos capacidad de que los contaminantes puedan diluirse y produce ese efecto

La sequía está afectando a la calidad del agua, sobre todo, en el caso de las viviendas que se abastecen a través de comunidades de traídas y de pozos particulares. Pero también, esa turbidez ya se empieza a notar en las ciudades. En la mayoría de los casos, se trata de un efecto relacionado con la sequía. Al haber menos agua, hay menos capacidad de que los contaminantes puedan diluirse y produce ese efecto. Pero son los ayuntamientos o la Consellería de Sanidade los que detectan, tras el resultado de las analíticas, si el agua suministrada es apta o no para el consumo.

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Los vigueses se pasan al agua embotellada, «por si acaso»

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Los supermercados de la ciudad confirman que estos días se produjo un aumento en las ventas de agua

MANU OTERO

Que si la potabilizadora está vieja, que si el agua huele mal, que si está turbia, que si tiene mal color, que si contiene mucho hierro... Son numerosas las evidencias que generan desconfianza entre la población sobre la calidad del agua de la traída de Vigo. Los análisis confirman que su estado es apto para el consumo. Pero la migración ya ha comenzado y mientras su apariencia no mejore, no habrá vuelta atrás.

Desde hace días, los pasillos en los que se apilan los packs de agua embotellada de los supermercados de la ciudad registran más movimiento de lo normal y los comentarios de preocupación entre compradores se escuchan con frecuencia. «El agua del grifo sale oscura», «yo ya no la uso ni para cocinar», conversan los vecinos mientras escrutan, como consumidores principiantes, las etiquetas de las distintas marcas para escoger las que mejor se adaptan a sus gustos. «Yo siempre bebí agua del grifo, pero esta mañana lo abrí, vi que salía turbia y me asusté», reconoce Mabel Gago, una vecina de la calle García Barbón, mientras busca agua baja en sodio. No obstante, su temor se calmó cuando «encendí la radio y escuché al alcalde decir que el agua está bien, pero por si acaso me bajé al súper a comprar unas botellas», sostiene esta viguesa.

Algo similar le ocurrió a Daniel Martínez, que empezó a notar que algo no funcionaba bien «hace una semana», explica. «Veía que el agua salía turbia, pero creía que era algo de las tuberías del edificio hasta que me enteré por la prensa de que lo que no está bien es la potabilizadora», argumenta este vecino del centro de Vigo. Desde entonces, decidió que el grifo de su cocina permanezca cerrado, sobre todo por el bienestar de su familia. «Tengo niños pequeños y no me arriesgo a que cojan una gastritis porque el agua esté mala», relata los motivos de su migración de la traída a la botella.

No son casos aislados

No son casos aislados, un simple vistazo a las reservas de agua de los supermercados, algunas semillenas, delatan un aumento de la demanda. Y lo confirman los propios empleados de los establecimientos. Cuestionada sobre el incremento en las ventas, una cajera del Gadis de Rosalía de Castro lo confirma sin dudar, aunque para asegurarse lo consulta con su encargada, que avala su impresión. Que en la última semana se produjo un subidón es evidente, pero el volumen total de ventas no lo tienen todavía cuantificado.

Con el cariz que está tomando la situación, en la que las discusiones políticas contribuyen a generar todavía mayor desconfianza entre los vecinos, muchos acuden ya a las tiendas para proveerse de varios litros de agua «por lo que pueda pasar». E incluso ayer, en jornada festiva, en las colas de algunos supermercados que abrieron sus puertas podían verse clientes con varios paquetes de agua embotellada en sus carros. A pesar de la creciente demanda, las reservas de agua en los supermercados es suficiente para atender las necesidades de la población y las estanterías todavía ofrecen una oferta variada. Aun así, un sector de la población viguesa permanece ajeno a los problemas de la traída. Son aquellos que sacian su sed en las fuentes de la ciudad. Con la sequía, algunas se secaron, pero otras siguen regalando litros de «la mejor agua», dicen sus consumidores.

Ana puede dejar mañana hasta 100 litros por metro cuadrado en 12 horas

S. A.
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Lo peor se espera entre las tres de la tarde de mañana y las doce de la noche

Ana es la primera ciclogénesis del otoño que llega a Galicia y se espera que deje una gran cantidad de lluvia. Aemet ha declarado el aviso amarillo por precipitaciones en Ourense y Pontevedra; y MeteoGalicia prevé que puedan registrarse «entre 40 y 80 litros por metro cuadrado en doce horas», incluso se puede llegar hasta los 100 litros en algunos puntos: «No es un escenario imposible. Podría darse en la provincia de Pontevedra y en algunas zonas del sur de A Coruña. Y en algún momento podrían caer más de 15 litros en una hora», explica Juan Taboada, de MeteoGalicia. Precisamente, esos 15 litros se han recogido ayer en muchos puntos de la comunidad, aunque la máxima se dio en Burela, con más de 28 litros.

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