Una joven embarazada duerme ante el Concello por la falta de techo

La mujer estuvo unos días en el albergue municipal y perdió la plaza al no acudir una noche


vigo / la voz

La acampada contra la pobreza situada ante el Concello no solo sirve como elemento reivindicativo sino que con la llegada del frío actúa como refugio para las personas sin techo. A ella tuvo que recurrir ayer Conchi, una joven de 23 años embarazada de cuatro meses. Tras pasar cinco o seis días en el albergue municipal de Marqués de Valterra y faltar una noche, al regreso se encontró con que ya no la admitían.

«Volví al día siguiente y me dijeron que había perdido la plaza. No me informaron de cuando podía volver y sabían que estaba embarazada. Pedí ayuda a unos amigos para refugiarme unos días y ahora, al enterarme de la existencia de esta acampada me vine para aquí», explica desde la tienda de campaña de la Praza do Rei. Está dispuesta a volver al albergue si la admiten de nuevo. «No voy a estar pasando vergüenza. Por lo menos tenía donde dormir», dice. Asegura que sus padres no quieren saber nada de ella. «Tiene que ver con estar embarazada y con la persona con la que estoy, que no es de su agrado. No les gusta, porque es peruano», indica.

Su idea es seguir en la acampada, porque no tiene otra opción. «Si vuelvo a casa me pisan la cabeza. No puede salir mi imagen, porque si me ven, me crujen», asegura. Los servicios sociales del Concello le han dado cita para el 11 de diciembre, por lo que tendrá que esperar a ver si le ofrecen una alternativa.

Miembros de la acampada entregaron un escrito en el Concello en el que informaban que se ven en la obligación de acoger a esta persona al no haber conseguido techo para pasar la noche. Advierten que antes de adoptar esta decisión han agotado todas las vías e informado a los responsables municipales, así como a las policías nacional y local. Los acampados no se hacen responsables de su comportamiento, aunque le han dado unas pautas.

En otro escrito, presentado igualmente en el Concello, preguntan si la solución para las personas sin techo va a ser la acampada de la Praza do Rei, como parece por el caso que les ocupa, y recuerdan que los servicios sociales están al tanto de la situación.

Para Antón Bouzas, del colectivo Os Ninguéns, «es intolerable que se den este tipo de situaciones y que una mujer tenga que dormir en la calle porque un día no cumpla las normas». En su opinión, más que castigarla debería recibir ternura. «Hay que cuidarla, protegerla, orientarla. Es insoportable una actitud de castigo, un auténtico maltrato. Igual hasta podría ser delito. Si está ahí es porque está empobrecida. Hay que motivarla para que no vuelva a la calle», apunta.

También desde la Federación de Vecinos ponen el grito en el cielo por lo que considera un caos de los servicios sociales.

La presidenta, María Pérez, entiende que no es de recibo que a una persona que está en la calle se la cite para dentro de 15 días sin ofrecerle una solución previa. «Se supone que si no tiene medios, urge tomar medidas», indica. Reprocha que si hay superávit en las cuentas del Concello, no hayan mejorado los servicios sociales y continúen los atascos.

Conchi no es la única mujer refugiada en la acampada. Otra chica acude con frecuencia a dormir con su perro, al no permitir el albergue municipal introducir animales.

Tanto el Concello como Cruz Roja, concesionaria del albergue municipal, eludieron ayer valorar los hechos.

285 días de acampada con una docena de tiendas para pedir medidas contra la pobreza

La acampada contra la pobreza cumplió ayer 285 días en la Praza do Rei. Un total de doce tiendas se reparten a lo largo de uno de los extremos, el más alejado de los accesos y por eso, el menos visible.

Haciendo gala de una moral insuperable, los promotores de la iniciativa siguen al pie del cañón con la esperanza de que los servicios sociales mejoren. Para lograrlo acompañan esta acción de otras complementarias que consigan llamar más la atención.

Entre otras reivindicaciones reclaman viviendas para las personas sin techo y gestiones urgentes para la percepción de ayudas sociales acompañadas de medidas para la integración social y laboral.

Mientras no se ponen pisos a disposición de las personas empobrecidas, colectivos como Os Ninguéns solicitan que el tiempo de estancia en el albergue municipal para los usuarios no transeúntes sea el suficiente para que no tengan que volver a la calle. Que puedan estar un mes, dos, o lo que haga falta. Un mejor funcionamiento de los servicios sociales es otra de las medidas consideradas imprescindibles.

«Para solicitar la renta de integración social ante la Xunta tardan un mes en darle la cita en el Concello, después les piden los papeles y a continuación tardan unos tres meses en hacer la visita al solicitante, con lo cual suman cuatro meses antes de que los papeles lleguen a la Xunta», explica Antón Bouzas. Una vez en la administración autonómica tardan entre un mes y mes y medio en tramitarla. Si pasa de dos meses, una vez concedida la renta, tendrá que pagar atrasos.

Bouzas recuerda que las personas que los solicitan carecen de recursos y que una familia con dos hijos puede salir a dos euros por persona con la renta actual.

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