Quince años de Marco, quince años de exposiciones de calidad

El artista y profesor Ignacio Pérez-Jofre reflexiona sobre el recorrido del museo

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A aquellos que no tengan una idea clara de lo que ha supuesto el Marco de Vigo para la escena del arte contemporáneo en nuestra ciudad y, por extensión, para el panorama cultural de la comunidad gallega, les recomendaría que visitasen la muestra expuesta en la planta baja del museo (también se puede acceder a esta información, ampliada, en su web). En ella se puede ver documentación escrita y visual de las exposiciones montadas en este centro desde su inauguración en 2003 hasta la actualidad.

A mí, que he asistido a la práctica totalidad de estas exposiciones, la visita me ha ayudado a recordar muchas cosas y me ha impresionado por la calidad y amplitud de la trayectoria expositiva que describe. Intentaré aquí dar una visión sintetizada de dicha trayectoria. El Marco ha dado cabida a disciplinas, geografías y temáticas muy diversas, dentro del ámbito contemporáneo. Entre las primeras, ha dedicado exposiciones a la fotografía: Vigovisións, The last picture show (2004); al diseño: La creación de lo necesario. Aproximaciones al diseño del S. XX en Galicia (2004), Indisciplinados (2006), Diseño y vida cotidiana (2005), a la escultura y derivados: El estado de las cosas. El objeto en el arte de 1960 a nuestros días (2005); al videoarte: Score. El espacio entre imagen y sonido (2015), Bad boys. Vídeos de artistas españoles (2004), Switch on the power. Ruido y políticas musicales (2006); a la instalación: 7 + 1 Project Rooms (2008); al arte sonoro: La exposición invisible (2006); a la pintura: Pintura Mutante (2006); a la ilustración: El lápiz mágico. La ilustración de libros infantiles en el reino Unido en la actualidad (2004); al arte de acción: Presencia activa. Acción, objeto y público (2012) y a la animación: Geopolíticas de la animación (2008).

La línea de exposiciones del Marco ha tenido siempre una cierta vocación internacional, con el fin de mostrar al público formas de hacer arte difícilmente accesibles de otra manera. De ahí exposiciones como Otras alternativas. Nuevas experiencias visuales en Portugal (2004), 20 desarreglos. Panorama del arte brasileiro (2005), Chikaku. Tiempo y memoria en Japón (2006), Nuevos horizontes. Artistas contemporáneos de Francia (2007), entre otras, además de una serie de exposiciones individuales de la mayor relevancia internacional, como las de Martin Creed (2011), Cándida Höfer (2010), Wilfredo Prieto (2011) o Santiago Sierra (2009). Sin perder de vista la infinidad de artistas internacionales incluidos en propuestas de carácter temático y multidisciplinar.

Pero también ha mirado al entorno cercano. Por un lado ha expuesto a artistas españoles como Cabello/Carceller (2017), Máider López (2016), María Luisa Fernández (2016), Ignacio Uriarte (2015), Juan López (2015), Karmelo Bermejo, (2011), Abigail Lazkoz (2012) o Ángela de la Cruz (2004). Asimismo, ha dedicado buena parte de sus recursos a revisar la escena artística gallega actual y pasada en colectivas como Atlántica 1980-1986 (2003), Diáspora (10 artistas gallegos en el exilio latinoamericano 1930-1970) (2005) o El boceto del mundo (2013). También ha expuesto a artistas gallegos como Luis Seoane (2015), Virxilio Viéitez (2011), Francisco Mantecón (2015), Diego Santomé (2006), Carmen Nogueira (2008), Jorge Barbi (2010) o, recientemente, Ánxel Huete. En este sentido es especialmente destacable el apoyo del Marco a la nueva creación gallega, con la organización de dos exposiciones referenciales como Urbanitas (2006) y Veraneantes (2014), además de una larga serie de exposiciones individuales de jóvenes artistas de nuestra comunidad, como Loreto Martínez Troncoso, Amaya González Reyes, Carlos Maciá, Fran Herbello, Manuel Eirís, Rita Rodríguez, Suso Fandiño, Rubén Grilo, Mónica Cabo, o el proyecto escoitar.org, por mencionar a algunos.

En cuanto a los temas, ha sabido recoger algunas de las principales tendencias del pensamiento artístico contemporáneo. Así, se ha ocupado, entre otras, de cuestiones de género: Más allá de los géneros (2017), Mujeres del silencio (2017), del lenguaje y la comunicación: La voz del traductor (2015), de políticas medioambientales: La ballena negra (2013), Paraísos indómitos (2008), del estatus del artista y el museo como generadores de ideas y experiencias: Cosas que solo un artista puede hacer (2010), El medio es el museo (2008); del paso del tiempo: Tiempo al tiempo (2008), de la imagen fotográfica como documento: Documentos. La memoria del futuro (2007); de la definición del territorio: Entre fronteras (2007), de las dinámicas sociales: Agrupémonos todos. Gregarismo, ocio y otros motivos de reunión (2003).

El Marco ha establecido acuerdos de colaboración con centros nacionales e internacionales que le han permitido ofrecer esta programación de calidad y variada. Entre otros, Centro José Guerrero de Granada, Artium de Vitoria, Laboral de Gijón, MEIAC de Badajoz, Fundación Seoane de A Coruña, Frankfurter Kunstverein de Frankfurt, FRAC Lorraine de Metz, CAPC de Burdeos, Museum of Fine Art in Forde (Noruega).

Además de trabajar con comisarios de prestigio en el ámbito nacional e internacional, también instituyó un premio para jóvenes comisarios en colaboración con el FRAC Lorraine de Metz, que ha contribuido a impulsar el trabajo de una nueva generación internacional de comisarios. Por otro lado, ha albergado programas que daban cabida al trabajo de jóvenes comisarios del ámbito gallego y español, como los ciclos Problemáticas o Puntos de encuentro.

A lo largo de estos años, la programación de exposiciones se han visto complementada acogiendo o produciendo numerosas actividades como festivales musicales (Sinsal), conferencias, ciclos de performance (Chámalle X), cursos, festivales de teatro (Alt Vigo), talleres de artistas y visitas de colegios e institutos. Además, ha establecido acuerdos de colaboración con la Universidad de Vigo, que ha permitido a alumnos y profesores integrar sus recursos en el aprendizaje del arte. Estas actividades ha expandido a un público más amplio su labor formativa.

Creo que este resumen, aunque incompleto, permite a cualquiera que conozca un poco el arte contemporáneo entender el alcance y rigor del trabajo realizado. Y es un argumento a favor de la continuidad de su proyecto, en líneas generales, como centro dedicado a exposiciones de la mayor calidad y relevancia.

Un cambio periódico en el equipo de dirección de centros y museos como este es algo habitual e incluso deseable. Nuevas miradas y otros puntos de vista enriquecen la oferta cultural. Pero lo que no podemos permitirnos es que se prescinda del trabajo desarrollado durante años, que se interrumpa una forma de hacer que ha enriquecido muchísimo el panorama de las artes plásticas, y de la cultura en general, en nuestra ciudad. Por eso pido al patronato del Marco, igual que vienen haciendo multitud de voces desde hace meses, que siga, en la elección de un nuevo director o directora, las recomendaciones del código de buenas prácticas que han asumido las principales asociaciones e instituciones del sector.

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