Pérdidas de 1,5 millones en los montes de Valadares

Vecinos aseguran que la traída apenas echaba agua por falta de presión el 15 de octubre

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VIGO / LA VOZ

Poner precio a los daños causados por los incendios del 15 de octubre es tan difícil como cuantificar, por ejemplo, qué secuelas dejó el Prestige. En el caso de Valadares, y tras un mes de trabajo persistente, los ingenieros forestales de la comunidad de montes han podido cuantificar las pérdidas, solo en suelo comunal, en 1,5 millones de euros. A mayores, y recorriendo el lugar de O Freixo, la zona más afectada, uno no tarda en darse cuenta de que las pérdidas aumentan. Cierres quemados, plantaciones, una granja, ganado abrasado en un alpendre o al menos dos coches que acabaron carbonizados es el balance que se hace a vuelapluma recorriendo apenas un par de kilómetros de sus carreteras secundarias.

Es cierto que ese trayecto invita al pesimismo por la gran cantidad de hectáreas quemadas que se ven, pero también existen motivo para ver el vaso medio lleno. Los culpables son los integrantes del colectivo Chan Grande, que en el último mes han hecho su propia plantación de carballos o castaños para que la vida brote nuevamente en la parroquia. Santiago Freiría es un vecino más que ayer trabajaba en su casa a media mañana. Reconoce que todo pudo acabar de una forma más trágica: «El fuego cambiaba de velocidad tan rápido que era impredecible. El problema es que la presión del agua de la traída era mínima y apenas echaba, pero sobre la medianoche todo empeoró al cortarse la luz. Los motores de los pozos privados dejaron de funcionar y ahí si que nos temimos lo peor».

Isabel Garrido tuvo que salir con lo puesto de su casa acompañada del resto de su familia y suegros. «Llegamos sobre las nueve de la noche y el viento soplaba tan fuerte que parecía que no nos llegaría, pero en dos minutos todo cambió y nos vimos rodeados con el tiempo justo para escapar», relata mientras enseña la parte trasera del cierre de su casa, de malla metálica, completamente calcinada. «Nosotros estamos cubiertos por el seguro, pero no todos los vecinos están igual. Por aquí no ha venido en todo el mes nadie del Concello ni de la Xunta a interesarse».

La conclusión que se obtiene a medida que se recorre O Freixo es que la presión faltó en las zonas altas, ya que vecinos como Avelino Villar, que reside en una zona baja de la parroquia, pudieron evitar que las llamas entraran en su casa con agua de la traída y una manguera doméstica de jardín, además de calderos. «Hicimos lo que pudimos, nunca vi nada igual en la vida», sentenciaba ayer. Gregorio Álvarez, presidente de los comuneros de Valadares, recoge el guante de Avelino al asegurar que «no faltó agua en toda la tarde y toda la noche. Luz sí que hubo excepto unos 15 minutos», asegura antes de concluir: «Ahora tenemos que pensar en cómo planteamos el trabajo que está por hacer, y que es mucho. Lo que tengo claro es que Valadares tiene que ser un pulmón para Vigo, nunca un peligro por el exceso de madera de rápido crecimiento».

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