«Trabajaba en reciclaje al iniciar la serie de objetos abandonados»

El artista viaja a FotoMéxico con el premiado álbum «Waste»

.

vigo / la voz

A veces es necesario renunciar a una cosa para poder centrarse en otra. Pero no siempre. A veces se pueden hacer dos bien. Julio Eiroa (Vigo, 1980) apostó por ello porque no quería ni podía desertar ni de la fotografía ni de la biología. La ciencia llegó primero a su vida. Terminó la carrera y ejerció de biólogo, pero la otra afición ya estaba dentro «y poco a poco fue comiendo terreno hasta que llegué a plantearme si podría vivir de la fotografía». Como iba muy en serio, se sumergió en la formación y fue a estudiar a la Escola de Arte de Ourense. «Actualmente compagino las dos y además es que me gusta mucho poder unir mis dos pasiones», asegura. A ello puede añadir ahora un paso muy importante en su carrera, ya que participa en la actual edición de FotoMéxico.

-¿Cómo lo logra?

-La mayor parte de mi trabajo se lo lleva la fotografía. Su aspecto comercial es el que hace que pueda permitírmelo y al mismo tiempo guardar un espacio para lo que llaman fotografía de autor, más artística, más plástica, una variante que no da beneficio económico, pero sí mucha satisfacción personal.

-¿Dónde queda ahí la biología?

-Además de bodas y eventos, labor que también hago buscando contar acontecimientos importantes de un modo implicado y personal, otra de mis especialidades es la fotografía de naturaleza y viajes, una tarea de guía que combino llevando a clientes de ruta. En otras ocasiones la biología está completamente separada de la imagen cuando ejerzo como educador ambiental. Por ejemplo, dando charlas a chavales en colegios. En todo lo que hago me implico al cien por cien.

-¿Cómo fueron sus primeros pasos en la fotografía de autor?

-Hace dos años me presenté a la sección Descubrimientos de PhotoEspaña. Envié una selección de obras y entré en ese circuito. Un año antes había ganado el premio Proxecto Edición del concurso que convoca Copias de Autor, un espacio para el desarrollo de proyectos fotográficos en el que hay profesionales como Carlos Puga, que se convirtió con el tiempo en uno de mis mentores, consejero y maestro. El premio era la edición de un libro de artista, que gané con la serie Waste, la misma con la que acudí a PhotoEspaña. El libro es muy especial. Es una edición de 25 ejemplares bajo pedido y solo hay tres fabricados. El comprador decide de qué material se hacen. Uno es mío, que lo pedí de escay, otro es de los convocantes, y se hizo de porcelana en honor a los wáteres de una de las fotos y el tercero es de prueba.

-¿Cómo surge la oportunidad de exponer en México?

-Acudí con otros trabajos a la feria fotográfica de Vitoria, Viphoto, y allí conocí a Elvira Rilova, que es comisaria en la consultora madrileña Acelerador de Artistas. Me dijo que le quedaba pendiente buscar una oportunidad para exhibir mi obra. Esa oportunidad fue FotoMéxico, que es un evento joven, pero muy interesante. Se acordó de mí y ha llevado mis fotos junto a las de Neus Solá y las de otros dos fotógrafos mexicanos. Exponemos en un espacio que se llama Art Cage, donde se puede ver hasta el 30 de noviembre.

-El proyecto es el mismo. Un fetiche de largo recorrido, ¿no?

-Sí. Waste ha sido muy importante para mí. Es una serie de fotos que lleva muchas vueltas. La inicié en el 2010, la dejé en el 2011 y la retomé tres años después. Empecé haciendo fotos de objetos abandonados mientras ejercía como biólogo en una empresa de gestión medioambiental de reciclaje.

-¿Hay intención de denuncia o es solo estética?

-Al principio lo era, pero dejó de tener ese sentido y conceptualmente funciona igual para la imagen. Era una queja y se convirtió en más cosas, La gente hacía asociaciones a recuerdos relacionados con los objetos.

Microbiografía

A Julio Eiroa también se le da bien escribir y así resume su currículo: «Un colegio de curas. Sin chicas. Una cámara de fotos en mi comunión que pasa desapercibida. El fútbol. El pueblo. Un colegio de curas. Con chicas. Me tomo tres años sabáticos. Reencuentro con la cámara de fotos de la comunión. Un coche destrozado. Vuelvo a nacer.La mili amenaza. Yo objeto. La cámara de fotos de la comunión se rompe. Universidad. Biología.La fotografía. Una herramienta. Una afición. Siete años trabajando para otro. El paro. Un hijo. Escuela de arte. Mi vida cambia para siempre. Aquí comienza mi camino.

Votación
0 votos
Comentarios

«Trabajaba en reciclaje al iniciar la serie de objetos abandonados»