Una mirada analítica hacia el entorno

El centro de primaria de Coia apuesta por una educación práctica vinculada a la ciudad y a la naturaleza

Una mirada analítica hacia el entorno El centro de primaria Celso Emilio Ferreiro, del barrio vigués de Coia, apuesta por una educación práctica vinculada a la ciudada y a la naturaleza

Vigo / La Voz

El calendario festivo gallego y vigués es el leitmotiv del CEP Celso Emilio Ferreiro de Vigo. El centro de Coia, que tiene 243 alumnos exclusivamente de primaria, cree que su alumnado responde bien a un aprendizaje activo marcado por el ritmo de las celebraciones y de la actualidad. Al margen de sucesos puntuales -tras los incendios en la zona hicieron dibujos y redacciones alusivos para expresar sus miedos-, el colegio aprovecha los días señalados para realizar actividades conjuntas de todos los estudiantes y sobre todo para enseñarles el entorno, que aprenden a ver de una forma analítica. Pepe Casas, su director, lo explica: «O noso obxectivo é fusionar innovación e tradición. Celebrar as festas galegas e da cidade, como este ano, que vamos a estudar o Cristo da Vitoria, e iso darannos pé para coñecer o casco histórico de Vigo. Ademais, queremos que os rapaces estean vinculados coa natureza, e por iso temos un horto e galiñas. Pero vamos máis aló, porque traballamos con outros colexios do barrio [una escuela infantil y un instituto] e con asociacións da contorna».

La respuesta del alumnado les hace ser optimistas: «O ano pasado fixemos unha feira no patio e moitos rapaces viron por primeira vez como se muxe unha vaca». El huerto, con un bancal por clase y gallinas que atienden entre todos, es otro de los hitos de este cole, pero no es solo ocio. «En 6.º medimos o volume do galiñeiro e fixemos un plano», explica Paula Iglesias, jefa de estudios.

El trabajo por proyectos es algo habitual en el colegio, donde todavía perviven los libros y hay ordenadores de Abalar (no están en E-dixgal). «Os rapaces teñen moitas carencias en informática, non saben gardar un arquivo ou como poñer unha letra maiúscula; agora están a facer un conto colaborativo na nube, en Google Drive», comenta Iglesias, mientras Casas recalca que el centro tiene un dominio cerrado y seguro (@cepcef.es) donde los niños se comunican sin ninguno de los riesgos de Internet. Secciones bilingües en inglés, con auxiliares de conversación, y un grupo de mediación entre alumnos son otras de las líneas innovadoras en un centro que ha cambiado la dirección hace muy poco tiempo. 

Atención a la diversidad: recreos dinámicos y lengua de signos en el comedor

En el Celso Emilio Ferreiro hay un 23 % de alumnos con necesidades educativas especiales (NEE). Para atenderlos hay un aula de educación especial con una PT (experta en pedagogía terapéutica) a tiempo completo y una intérprete del lenguaje de signos. Además, tienen otra PT y una AL (especialista en audición y lenguaje) tres días a la semana. Al margen del claustro, el centro tiene dos días a la semana en primero y segundo la visita del programa municipal Terapia con cans, una iniciativa que los niños adoran y que realmente «os relaxa e tranquiliza», dice Casas. Pero en el CEF siempre buscan algo más. Por eso idearon los recreos dinámicos, pensados para los niños con necesidades especiales pero abiertos a todo el alumnado y totalmente voluntarios. Este año, además, están inmersos en un proyecto nuevo: organizar un taller de lenguaje de signos en el comedor. El año pasado se hizo una encuesta y descubrieron que a los alumnos les molestaba el ruido de este espacio. Como además este año tienen un niño que solo se comunica con el lenguaje de signos, creen que es el momento de embarcarse en esa iniciativa que todavía necesita algo de burocracia.

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