«Elegí Vigo porque es una ciudad implicada con la igualdad»

Begoña Rodríguez Sotelino
begoña r. sotelino VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

EDUARDO PEREZ

La actriz Berta Ojea es la directora de un congreso para debatir las diferencias de género en el sector audiovisual que se celebra este mes

03 nov 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

De las 25 películas más caras del cine español ninguna de ellas ha sido dirigida por una mujer. En casi cien años de los Oscar, solo una, Kathryn Bigelow, se llevó el premio. Los papeles protagonistas para actrices cuando superan los 40 años escasean y en las tramas se les asignan roles que perpetúan un modelo social caduco. Bien sabe la actriz Berta Ojea de qué va eso. La coruñesa, mujer intensamente implicada en la lucha por cambiar las cosas en el sector cultural desde la perspectiva de género, fue Ofelia, la secretaria de Mortadelo y Filemón, o Adelina, la cocinera analfabeta en La señora, en un mundo en el que difícilmente podría interpretar el papel de presidenta del gobierno de España si no es ciencia ficción, porque no hay precedentes. Por esas razones y cien más, Ojea, que reside buena parte del año en Madrid, ha puesto todo su empeño en revertir la historia y añade a su currículo el papelón de directora en el I Congreso Cultura e Igualdad, que se celebrará los días 17 y 18 de noviembre en el Auditorio Mar de Vigo.

-¿Por qué apostó por Vigo?

-Porque además de que yo soy gallega, en Galicia hay una industria audiovisual muy potente y asentada, que no se estructura desde arreglos políticos y cuyas producciones el público sigue y quiere. Eso lo he podido comprobar personalmente con productoras como Voz Audiovisual, con la que hice A vida por diante. Y se está haciendo un cine muy interesante. Aunque el mayor volumen se concentra en el norte, Vigo tiene potencial y es el futuro. Además es una ciudad implicada con la igualdad y tuvimos el apoyo del ayuntamiento y del auditorio.

-¿Qué cree que se puede conseguir con esta iniciativa?

-Hace diez años que se aprobó la ley de igualdad y desde entonces las cosas no han cambiado mucho. La lucha que estamos llevando a cabo, sobre todo las actrices, es global, pero es necesario acercar el problema a lo local. Lo que queremos es abrir un debate entorno a ejemplos que se puede seguir. Por ejemplo, en el Instituto Sueco de Cine nombraron como directora a Anna Serner y para empezar, se hizo la pregunta que esperamos que se haga todo el mundo: ¿Por qué hay tan pocas mujeres aquí? Comprobó que no las había porque la industria es muy conservadora y la única forma de hacer cambios era por la vía administrativa y logró que se tomaran medidas políticas para que las ayudas se repartieran al 50 % entre producciones dirigidas por hombres y otro tanto por mujeres.