La primera del mundo en inglés para niños en braille es la viguesa Diana

Cambridge English adaptó la prueba inicial de nivel en colaboración con la ONCE


vigo / la voz

Convertirse a los 10 años en la primera del mundo en cualquier materia es un hito extraordinario. En ese momento se encuentra Diana Costas, una tímida niña viguesa ciega a la que ese hecho no le parece gran cosa, quizás porque desde que nació está acostumbrada a afrontar retos sobresalientes. Pero lo cierto es que Diana se ha erigido en la primera y por ahora también única, en superar el primer examen de inglés pre-A1 para niños que se ha realizado en el mundo en sistema braille. Su hermana Carol, de 8 años, es la hermana más orgullosa del mundo.

Diana lo ha logrado porque se han articulado las medidas necesarias para que eso fuera posible. La colaboración entre Cambridge English y la ONCE ha obrado un milagro que no viene del cielo, sino del esfuerzo por conseguir que un niño que no ve también pueda acceder a la prueba. Lo explica muy bien Anthony Ellis, responsable para Galicia del departamento de exámenes de inglés de la Universidad de Cambridge. «Desde los años 80 hacemos exámenes en braille para casi todos los niveles, pero había uno al que no podíamos llegar, al pre-A1 para niños de 8 a 10 años, una edad en la que no tienen soltura con el lenguaje ni en su propio idioma».

El motivo de no poder ofrecerlo en braille es que para alumnos de tan corta edad, las preguntas que plantean en las pruebas, son, en su gran mayoría, gráficas. «¿Cómo vas a traducir dibujos en palabras? Nos llamaban preguntando si se podía hacer y teníamos que decir que no», reconoce.

Pero la muy británica Cambridge English es una gran empresa internacional y como tal, cuenta con departamentos como el de Necesidades Especiales y ahí se pusieron a darle vueltas, haciendo pruebas mano a mano con los expertos de la ONCE. «Hicieron ensayos con diez candidatos de la Organización Nacional de Ciegos hasta que dieron con la versión definitiva», añade. Cuando estuvo lista, Diana estaba allí, con su madre, Susana, al lado, preparada para el examen, que hizo y aprobó en mayo, aunque será hoy cuando le entreguen su diploma. De aquel día de la prueba no recuerda nada más que fue «muy fácil». El certificado oficial lo recibirá en su colegio de siempre, el Rosalía de Castro, donde estudia 5º de primaria y donde Cambridge English hace en Vigo sus exámenes (hay cinco en Galicia).

Carecer de visión no parece ser un obstáculo para la pequeña viguesa. Su agenda escolar y extraescolar es tan o más agitada que la de sus compañeros.

Su madre resume cómo es una jornada suya: «Como la de cualquier niño de su edad», dice justo antes de entrar a clase de piano en el Conservatorio Profesional de Música de Vigo, donde estudia tercero y donde resulta, qué casualidad, que también es la primera de la clase.

Diana es ciega de nacimiento. «Los médicos nunca nos dijeron la razón científica de su afección. Fue un palo muy duro en su momento, pero todos nos fuimos adaptando», cuenta. Susana es diseñadora gráfica y decidió apartar su profesión para amoldar el entorno familiar a las nuevas circunstancias, pero sigue a su lado y aún no ha vuelto al trabajo fuera de casa.

En su cole, el Rosalía, tiene una profesora de apoyo (sobre todo para adecuar los textos al braille) que proporciona la ONCE como a cualquier centro que tenga alumnos con discapacidad visual. La niña duda a la hora de escoger su materia favorita y al final se decanta por la gimnasia. En cambio, no tarda ni un segundo en confesar cual es la asignatura por la que siente menos simpatía. «¡Las matemáticas!», afirma. Sobre su futuro, ni idea, como es natural, aunque su madre asegura que quería ser bombera. Pero Diana lo desmiente: «No era yo, era Carol», protesta.

Tras dejar el patinaje, ahora practica atletismo en las pistas de Balaídos y en el parque de Castrelos con la camiseta de la Agrupación Viguesa de Atletismo. Corre y además le encanta el salto de altura. Y por si fuera poco, tiene buen gusto y buen oído. Le gusta David Bowie y no le interesa en absoluto Justin Bieber.

 

Visión. Nació ciega pero su madre explica que puede ver sombras difusas. Por ejemplo, las marcas de los pasos de peatones, algo clave para la vida urbana.

Aficiones. Le gusta el cine y leer, y le gustaría que hubiese más películas adaptadas. Y también más bibliotecas públicas con libros en braille. En Vigo solo los hay en la ONCE.

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