«Tenemos que dejar de perder el tiempo en pasar de puntillas para no molestar»

Defiende la creación de un «lobby» femenino. «Los hombres lo tienen», afirma

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vigo / la voz

Como buena periodista -nacer en Argentina siempre es un plus- si algo domina Mercedes Wullich es la palabra. La única que se le resiste, lo mismo que al resto de la sociedad, es igualdad. El continente lo maneja con soltura, otra cosa es el contenido. «Falta mucho por hacer, pero trabajo cada día por llegar a ver la igualdad», afirma. Lo hace en varios frentes. Desde la dirección de Mujeres & Cía., desde la consultora de empresas Gender Capital, desde la iniciativa Top 100 Mujeres Líderes España... El próximo día 26 asistirá en Vigo al II Salón Empresarias Galicia donde, además de participar como ponente, dirigirá un taller de título llamativo: «Entrena tu lado salvaje y entra en acción».

-¿A qué lado salvaje se refiere?

-A ese que tiene que impulsarnos a acabar con patrones de comportamiento aprendidos, a dejar de pedir permiso, a ser más impulsivas, a reclamar lo que queremos y lo que facilite la llegada a la meta propuesta... En definitiva, a sacar los dientes. Estoy hablando del mundo de la empresa. Creo que las mujeres que estamos en un lugar con más visibilidad tenemos la responsabilidad de facilitar el camino a las que están a nuestro lado, que tengan un espejo en el que mirarse. Lo que defiendo es que tenemos que dejar de perder el tiempo en intentar pasar de puntillas para que no moleste lo que hacemos.

-¿Defiende la creación de un «lobby» femenino?

-Por supuesto. Los hombres ya lo tienen. Lo llevan en la genética. Creo que a las mujeres nos enredan en cuestiones que no son las fundamentales y una manera de salir de ese enredo es crear un lobby en el que apoyarnos. El camino, siempre lleno de escollos, será más fácil, sobre todo para las mujeres que no estén en una situación de poder. Lo mejor es empezar de una manera transversal, por lo que tenemos más cerca. Es una tarea urgente, pero tenemos que hacerlo de forma inteligente evitando distraernos en cuestiones sin importancia. Los hombres lo hacen de toda la vida. Nosotras tenemos que adquirir también ese aprendizaje.

-Muchas veces se afirma que son las propias mujeres las que renuncian a una carrera profesional. ¿Cree que es cierto?

-Creo que ya tenemos bastantes culpas como para asumir otra. Lo que ocurre es que hay una especie de enrejado en el que influyen muchas cosas, la educación, la sociedad, la empresa... Soy procuota total. La discriminación positiva es indispensable.

-Curiosamente, esa discriminación no es necesaria cuando hombres y mujeres optan en igualdad de condiciones a un puesto en unas oposiciones, en las que ellas arrasan.

-Las oposiciones son un sistema espectacular. Allana lo que en las empresas no está allanado y demuestra que cuando dicen que en los ascensos se prima el talento no es cierto. El criterio de elección es parcial. No se utiliza el mismo rasero. Lo que está claro es que cuanto antes cambien esa forma de actuar, mejor para ellas. Así tendremos empresas modernas de las que nos beneficiaremos todos, también los hombres.

-¿Qué le parece que la pregunta sobre conciliación solo se les formule a las mujeres?

-Atroz y rancia. Me niego siempre a contestarla. Nadie se merece tener que elegir. El problema radica en que las mujeres hemos entrado en el mundo masculino pero los hombres aún no lo han hecho en el femenino. Hay que modificar la sociedad para que nadie tenga que hacer lo que no quiere. Es un cambio en el que tienen que involucrarse los hombres.

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