Deshielo entre los Caballero y Sánchez por los incendios

Los tres pesos pesados del partido coincidieron para visitar una zona de Vigo afectada por los incendios


VIGO / LA VOZ

Abel Caballero, para lo bueno y para lo malo, es cautivo de sus palabras, y por extensión de las hemerotecas. Es un político de perfil alto, de hablar mucho y comparecer todo lo que puede, aunque, en muchas ocasiones, sea para comunicar lo que él quiere y no responder a las demandas planteadas. Ayer hizo de anfitrión con sus dos nuevos jefes políticos: Gonzalo Caballero, en Galicia; y Pedro Sánchez, en el contexto nacional. La relación con ambos, de siempre, ha estado marcada por las discrepancias. Igual que entre los Caballero, cuyas tensiones y diferencias se remontan doce años.

Basta con remover un poco en los archivos de prensa para encontrar que, por ejemplo, el pasado mes de mayo, cuando Sánchez pugnaba con Susana Díaz por el liderazgo orgánico, el mayor de los Caballero identificó a su actual jefe «con la anarquía y el desorden». Ayer, sin embargo, todo eran buenas caras y simpatía, igual que con su sobrino, Gonzalo, al que, aun así, se permitió la licencia de corregir en alguna ocasión espetándole «no es así, Gonzalo, no es así», en alusión a un comentario sobre los incendios durante la visita que los tres hicieron al entorno quemado de la base que FCC tiene en la carretera de Baiona.

Tanto Sánchez como Caballero no quisieron hacer declaraciones durante su encuentro con el alcalde alegando que ya habían hablado por la mañana. Hubiese sido un buen momento para responder a varias preguntas pendientes, como si finalmente el regidor felicitó a su sobrino por haber ganado el proceso de primarias autonómico, o si Sánchez, que no apoyó públicamente a Gonzalo, considera que puede ser un buen candidato a la Xunta. Resulta evidente que la situación entre los tres está condicionada por apoyos contrarios en el pasado, pero más cierto es que los tres son expertos en sobrevivir en política, y para ello nada mejor que dar sensación de normalidad y cordialidad para acelerar el proceso de deshielo pisando el suelo caliente y humeante de los incendios.

La visita de ayer, para la que se movilizó a más de 50 simpatizantes, fue una forma cordial de recibir al líder nacional. Caballero llegó en coche oficial acompañado de la presidenta de la Diputación y teniente de alcalde en Vigo, Carmela Silva. Sánchez lo hizo en otro turismo ocupando la parte trasera con Gonzalo Caballero. Entre ellos sí se percibió mayor sintonía, ya que ambos tienen un nexo de unión que los acompañaba en ese mismo coche, pero en el asiento delantero. Se trata de Dolores Villarino, la histórica militante del PSOE y ex presidenta del Parlamento autonómico, que siempre ha sido una piedra en el zapato del mayor de los Caballero, apoyando tanto a Sánchez como a Gonzalo. Ayer, entre las bambalinas del encuentro entre estos tres pesos pesados socialistas, se bromeaba con el hecho de que Villarino fuese en el coche con el líder nacional y autonómico para que no lo hiciera el alcalde. Un comentario jocoso que, seguramente, nada tiene que ver con la realidad. El tiempo dirá si la aparente normalidad vista ayer era una cortina de humo o realmente los tres políticos habrán convertido sus diferencias en semejanzas, ya sea por afinidad o conveniencia.

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