Con 2 euros se ahorra un 30 % de agua

La instalación de aireadores en los grifos es básica para evitar las fugas


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Principios de Marzo, año 2012. Faltaban semanas para el inicio de la primavera y con ella quizás llegarían sus (seguramente previsibles) lluvias primaverales. El embalse de Eiras se encontraba al 79´7 % de su capacidad, el de Zamáns al 88%. El alcalde de Vigo visitaba el embalse con enorme preocupación y exigía a la Xunta el trasvase urgente de los ríos Verdugo y Oitavén para aumentar el caudal de las presas de abastecimiento de agua a la ciudad de Vigo. Era una situación de emergencia, pues aunque las reservas eran tranquilizadoras en aquel momento, no podíamos olvidar la sequía del año anterior, cuando saltaron todas las alarmas.

Saltamos en el tiempo, aunque tampoco tanto (apenas cinco años), y llegamos al día de hoy. Empieza el otoño y quizás llegarán las (seguramente previsibles) lluvias otoñales. La situación es preocupante, pues con los datos oficiales actualizados Eiras se encuentra al 57’6 % y Zamáns al 51’2 % de su capacidad.

Afortunadamente, de momento, parece aparcada la propuesta del trasvase, pero ya nos habíamos olvidado de aquella situación de emergencia. Por eso nos sumamos, y felicitamos las medidas anunciadas el pasado viernes por el alcalde de Vigo. Mejor tarde que nunca el Concello cambia su discurso (hasta hace unos días, se decía, no existe motivo alguno de preocupación) y aunque las reservas siguen temporalmente garantizadas es muy conveniente aplicar el principio de precaución y, de paso, hacer un poquito de educación ambiental a todos los niveles, cosa que puede empezar por nuestras propias casas.

Si disculpan la obviedad, el mejor sistema para ahorrar agua es evidente: cerrar el grifo. Pero a veces no depende solo de nuestra voluntad. Les animamos a que se conviertan en «detectives de fugas». Es sencillo, todos tenemos un contador de agua en casa; anote la cifra que marca cuando no vaya a utilizar agua, por ejemplo a última hora de la noche, y revíselo a primera hora de la mañana antes de abrir el primer grifo ¿La cifra aumentó? Tiene usted una fuga. Instale aireadores en cada grifo. Con un par de euros de inversión ahorrará un 30% de agua. Añada el sentido común: no dejar los grifos abiertos al cepillar los dientes, no dejar correr el agua para que se refresque, ducha antes que baño, etc.

Priorice en su compra de lavadoras y lavavajillas los más eficientes en el consumo de agua y energía. Al final, su ahorro de agua será considerable sin reducir su calidad de vida, lo cual es una buena excusa para regresar al contador. Fíjese la cantidad de agua que consume y contrástela con la que le cobran, la utilice o no. Descubrirá que su ejemplar conciencia medioambiental no se traduce precisamente en un beneficio económico, más bien al contrario.

Es posible que se pregunte, consecuentemente, por qué seguimos con este sistema de tarifas por tramos que, por unanimidad, el Concello se comprometió ya hace seis años a cambiar por un cobro por consumo. Nosotros también nos lo preguntamos.

Ya puestos a mirar hacia el Concello (el mayor consumidor de agua de Vigo) podríamos reiterar la felicitación por las medidas recién anunciadas, como eliminar los baldeos y racionalizar los riegos de jardines (no era ninguna sorpresa ver los aspersores regando a pleno sol), pero también es cierto que podríamos pedir un poco más. Las fuentes ornamentales de ciclo abierto deberían cerrarse, y también las de ciclo cerrado.

En una ciudad tan aficionada a colgar carteles por todo, estaría bien poner alguno, bien grande, en dichas fuentes cerradas indicando el motivo: dar ejemplo y concienciarnos para ahorrar agua. También sería bonito evitar los mensajes contradictorios, como que el mismo día que se publican las medidas de restricción de agua se anuncie con gran alborozo que, hoy mismo, ya tenemos otra vez montado el tobogán acuático gigante en Samil con sus decenas de miles de litros cayendo alegremente. La tendencia es que va a llover cada vez menos y las lluvias serán más torrenciales cuando lleguen, algo que no aprovecharán nuestros suelos adaptados a lluvias suaves pero constantes. Este cambio en la cantidad y calidad de las lluvias es otro efecto colateral del cambio climático, pero en una espiral nefasta la sequía no hace otra cosa que aumentar sus causas.

La reducción en el caudal de las presas se traduce directamente en el descenso de la producción hidroeléctrica, que se compensa aumentando la generación de energía en las térmicas de carbón. A día de hoy prácticamente el 56 % de la electricidad que estamos usando en Vigo proviene de las fuentes que más están acelerando el cambio climático. La pescadilla se muerde la cola pero al menos podemos aprender una lección, y aplicarla: ahorrar energía también ayuda a combatir la sequía.

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