«Quiero que mi próxima película sea un homenaje a Galicia»

El joven realizado Oliver Laxe, premiado dos veces en Cannes, está hoy en Vigo hablando de su manera de entender el cine y la vida


vigo / la voz

La apertura en Vigo de 35.ESAV, la primera escuela superior de artes visuales con estudios de posgrado en Galicia, empieza a notarse más allá del ámbito académico interno. El centro que ha puesto en marcha un grupo de profesionales de la fotografía y del cine acaba de nacer y, como anunciaron, lo hace también con vocación de enriquecer el ambiente cultural compartiendo actividades con el público. Hoy, por ejemplo, tienen como invitado al director de cine Oliver Laxe, el único cineasta gallego premiado dos veces en Cannes -por Todos vos sodes Capitáns (2010) y Mimosas (2016)-. Bajo el título 20 fotogramas, 20 pensamientos, que se corresponden con imágenes seleccionadas de su filmografía, el realizador, que busca casa para asentarse en Galicia, hablará de cine «y de la vida», añade.

-¿Esa selección de 20 instantes se le quedó corta a la hora de elegir cuáles o por el contrario se le hizo difícil completar la lista?

-Es que no solo son fotogramas. También hay fotos hechas por mí, otras de mi padre, una que he encontrado en Google... en fin, una excusa para charlar y profundizar sobre el cine y la vida. ¡La verdad es que 20 me parecía muchos! Pero sé que juego en casa y surgirá algo verdadero.

-Su cine está alejado del mainstream comercial. Aún así, ha logrado llegar al público. ¿Se sorprende de su éxito?

-Cuando crees que eres un raro y siempre vas a estar en los márgenes, sí es extraño. Pero el cine comercial que se hace en España no tiene repercusión comercial ni premios y es fácil triunfar en un mundo cultural tan decadente. No me parece tanto mérito. Y tampoco me parece que haga un cine raro. Se encuadra dentro de una tradición histórica y no invento nada. Hay incluso un mercado de cine como el mío. Mi última película se ha distribuido en 15 países.

-Lo que da el cine comercial es dinero para seguir haciendo cine.

-Ya, yo creo que haber tenido una relación verdadera con el cine es lo que me ha abierto puertas. No he especulado, no he sido un cobarde. He hecho lo que sentía que tenía que hacer y ahora... ¡bingo! Tampoco he tenido prisa y en este tiempo he entendido mi relación con el espectador y cómo quiero crecer como cineasta. El haber guardado muy bien el alma de mis trabajos hará que en el futuro tenga la seguridad de poder hacer una película más comercial, pero conservando mi espíritu. Yo sigo siendo un tipo asilvestrado, inmaduro. Mi sensibilidad, en el fondo, es bruta, como la de un corzo que tira para adelante en el monte.

-Mimosas lleva colgada la etiqueta de wéstern. ¿Está de acuerdo con esa definición?

-Hay gente que lo ve así porque tiene la figura del héroe, los aliados, los enemigos, obstáculos a superar y un objetivo. Yo creo que sí puede englobarse en esa tradición, pero no es solo un wéstern. Por eso hay quien le llama wéstern metafísico o esotérico. Hay una parte narrativa y otra más misteriosa. Es mi manera de ver el cine. Quiero ser claro con el espectador pero a veces la mejor manera de ser claro es siendo oscuro, comunicando más a través del misterio de la imagen que de los diálogos o el argumento en sí. A pesar de que el espectador crea que se ha perdido o que no ha entendido, hay una experiencia inconsciente que se genera en las salas y eso sí llega.

-Lo que también se aprecia es que debió ser un rodaje complicado en las montañas del Atlas

-Sí, pero sin sacrificio no hay avance y a veces la dificultad de los proyectos es estar a la altura de lo que luego consigues. Fue duro, pero es curioso estar metido en otra, no sé si peor. Ahora estoy haciendo una película sobre incendios: Aquilo que arde. Llevamos dos semanas rodando por Ourense, vestidos como brigadistas, para lo cual hemos tenido que hacer cursos de seguridad. Cuando una filma con actores siempre duda si van a acudir a la cita. Eso, por desgracia, no ocurre con el fuego. Viene, seguro. Y estamos como los surferos, buscando la gran ola.

-¿Qué le interesa contar?

-Quiero que sea una película que homenajee a Galicia y recoger mucho patrimonio inmaterial. Tiene dos caras. Una alrededor del fuego y otra sobre la sierra de Os Ancares. Me gustan los actores pero habiendo brigadistas espectaculares con expresiones genuinas, ¡por qué coger un actor?. Me excita más trabajar con alguien que haga de sí mismo. Rodaré con actores más adelante, pero este proyecto me pide gente que tenga misterio. Hay actores así, pero pocos.

Cine. La charla es en 35.ESAV (Condesa Casa Bárcena, 11). Entrada gratis previa inscripción en el 886 139 353. Aforo limitado.

Agricultura. Laxe busca casa en Galicia para seguir de cerca un proyecto de escuela de desarrollo rural en Ancares con la UE, que aúna cultura y agricultura.

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