Multas por aparcar a la puerta de los colegios

La Policía Local pone las primeras sanciones del curso por no respetar las plazas para padres


vigo / la voz

Armarse de paciencia sigue siendo necesario para llevar a los niños de Vigo al colegio. La reserva de aparcamiento para padres a las puertas de 36 centros educativos de la ciudad inicia su tercer curso sin conseguir poner fin a los agudos embotellamientos que se producen en las calles a la hora de entrada y salida de los alumnos. El plan de tráfico funciona, muchos padres encuentran sitio para estacionar cerca de los colegios y los agentes de la Policía Local sancionan a aquellos vehículos que ocupan, sin motivo, los puestos reservados.

Pero no es suficiente. Los asociaciones de padres reclaman más vigilancia porque se siguen dando casos de intrusismo y los progenitores, que alaban la iniciativa, piden un mayor número de plazas. «Entran a las 9.00 horas, yo llegué 25 minutos antes y ya estaba todo ocupado», lamenta una madre a la que no le quedó más remedio que dejar su coche mal aparcado en uno de los carriles de la calle Venezuela para acompañar a su hijo a las aulas de educación infantil del colegio Maristas.

La doble fila, triple en algunos casos, y los estacionamientos en aceras en calles de un solo carril siguen siendo habituales en las horas puntas. García Barbón, calle Venezuela, calle Marín, rúa Areal, Avenida Europa o calle Castelao, son solo algunas de las vías en las que el tráfico se torna caótico dos veces al día. Sin embargo, los policías son comprensivos y rara vez sancionan a los padres por cometer estas infracciones. En cambio, la tregua con los que ocupan las plazas reservadas para facilitar el transporte de escolares se acabó tras el período de adaptación e información de dos días que concedió el Concello en el arranque del curso escolar.

Los agentes de la Policía Local ya impusieron ayer las primeras multas. Antes de que se produzca la avalancha de coches en las inmediaciones de los colegios, patrullas de la Policía Local inspeccionan las plazas designadas para el transporte escolar -de 8.00 a 9.15 y de 13.30 a 14.15 horas, por norma general- y si algún vehículo sigue allí aparcado en horario restringido proceden a sancionarlo y, si lo estiman conveniente, podrían ordenar retirarlo. «Tienen enviado a la grúa alguna vez», confirma Rubén Mariño, presidente de la asociación de padres del colegio García Barbón.

Aunque los usuarios consideran acertada la medida del Concello, señalan que es preciso mejorarla. «Haría falta más sitio o alguna forma de rotar. Con los de primaria funciona mejor porque solo hay que parar, bajan y ya van solos a clase, pero a los de infantil hay que llevarlos hasta adentro», explica Sandra Alonso, una de las madres que no consiguió encontrar aparcamiento en el entorno de los Salesianos.

El problema se acentúa en los días lluviosos «porque todos quieren entrar con el coche casi hasta la puerta del aula», critica Janet Rojas, una madre partidaria de ir caminando hasta el colegio siempre que se pueda.

La mayor parte de las asociaciones de padres también están satisfechas con el funcionamiento del plan de tráfico. «No tenemos quejas, así que será que funciona bien», supone la directiva de la AMPA del Celso Emilio Ferreiro, María Galiñanes, aunque admite que «a las 9.00 hay más problemas porque hay más niños, a las 14.00 solo salen algunos, otros se quedan a comer o van en bus», puntualiza.

En el Lope de Vega, se quejan por la falta de espacio y reconocen que «algunas veces» los aparcamientos reservados están ocupados, por lo que demandan una mayor presencia policial. «Al principio, hace dos cursos, sí que los controlaban», señalan desde el ANPA. En el García Barbón, los padres se quejan por la supresión de aparcamientos derivada de la humanización de Rosalía de Castro y Serafín Avendaño y ven en las plazas reservadas «una ayuda después de habernos quedado sin aparcamientos», apunta el presidente del ANPA Rubén Mariño.

Los 80 prometidos

El plan de tráfico para agilizar la entrada y salida de alumnos de los colegios se estrenó en junio del 2015 de forma experimental en cuatro centros educativos: Maristas, La Enseñanza, Escultor Acuña y Lope de Vega. Unas semanas después se sumaron al programa una decena de colegios. Y al concluir el curso el gobierno local hizo pública su intención de extender el programa a todos los centros de la ciudad. De hecho, el alcalde Abel Caballero expresó su deseo para que el curso 2016/2017 empezase con 44 centros públicos y 36 concertados, 80 en total, adheridos al plan. Dos años después, el sistema sigue en funcionamiento pero la meta, muy lejos. Solo se han habilitado zonas de aparcamiento para padres en 36 centros escolares de la ciudad. Aunque desde el Concello siguen con la idea de añadir más centros y ampliar las zonas reservadas.

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