«Me voy y me llevo todo lo que aprendí»

Begoña Rodríguez Sotelino
begoña r. sotelino VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

XOAN CARLOS GIL

El chef Andrés Médici, defensor de la alta cocina nipona, deja Vigo tras diez años y traslada su proyecto a Palma

13 sep 2017 . Actualizado a las 17:42 h.

Sayonara al sensei Médici San. O lo que es lo mismo, adiós al maestro señor Médici. Si ha llegado leyendo hasta aquí y le suena a chino, es porque el asunto es más bien de enjundia nipona. El protagonista es Andrés Mèdici, el chef argentino que hace 10 años llegó a Vigo e introdujo la comida japonesa cuando el sushi era una cosa que sonaba exótica y nos llegaba en su versión descafeinada. Él se empeñó en hacerla cercana y en educar el paladar de los vigueses para que no les dieran gato por liebre con una gastronomía exquisita que otros despachaban haciendo rollos de arroz con aguacate y salmón. Tras una década de experiencia en la que pasaron por tres locales, el cocinero y su mujer se embarcaron el año pasado en una etapa de profunda transformación. Habían crecido mucho, más de lo que podían abarcar, y querían volver a un planteamiento más zen, en un espacio más pequeño en el que pudiesen atender mejor a los comensales. Así lo hicieron y Osushi se transformó en PuroSushi. Aun no ha pasado un año y el chef anuncia que abandonan el proyecto para continuarlo en Palma de Mallorca.

-¿Por qué se va?

-Con el cambio que hicimos el año pasado nuestra cocina mejoró mucho y se hizo muy atractiva para mucha gente. Entre esa gente apareció un empresario de A Coruña que tiene varios restaurantes en su ciudad y en Madrid y un proyecto muy grande en Palma en el que nos ofreció entrar. Lo pensamos, hicimos una prueba en Madrid que salió genial y finalmente nos decidimos a dar el paso. Es un local perfecto para nosotros y un plan muy tentador. Porque es Mallorca, porque abre a las 7 de la tarde y cierra a las 11 de la noche y porque son 150 metros cuadrados de restaurante para dar de comer a 20 personas nada más.

-Y eso es lo que siempre quiso, claro...

-Exacto. Entro como socio y con 45 años que acabo de cumplir, me da bastante seguridad. Esto es como cuando a los futbolistas les ficha un equipo de Qatar. Vivo bien y aquí me jubilo. Es mi retiro. Si me hubieran dicho esto mismo, pero para estar en Madrid o Barcelona, o cualquier ciudad grande, habría dicho que no. Yo nací en un pueblo, luego me fui unos meses a Buenos Aires y hemos vivido en Marbella, Andorra y Vigo. De los cuatro años que estuvimos en Andalucía me quedo con tener tanto sol todos los días. Es una bendición. Echábamos en falta esa vida más en la calle, con temporadas más largas, aunque cada vez aquí hace más sol.