A Guía resiste como la mejor carballeira urbana

En el promontorio de Teis, con los pájaros como banda sonora, acechan las especies invasoras


amigos da terra vigo@tierra.org

Empieza nuestra ruta al pie de la ermita del monte de A Guía, en lo que queda de la finca de doña Fermina. Años de falta de atención fitosanitaria provocaron que los carballos se encuentren muy deteriorados, pero aun así, con permiso de la de San Roque, sigue siendo nuestra mejor carballeira urbana.

La comunidad de usuarios local, fundamentalmente perruna, lleva tiempo haciendo, sin pretenderlo, esto que se conoce en ecología social como «custodia del territorio» que es una forma elegante de decir: «En vista de que las administración ni está ni se la espera, ya nos encargamos nosotros de cuidar el sitio». Desde allí tomamos rumbo norte, y tras dejar a nuestra izquierda los restos de los cedros recientemente talados (eran árboles catalogados como singulares, ahora sí, ya están secos) y los taludes en los que empecinadamente el Concello, aquí sí, se empeña en desbrozar la vegetación herbácea constantemente, quizás para hacer un estudio sobre las mejores medidas para provocar la erosión y la sequía, hagan caso omiso de la señalización y sigamos bajando por el camino natural. Es un descenso botánico del cielo a los infiernos, pues gradualmente la vegetación autóctona de árboles y plantas deja lugar a las especies invasoras. Este camino nos llevará directamente al borde del mar.

La playa de A Lagoa no está incluida oficialmente entre los arenales aptos para el baño del Concello (aunque, eso sí, tiene su correspondiente señal advirtiendo que no se pueden llevar perros). Entre las sempiternas manchas de gasoil del puerto deportivo (años costó que derribaran sus edificaciones ilegales) y los restos de contaminantes químicos y metales pesados depositados en los sedimentos procedentes del antiguo desguace naval podremos ver a la gente nadando y mariscando alegremente. Superada la perplejidad ascendemos por el paseo marítimo. Aquí podremos ver cómo coexisten las especies invasoras con intentos de repoblaciones autóctonas, aunque el presunto «rodal de cerquiños» (Quercus pirenaica) que oficialmente existe en la zona hemos sido incapaces de localizarlo.

El faro

Llegaremos al moderno faro de Teis, edificado sobre el antiguo (uno de los más antiguos de Galicia) que marcaba el rumbo a la leprosería de San Simón. Al fondo distinguiremos un lavadero (agua limpia y fresca, y gratis) y desde allí ascenderemos. Esta parte de la ruta, como en todas las que proponemos, es un buen momento para pensar. Hace solo unos meses, en aplicación de la norma de protección de incendios, toda la zona fue talada a matarrasa. Podremos comprobar quiénes están reconquistando el terreno a velocidad vertiginosa. Prácticamente todo el catálogo de especies exóticas invasoras está aquí. Acacia, eucalipto, robinia tradescantia, phitolaca, ipomoea, etc. En medio descubriremos restos de viviendas de los que sobreviven en pie algunas paredes. Son parte de instalaciones militares y de las antiguas casas de los habitantes de la zona. Las estructuras están muy deterioradas (prudencia), pero ofrecen una imagen impactante sobre cómo la naturaleza, poco a poco, reconquista su espacio.

La banda sonora de fondo nos la pondrán los pimpines, los pájaros carpinteros, los paporrubios y, con suerte, veremos huellas de erizos y comadrejas. Estamos llegando otra vez a la carballeira pero vale la pena desviarse un poco y callejear por el camino de Gondosende. Allí encontraremos el petroglifo de Pedra da Auga. Literalmente lo pisaremos, porque es prácticamente imposible evitarlo, y aprovechen la visita porque (a pesar de estar catalogado como bien de interés cultural a proteger) su ubicación en el único camino de acceso entre viviendas está provocando que le quede muy poco tiempo de supervivencia visible.

Nuestra ruta discurre en parte por el sendero azul oficial. En estos casos las indicaciones suelen pecar por defecto, pero aquí no hay duda de que la pintura azul estaba de oferta y no queda un árbol, piedra o mojón sin pintar en un exceso de señalización que despista por saturación. Sinceramente, confíen en su instinto y no hagan caso a las pinturas.

El carballo vive y da vida a su alrededor

Si existe un árbol emblemático es el carballo (Quercus robur). Vive y da vida a su alrededor. Solamente los usos de sus frutos, las landras, es interminable. Harina de bellotas de su interior que fue durante muchos siglos la base de nuestra alimentación animal y humana, sustituto del café en su corteza, taninos para curtidos, e incluso, con cierta práctica, un silbato con su sombrerito. Un monumento natural.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Vigo

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
11 votos
Comentarios

A Guía resiste como la mejor carballeira urbana