Las quejas de discapacitados obligan a modificar las obras de Balaídos

Cogami aborda con el Concello los problemas de accesibilidad al estadio

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vigo / la voz

Un sector de la afición del Celta que acudió el sábado a Balaídos para disfrutar del primer partido de liga abandonó el estadio con un enfado mayúsculo. Y no por lo ocurrido sobre el césped. Sino por las dificultades a las que tuvieron que hacer frente las personas que se mueven en silla de ruedas para acceder al interior del recinto. Aceras sin bordillos rebajados para acercarse a las puertas, una rampa de entrada a la grada de Río con una pendiente que la hace inaccesible, un ascensor bloqueado que impide pasar a la Tribuna alta y ausencia de una zona en las gradas diseñadas para situar las sillas de ruedas, sin limitar la visión de las personas que las utilizan, son las principales deficiencias que denuncian estos aficionados. Cogami (Confederación Galega de Personas con Discapacidad) ha recogido todas las quejas y se ha puesto en contacto ayer con el Concello de Vigo, que mostró su predisposición a resolver algunas de ellas, como rebajar los bordillos de las aceras o ampliar las tarimas de madera para colocar las sillas de ruedas en la grada de Río. Mientras que las demás, estudiarán cómo solventarlas.

El elevado bordillo de la acera impidió el sábado el acceso de catorce aficionados con movilidad reducida a la grada de Río y tuvieron que ser derivados a Tribuna. «Se olvidaron de poner un acceso en la acera para llegar a la puerta de la Grada de Río, hablamos hoy [por ayer] con el Concello y dicen que lo van a resolver», excusó la técnico de accesibilidad de Cogami, Luisa Miranda. También valoró la predisposición del ejecutivo local a poner una solución a la rampa de entrada a este graderío, que tiene una pendiente superior al 20 % y ya ha provocado ya más de una caída. «Nos dicen que lo van a resolver», confía Miranda, aunque no le informaron cómo ni cuándo. «Las obras aún no están terminadas», dice la colaboradora de Cogami para conceder margen al Concello para que resuelva las deficiencias.

Facilitar el acceso a la tribuna superior «será difícil», asume Miranda que aduce defectos estructurales que complican la apertura de un acceso y señala al Celta como responsable de impedir la entrada de aficionados con movilidad reducida a esta parte del estadio. Pide que se permita el paso de los integrantes de este colectivo por el ascensor de la zona VIP, pero «el Celta no permite el uso», asegura.

Sobre los problemas de visibilidad, Cogami pide, además de plataformas para las sillas de ruedas, civismo al resto de espectadores. «El principal problema es que la gente se pone de pie delante de ellos y no los dejan ver», denuncia Miranda.

A pesar de haber contactado con el Concello para trasladarle sus demandas, el alcalde de Vigo, Abel Caballero, afirmó ayer no tener constancia de ninguna reclamación por parte de este colectivo. «No las conozco, cuando me las transmitan los atenderé. Y si tienen alguna queja sobre Balaídos, estaré encantado de escucharlos», declaró el regidor.

Los abonados del Celta denuncian localidades que han desaparecido o fueron cambiadas

Las obras de la grada de Río de Balaídos también afectan a los demás abonados del club. Algunos de ellos se encontraron el sábado pasado con la sorpresa de que hay localidades que han desaparecido y otras han cambiado de lugar ya que la empresa adjudicataria de la reforma del estadio está numerando la zona de un modo arbitrario.

«Hai asentos que desapareceron. ¿Como se explica eso? Ademais de amigos e familias que antes estaban xuntos. A grada é a mesma», recogía un tuit de un aficionado en una red social. Otros se preguntaban cómo antes podían estar en paralelo al área y ahora casi detrás de la portería.

La explicación a esta alteración del espacio puede estar en que la obra es potestad de la empresa adjudicataria y del Concello de Vigo, con el Celta al margen por completo. La constructora es la que se encarga de la numeración de los nuevos asientos, que no siguen el mismo orden de anteriores temporadas, lo que provoca que aficionados que han mantenido su butaca a lo largo de los años ahora se vean desplazados, separando a familias y grupos de amigos como se denunció en los últimos días.

El Celta también ha visto afectado su funcionamiento por las obras de Río. El pasado jueves, a dos días vista del partido con la Real Sociedad, trabajadores del club intentaron acceder al graderío en cuestión para revisar la logística de los medios de comunicación (incluidas las líneas microfónicas de las radios) pero no pudieron hacerlo ante la negativa de los emisarios de la empresa a facilitarles la entrada reclamándoles toda clase de documentos.

Hasta diciembre para adaptarse a la ley

Los recintos deportivos deben estar adaptados para facilitar el acceso y movimiento de forma autónoma de personas con movilidad reducida. El 4 de diciembre de este año vence el plazo concedido por el gobierno para adecuar los estadios y en Balaídos todavía hay materias pendientes. «No tenemos ni un cuarto de baño adaptado», denuncia Basilio González, socio del Celta que lleva años padeciendo los problemas de accesibilidad del estadio. «Nos meten en las bocanas y las taponamos con las sillas de ruedas, no es seguro», reclama el aficionado pidiendo un espacio diseñado para este colectivo en la grada de Tribuna.

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