El nuevo Balaídos indigna a los socios del Celta discapacitados

No pueden acceder a tribuna alta y carecen de visibilidad

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vigo / la voz

Las obras y la estructura del nuevo Balaídos no convence a los socios del Celta que cuentan con movilidad reducida y necesitan desplazarse en silla de ruedas. El inicio de la temporada indignó ayer a un grupo de ellos, tanto fuera del estadio como a la hora de acceder a su interior. «Es una obra ilegal, no cumple con la ley discapacidad y no nos permite acceder a las nuevas gradas ni contar con un punto de vista del terreno de juego en el que podamos seguir las jugadas sin ser tapados por otros seguidores o nosotros mismos», señalaba a las puertas el estadio Basilio González, que ayer hacía las veces de portavoz del grupo de socios que acceden a Balaídos en silla de ruedas. «Pagamos como cualquier otro socio y aunque advertimos antes de que empezase la reforma que se nos tuviese esta vez en cuenta, no ha sido así», añade.

Sin rampas en las aceras

El grupo de socios con movilidad reducida se encontró al llegar a Balaídos con que no había bordillos rebajados en la acera para poder acceder a las puertas del campo. Las obras han cegado, apuntan, la accesibilidad a las puertas del estadio en los tramos preparados para ellos.

Pese a haberse reformado la grada de tribuna y dotarse de dos ascensores, «el acceso a tribuna alta está limitado en uno de ellos solo a autoridades y la salida del otro es impracticable para nosotros al tener un tabique en un lado y unas escaleras y el bar al otro», explica González, que recalca que esa situación fue planteada tanto al Celta como al Ayuntamiento sin que ninguna de las dos instituciones adaptase el proyecto.

Los socios en silla de rueda, catorce en total, a los que se unen invitados de asociaciones de discapacitados o visitantes de otras aficiones y público con movilidad reducida que acude de forma esporádica, fueron encaminados en el partido de ayer ante la Real Sociedad a tribuna baja, la antigua grada de preferencia. «Es indignante, nos colocaron en filas en una bocana de la grada de tal forma que nosotros mismos nos tapamos la visibilidad hacia el campo y los jugadores, y al estar en un lateral la gente cuando se levanta por el desarrollo de cualquier jugada ya no nos deja ver. Llevo treinta años de socio y no consigo ver ningún gol», se lamenta el portavoz del grupo que asegura que el colectivo aguardaba que las obras solucionasen sus problemas de accesibilidad y ubicación.

«Que cumplan la ley»

«La rampa de acceso en la grada de ría tenía una pendiente de un 30 % de desnivel y eso ha provocado ya vuelcos de nuestras sillas», explica Basilio González, que asegura haber hablado con los responsables técnicos de la obra y el Concello para que salven con dos tramos de rampa la diferencia de cota, «pero por lo que parece, de momento tampoco nos han hecho caso».

El grupo de socios del Celta con movilidad reducida exigen que «se cumpla la ley y las normas de construcción y barreras arquitectónicas para que los discapacitados que seguimos al club, que nos gusta ir al fútbol y que pagamos como todos los demás, nos podamos valer por nosotros mismos sin necesidad de asistencia. Si no lo hacen la obra es ilegal», advierte González.

Está cortada la salida de un ascensor por un tabique, la barra de un bar y escaleras

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