La ola de O Marisquiño derrota al calor

Una marea humana siguió a casi 300 las clasificaciones para las finales de las competiciones

Así se cogen las rampas en el Marisquiño Nos ponemos en la piel de estos saltadores sobre ruedas cuando se cumple la tercera y última jornada del festival que hoy dice adiós con la celebración de las finales

vigo / la voz

La ciudad de los patinetes y las bicicletas voladoras congregó ayer a una marea humana bajo un abrasador sol, solo atemperado por breves momentos de brisa marina. Desde el muelle de cruceros hasta la plaza de A Estrela, miles de espectadores se agolparon para seguir las distintas opciones que ofrecía la programación de la XVII edición del Festival O Marisquiño.

Con una desgarrada voz salida de la ultratumba, Roger animaba las semifinales de skate en la modalidad street. Allí, Iván Monteiro, Danny León y compañía «daban lustre a los módulos» de la pista situada en la Estación Marítima en busca de una plaza para la final de esta tarde. Antes fue el turno para Candy Jacobs, Andrea Benítez y el resto de las chicas empeñadas en mantenerse hoy por la tarde en la pista.

El tránsito hacia la zona de BMX era una feria de tenderetes en los que todo tipo de marcas trataban de colocar sus productos a los espectadores y paseantes. Todos ellos, bajo la atenta mirada de los vendedores de cerveza. Aunque los reyes de la venta ayer fueron los africanos y sus sombreros de paja.

El máster BMX, con sus sufridos espectadores sometidos a la prueba del aguante solar, definió la composición de la final de esta mañana. Las féminas, por su parte, ya dirimieron ayer sus diferencias en el circuito de las bicicletas. El podio se repartió entre Camila Harambour (Chile), Teresa Fernández (Cádiz) y Katherine Díaz (Venezuela), por ese orden.

Así se cogen las rampas en el Marisquiño Nos ponemos en la piel de estos saltadores sobre ruedas cuando se cumple la tercera y última jornada del festival que hoy dice adiós con la celebración de las finales

Tanto en este escenario como en el del skate la palabra clave es truco. No el que se conjura con un trato, sino el que se saca de la manga el rider para arrimar al jurado a su sardina. El piloto, o el patinador, sabe que comerá caliente si el animador de la competición pronuncia a través de la megafonía un sonoro guau, o un wow en el caso de Roger, el de la voz parecida a la de Míster Wolf, en American Graffiti.

El deambular por la ciudad de los shorts y los ombligos al aire, que dirían los componentes de Cruceiro en su anti himno del Marisquiño, continúa hacia las motocicletas aunque poco antes se levanta la «polbeiría» estradense que anula cualquier tentación de acudir hoy a la fiesta del pulpo de Valadares o Carballiño.

Aunque el pasillo del espectáculo corre paralelo al antiguo malecón, no son pocos quienes descansan a la sombra de los jardines, sobre el césped que había en la zona. Las motocicletas todavía no rugen ni face to face ni freestyle, que esto de los deportes alternativos enriquece mucho el vocabulario albión. Donde sí hay movimiento vertical y rototraslatorio es en la pista de dirt jump. Es el único deporte que adquiere con acierto el calificativo de riesgo. Los pilotos venden sus cabezas y sus columnas dorsales por el aplauso de los ocupantes del graderío. Este año, todavía más ya que al adquirir la categoría internacional máxima, las rampas intermedias ascienden hasta los cuatro metros y medio de altura. Ahí sí adquiere sentido la exclamación wow.

Ya llegando al final de las Avenidas, se sitúa un mini circuito de patinetes eléctricos, en principio pensado para la población infantil, pero que estaba tomada ayer por las dos siguientes generaciones. Las embarcaciones ayer se limitaron a entrenar para hoy estar preparadas en la gran final.

Finalmente, casi como si se tratase de otro mundo, la plaza de A Estrela se abre como el hábitat habitual de los genuinos seguidores de estos deportes callejeros en Vigo. Allí, el break dance marca el movimiento de los congregados, mientras todavía no se palpa el estruendo de la gran batalla de gallos que tendrá lugar a continuación.

Feijoo y el PSOE

Y mientras la gente se divertía, la disputa política enredaba por su cuenta. El diputado autonómico Abel Losada, del PSdeG-PSOE, emitía por la tarde un comunicado en el que calificaba de clandestina la visita realizada por la mañana por el presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, a las instalaciones de O Marisquiño. Sostenía el parlamentario socialista que el presidente del Ejecutivo gallego había elegido la hora de menor afluencia para que le pitasen los espectadores debido a que la Xunta solo había aportado al festival 40.000 euros frente a los 400.000 de la Diputación y el Concello de Vigo. El presidente de la Xunta había anunciado su visita al festival vigués por medio de una nota de prensa enviada a los medios a las ocho de la mañana.

El festival seguirá hoy, ajeno a la política, con todas las finales de los distintos deportes.

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