La alternativa de moda al gimnasio

El «crossfit» llegó al área de Vigo hace cinco años. Ya son tres los centros que imparten una disciplina que ayuda a ponerse en forma con ejercicios intensos

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vigo / la voz

Cuando se pronuncia la palabra crossfit, uno tiende a proyectar en su mente una suerte de entrenamiento militar que exige una preparación muy intensa o a un tipo muy cachas levantando 100 kilos. Nada más lejos de la realidad. El crossfit no es más que una manera de hacer ejercicio y cualquiera puede practicarlo; desde policías, que fueron los primeros en entrenarse de esta manera, hasta ancianos, madres, padres e, incluso, niños. Y cada vez es una práctica más extendida. En Vigo ya hay gimnasios oficiales de crossfit. El más reciente tiene tan solo dos años. Cada uno cuenta con una cantidad de miembros considerable.

Según la enciclopedia virtual Wikipedia, crossfit es un «sistema de acondicionamiento físico basado en ejercicios constantemente variados, con movimientos funcionales, ejecutados a alta intensidad». Fran Fandiño, entrenador del centro Centaurus, lo define como «el deporte más completo». El crossfit busca ejercitar el «core», es decir, los elementos básicos del cuerpo que utilizamos en nuestra vida diaria, como la fuerza, el equilibrio, la resistencia o la movilidad, entre otros, para estar más saludables. La principal diferencia que tiene con un gimnasio es que en un box o nave (nombre que se le da al lugar donde se realiza el ejercicio) los entrenamientos duran una hora, son diferentes cada día y no usan bicicletas estáticas ni cintas sino el propio cuerpo como máquina a través de pesas, gimnasia, cuerdas, cintas... y todo lo que implique moverse. Ernesto Rojas, gerente del box Distrito 362 explica que, además, «con el crossfit creas una comunidad donde la gente se lleva bien y eso te empuja a ir». Señala también que «el entrenador está contigo en todo momento, observando si lo haces bien». Al contrario que en el gimnasio, en un box nadie es anónimo.

Tal y como explica Gustavo Veloso, gerente del box CrossFit Vigo, el crossfit es para todos, incluso para los más pequeños: «Somos de los pocos boxes de España que apuestan por los peques y tenemos 30 niños apuntados». Gracias a esta disciplina, los niños aprenden psicomotricidad, a corregir su postura y a ser más ágiles y menos sedentarios mientras se divierten. No solo los niños pueden hacerlo: la gente con lesiones también. Como cuenta Gustavo, «teníamos a una chica con parálisis cerebral y hacíamos ejercicios adaptados a ella. Poco a poco, fue ganando fuerza». Ahora entrena con ellos como una más.

«Soy una chica normal de 55 kilos, la diferencia es que estoy más tonificada»

El fenómeno crece de forma acelerada. Tal y como indica Fran, «españa, aunque ha llegado tarde, ha sido uno de los países con más desarrollo en el mundo del crossfit». En el área de Vigo, el primer box, Centaurus Box, abrió hace 5 años en el municipio de Mos. Llegó otro en plena ciudad hace tres años; el segundo, Cross Fit Vigo, abrió hace tres años y medio, y el último, Distrito 360 está a punto de cumplir dos años. Las claves de su éxito se centran en dos factores: la comunidad que crea y la atención personal de los entrenadores, que ayudan a que los resultados se muestren más rápido. Con el crossfit, la condición física empieza a mejorar en los dos primeros meses.

María Domínguez reconoce que pensaba que no le iba a gustar cuando empezó, pero terminó enganchándose a pesar de «no ser muy deportista». «Ya llevo un año», cuenta. Y es que el crossfit atrae cada a día a más gente gracias al boca a boca. «Todo el que viene a probar es porque un amigo le ha dicho que funciona, que es divertido. Así que prueban y, al final, se quedan», dice Gustavo. María indica que ella va «tres veces a la semana y veo gente de todo tipo, ya que los ejercicios se pueden adaptar a tu condición física. Desde que empecé, noto que tengo más energía para realizar las tareas cotidianas, como subir las escaleras». Entrena en Distrito 362, donde, según Ernesto, «hay más chicas que chicos». «Existe el prejuicio de que las mujeres no practican este deporte o, si lo hacen, están demasiado musculadas. Yo también lo tenía, pero una vez que empiezas te das cuenta de que no es así», explica María.

Paula Bouzó, de Centaurus, cuenta que ella es «una chica normal. Peso 55 kilos y la única diferencia es que estoy tonificada desde que empecé». Ella lleva 4 años haciendo crossfit y va todos los días, a pesar de que antes «no iba al gimnasio porque me aburría, pero ahora he encontrado algo que de verdad me motiva». Por otro lado se siente más sana porque ha cambiado su alimentación ya que «una cosa lleva a la otra y, al entrenar con gente que lleva un estilo de vida saludable, se te pega». Marcos Vázquez, de CrossFit Vigo, también se metió en el mundillo gracias a un amigo que le dijo que funcionaba y ahora lleva dos años. «Me había apuntado al gimnasio pero siempre lo dejaba. Con el crossfit hice una clase y ya me enganché», explica. «Es todo mucho más dinámico y nos apoyamos entre nosotros».

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