El «crowdfunding» del ladrillo llega a Vigo

Una firma de emprendedores pone su ojo en el Casco Vello y ofrece ser inversor inmobiliario a partir de 250 euros

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vigo / la voz

Convertirse en inversor inmobiliario en Vigo con apenas 250 euros ya es posible. Javier Anchelergues, ingeniero de caminos con experiencia en el sector de la construcción, es el ideólogo de una iniciativa en la que ha embarcado al experto en finanzas Juan Hernández y al arquitecto Juan Mugarra. El fenónomeno ya está funcionando en ciudades como Madrid y Barcelona. Room Dreams, que es como han bautizado su iniciativa, nace bajo el paraguas de Viagalicia, la aceleradora de empresas que impulsan al unísono la Zona Franca y la Xunta de Galicia. «Estamos en plena fase de diseño de la parte legal para captación del dinero», explica Anchelergues, que añade que el objetivo es arrancar en septiembre.

En realidad, ya lo han hecho. Han comprado un piso con fondos propios que han puesto en el mercado de alquiler turístico, que es el segmento que quieren explotar, y que sirve de referencia para presentar a los potenciales inversores el modelo que proponen. Explica que consigue un triple beneficio: mejorar la ciudad, ofrecer una rentabilidad atractiva -estiman que estará en torno al 5 %- y poner en valor inmuebles ofreciendo un alojamiento turístico de calidad. «Muchas ciudades tienen zonas de gran valor deterioradas porque los inmuebles son muy antiguos, carecen de ascensor y garaje, están descuidados o directamente abandonados y, sin embargo, ofrecen un gran potencial para destinarlos a alquileres de corta estancia», señala.

Es el caso de muchos edificios del Casco Vello, la zona en la que han puesto sus ojos, y en la que ya adquirieron una casa prácticamente derruida. Requería tanta rehabilitación que se replantearon la operación y ya la han vendido para empezar por algo más fácil, lo que permitirá a los microinversores ver cuanto antes rentabilidad para su dinero.

En suma, lo que propone Room Dreams es poner en valor el patrimonio utilizando nuevos sistemas de gestión. En la práctica, detalla Anchelergues, el proceso empieza cuando detectan una oportunidad en el mercado y hacen un estudio de viabilidad. Si obtiene el aprobado lo cuelgan en su plataforma web donde cualquiera puede invertir a partir de 250 euros. «Una vez completado el presupuesto de la actuación, diseñamos un producto específico, moderno y funcional para alquiler turístico y se pone en explotación». Estiman que entre la compra del inmueble y la reformar, más los gastos de gestión, el montante a recaudar entre los inversores rondará los 125.000 euros. A partir de ahí, calculan una ocupación media de 160 días al año. Y al cabo de unos años, cinco en principio, la propiedad se vende y los inversores recuperan su dinero y se produce el reparto de la plusvalía.

Aunque están empezando por Vigo, los promotores de Room Dreams ya piensan en probar el modelo en otras ciudades porque, «si somos capaces de dar con la tecla, es muy escalable», dice Anchelergues.

El dinero lo captarán a través de alguna de las plataformas que ya funcionan en el sector y que cuentan con licencia de la Comisión Nacional del Mercado de Valores. Housers, nacida hace dos años en Madrid, es una de las de referencia en este tipo de operaciones. «Será algo parecido a cuando un cliente compra a través de Amazon, que en un determinado momento te manda a Visa para hacer el pago. Aquí igual, nosotros nos encargamos del producto, en este caso del piso, y la plataforma autorizada se encargará de recepcionar el dinero».

La primera plataforma de financiación colectiva se creó en Madrid en el 2015

Housers, la primera plataforma de financiación inmobiliaria colectiva y también la primera autorizada por la CNMV, se creó en Madrid hace dos años. «Desde abril del 2015 ha captado 25 millones de euros», asegura el impulsor de la iniciativa en Vigo, Javier Anchelergues, que explica que también existen ya experiencias de crowdfunding vinculado al ladrillo en Barcelona y en Valencia, detrás de las que también está Hoursers, que ya reúne a más de 42.000 usuarios, de los que un 40 % son inversores habituales. En este caso la aportación mínima es de 50 euros.

El pasado mes de febrero cerraron la mayor operación de crowdfunding realizada hasta el momento: en menos de dos meses consiguieron 1,2 millones de euros para construir un edificio, el segundo de obra nueva que se hace por este método, cuyo coste final está presupuestado en 1,8 millones. Una hipoteca de 600.000 euros completa el proyecto. En total participaron en la financiación 1.278 inversores.

Anchelergues reconoce que la demanda inmobiliaria de Madrid no es la de Vigo, pero esperan que igual que cuando arrancó la crisis, «la incidencia aquí llegó más tarde», ahora también llegue la recuperación. «Lo hará con retraso pero llegará y tenemos que estar preparados», afirma.

El impulsor de Room Dreams pretede tener el próximo año en cartera un mínimo de 10 pisos.

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