Los vigueses aprovechan los vuelos a Italia y Escocia para sus vacaciones

Las conexiones directas con Bolonia y Edimburgo cobran fuerza en el verano

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vigo / la voz

Llegan las vacaciones y los vigueses no se la quieren jugar. Hartos del cambiante clima gallego, apuestan por poner sus sombrillas en Canarias o Baleares y, los más afortunados, en las arenas del Caribe. «Las reservas de última hora son en las islas y la costa española», explica Ana Carballo de Turatlántica Viajes. Eso sí, también aclara que «la gente va aprendiendo que la antelación es el ahorro». De hecho, los dos archipiélagos se han encarecido en los últimos años al experimentar un aumento de turistas europeos. «Un hotel con todo incluído en Canarias con la familia siempre tiene éxito», asegura Xosé Emilio Fariza, director de una de las sucursales de El Corte Inglés en Vigo. Otro de los detinos más demandados, por cercanía y por tener un precio más económico, sigue siendo el Algarve, al sur de Portugal. Asimismo, los cruceros se mantienen entre las opciones preferidas.

Los cambios han llegado de la mano de los vuelos internacionales. Los vigueses prefieren no hacer escala y apuestan por las conexiones directas, tanto desde Peinador como desde los aeropuertos de Oporto y Santiago de Compostela. Algo comprensible teniendo en cuenta lo costosos que resultan los vuelos a Madrid. Así, son muchos los que este verano han elelgido el norte de Italia para desconectar del trabajo, gracias a las rutas con Milán y Bolonia. También tienen gran demanda Escocia, por la conexión Vigo-Edimburgo; Cabo Verde, desde Lavacolla; o Marruecos. «Si no es mucho más caro prefiero la conexión directa por comodidad», confiesa Víctor Fernández, que ha pasado una semana en Escocia.

«Es la primera vez que vuelo desde Vigo y compensa mucho más que coger el autobús para ir a Oporto», asegura por su parte Andrea Río, que llegó ayer de Edimburgo. Aunque era un viaje que tenía ganas de hacer desde hace tiempo, no fue hasta que la aerolínea irlandesa esternó la ruta en marzo que decidió hacerlo. Miguel López, que ha pasado sus vacaciones en Bolonia, explica que en su caso «era un viaje que ya tenía planeado, pero que haya conexión directa lo facilitó bastante».

Otro cambio, el descenso en los destinos típicos europeos: Londres y París. Lo mismo ha ocurrido con Turquía y otros países de mayoría musulmana. «El cliente prefiere destinos más seguros», explica la responsable del establecimiento de Alcón Viajes en Gran Vía, Mabel Alonso. Sin embargo, tampoco es una tendencia generalizada y algunas agencias, como El Corte Inglés y Viajes Carrefour, continúan vendiendo estos viajes con normalidad.

Más allá de Europa, entre los destinos internacionales Tailandia mantiene el tirón. «El destino que más vendemos para lunas de miel», afirma Rodrigo Lagoa de Travelmakers. También ganan fuerza otros nuevos como Mauricio. Responsables de El Mundo Yourway, especializado en grandes viajes, uno de los destinos estrella ha sido la costa oeste de Estados Unidos. «Ha aumentado la venta de larga distancia», sostienen Begoña López de Viajes Lira. En esta agencia se ha demandado particularmente Guatemala e Irán, pero también han tenido fuerza las conexiones directas. «De Europa, Escocia se ha llevado la palma», concreta. «Vimos que Ryanair sacó el vuelo directo desde Vigo y decidimos que si nos salía barato iríamos», explica Paula Sanmartín, que estuvo cuatro días de vacaciones en Edimburgo. «Aprovechamos siempre que hay vuelos directos para viajar», cuenta Carmen Cirujano, que acaba de llegar de pasar dos semanas aprendiendo inglés en Edimburgo. Eso sí, los que se han beneficiado de las rutas directas reservaron los vuelos «con meses de antelación». De otra forma los precios no habrían sido tan económicos.

En lo internacional, otra de las sorpresas que se han llevado este verano en muchas agencias es un aumento de la demanda de viajes a Japón. «Está pegando muy fuerte», asegura Rafa Meijide, de Airbus. «Aunque no es lo que más se demanda, ha experimentado un repunte bastante bueno», aclara Xosé Emilio Fariza de El Corte Inglés en Vigo.

Más allá de los destinos, otro cambio que observan algunas agencias este verano es que se opta por reservar hoteles de dos o tres estrellas. «Se adaptan al bolsillo y aceptan establecimientos más sencillos», dice Rafa Meijide.

En cuanto al tiempo, los vigueses suelen hacer viajes de entre 7 y 10 días. La excepción la marcan los de larga distancia, en los que suelen invertir 15 días. También son muchos los que aprovechan el puente de San Roque para una escapada de cuatro o cinco noches.

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