Las fuentes ornamentales más simbólicas de Vigo no funcionan

Defectos de origen y un escaso mantenimiento están detrás de la mala imagen


vigo / la voz

Buena parte de las principales fuentes que adornan las plazas de Vigo no funcionan. Algunas ya nacieron defectuosas y sufren recaídas cada dos por tres por falta de mantenimiento.

Chorros que no funcionan, agua que desborda el vaso, escasa o nula iluminación, basura... Un simple recorrido hace sospechar que se trata de una ciudad de secano y que la conservación brilla por su ausencia. No hay más que echar un vistazo a la plaza de América para comprobar que la obra no solo mantiene el gafe de sus inicios, sino que requiere de un retoque transcurrido más de un cuarto de siglo desde su creación. Apenas un mes después de inaugurarse el 4 de mayo de 1991, el monumento estaba sin agua y no funcionaban los chorros ni las luces. La situación de la Porta do Atlántico, obra de Silverio Rivas, es similar en la actualidad con el agravante del paso de los años.

Del monumento a los caballos de la plaza de España, de Oliveira e inaugurado tres días después del anterior, se han apiadado un poco y mantiene un atisbo de agua en la parte inferior. La cascada que surgía de la zona alta ha desaparecido. Como la escultura anterior, en sus inicios ya fallaba la luz y el agua. En ambos casos se achacó a la precipitación para inaugurarlas por el entonces alcalde Manoel Soto.

Pero tal vez la fuente que menos tiempo ha estado activa sea la paellera, en el cruce de Areal con Oporto. Diseñada por el arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra, autor del proyecto Abrir Vigo al Mar, quedó a medio hacer, igual que el resto de la obra. La idea original contemplaba un sistema de bombas y relojes que daría las horas con chorros. No solo no fue adelante, sino que el vaso vertía el agua hacia la calle. Después de mucho tiempo ignorada y sumida en el abandono, el concejal Henrique Viéitez decidió en el 2000 agarrar el toro por los cuernos, resolver el problema y ponerla en marcha, igual que hizo con el resto de las fuentes de la ciudad. En el 2005 la presidenta del Puerto, Corina Porro, colocó unos delfines vegetales alrededor del vaso, que fueron retirados en el 2009 por el actual alcalde, Abel Caballero. La falta de mantenimiento ha hecho de ella una pieza sin sentido, pese a convertirse en una referencia.

Tampoco el monumento del Bicentenario, inaugurado hace siete años frente al Concello, se libra de la dejadez. La obra de Silverio Rivas, en la que figura el nombre de todas las parroquias de Vigo, pretendía ser un símbolo más de la ciudad. Sin embargo, el peculiar olivo, construido con dos toneladas y media de acero, aparece seco, sin chorros de agua que recuerden su origen.

Otro caso similar se registra en la turborrotonda situada en el cruce de Gran Vía con la calle Islas Baleares. El espacio, que tenía como objetivo evitar los continuos accidentes que se registraban, fue decorado con una fuente de la que no queda ni rastro. Solo permanece la escultura sobre la que discurría el agua.

La otra cara de los surtidores artísticos está en la calle Aragón y Rosalía de Castro

Aún no son las fuentes más emblemáticas de Vigo, pero van camino de convertirse en eso y más, cada una por diferentes motivos. La situada entre las calles Aragón y Jenaro de la Fuente, por ser la más grande, con triple vaso. Su construcción revolucionó al barrio de O Calvario, que esperaba impaciente el resultado de una obra de tal magnitud.

Pero si algo despertó interés fue la fuente recién inaugurada en Rosalía de Castro. El hecho de que durante la obra el vaso estuviera oculto hizo saltar todo tipo de especulaciones sobre lo que habría en su interior. Una vez que trascendió que tendría una pantalla, los vecinos se imaginaron viendo la séptima temporada de Juego de Tronos desde una de las terrazas de la zona. Cumpliera o no las expectativas, lo cierto es que la imagen de la particular fuente ha dado la vuelta a España.

Entre los surtidores ornamentales mejor conservados se encuentra el de la Alameda, más discreto que los anteriores. También se mantienen en funcionamiento otros menos significativos como los de la plaza de Portugal y los volcanes de Coia. Lo mismo sucede en la escultura República, en el cruce de Samil con la avenida de Europa.

El mantenimiento de las fuentes está repartido entre la empresa concesionaria de parques y jardines, aunque en este caso más bien en los que concierne a la limpieza de los vasos. Otros menesteres, como el funcionamiento de los chorros y la parte eléctrica, corren a cargo del servicio municipal de electromecánicos y de una empresa de este mismo sector.

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