Vigo está a la cabeza del Erasmus Prácticas

La Universidad es la que exporta más alumnos para que trabajen en empresas en el extranjero. Algunos de los chavales que se lanzan a la aventura consiguen un puesto en otro país.

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vigo / la voz

Si hacer prácticas en una empresa es algo cada vez más demandado, hacerlas más allá de las fronteras está consolidándose como una alternativa real y apetecida por los estudiantes. Tanto, que la Universidad de Vigo es la que exporta más alumnos en Galicia dentro del programa Erasmus Prácticas, un plan de intercambio que permite al alumnos completar su formación académica con prácticas en empresas. Según datos oficiales del Ministerio de Educación, en el último curso la Universidad viguesa concedió esta beca de movilidad a 60 alumnos, frente a los 42 y 19 de A Coruña y Santiago, respectivamente. En Vigo son, aproximadamente, el 10 % de todos los que optan por un Erasmus al uso.

A Galicia, aun así, todavía le queda mucho por crecer. En la comunidad de Madrid, por ejemplo, este año académico hubo 770 jóvenes que optaron por el Erasmus prácticas, y en Galicia solo fueron 121. No es fácil encontrar una empresa en el extranjero. Pero el objetivo del Erasmus Prácticas va más allá. «Se trata de intentar que los alumnos se desenvuelvan por sí mismos», dice el vicerrector de Relaciones Internacionales de la Universidad de Vigo, Manuel Fernández. «El programa ha demostrado que la experiencia internacional hace que el alumno esté más valorado por las empresas, ya que buscan personas que hayan tenido contacto con otras culturas», añade.

Pero no es lo mismo irse de Erasmus a estudiar que a trabajar. Aunque las ganas de comerse el mundo de los jóvenes sean su principal carta de presentación, todos coinciden en que el miedo a lo desconocido en un mercado laboral ajeno pesa mucho. Enrique Brañas, Saray Vilas, Fabio Cassano y Marta García cuentan su experiencia de prácticas como becarios en empresas del extranjero.

Enrique brañas

| ingeniería

 

Londres, un cortocircuito cerebral. Cuando Enrique Brañas decidió irse a Londres lo hizo por todo lo alto: cogió el toro por los cuernos y se fue allí a trabajar de camarero mientras buscaba una empresa con la que hacer el convenio de prácticas. Él quería irse a Gran Bretaña aunque no tuviera gestionado todavía su futuro laboral. Debido a la falta de tiempo, tardó mes y medio. «Desde la oficina de relaciones internacionales me ofrecieron toda la ayuda, pero la verdad es que quería buscarme la vida solo», aclara. Enrique es ingeniero energético y lleva trabajando en Londres desde el año pasado.

Dice que se siente agradecido porque la gente le trata muy bien y aprecia notables diferencias entre el mercado laboral inglés y el español. «Cuando encuentras un trabajo en España parece que pasas a ser propiedad de la empresa y lo aceptas pensando que no vas a encontrar otra cosa. En una ciudad como Londres hay muchas mas oportunidades de trabajo y, debido a ello, las condiciones mejoran». Recuerda entre risas aquella vez le mandaron realizar una conexión de dos baterías en serie y, sin querer, provocó un cortocircuito. «Ya te puedes imaginar el espectáculo de fuegos artificiales…», cuenta.

A Enrique Brañas le llama la atención «el orgullo de los ingleses por su tierra, creo que eso en su justa medida es algo muy positivo; sin embargo, siempre que salgo de España me doy cuenta que vivimos en un país con muchísimas cualidades», sentencia.

Saray Vilas

| turismo

 

Bruselas, un paso muy grande. Saray Vilas ya partía de la ventaja de que había hecho un Erasmus en otra ciudad belga, pero aún así para ella hacer un Erasmus Prácticas en Bruselas fue un gran paso del que, dice, obtuvo una experiencia inolvidable.

Estudiante de Turismo, su convenio de prácticas fue con un céntrico hotel de la ciudad como recepcionista, lo que le permitió estar en contacto permanente con todo tipo de personas. Al igual que le sucedió a Enrique, a ella también le ofrecieron un puesto de trabajo allí y se quedó. Define el Erasmus Prácticas como «una experiencia enriquecedora y cien por cien recomendable», además de una oportunidad de mejorar idiomas. Ella fortaleció su inglés y su francés. En algún momento menciona la morriña y recuerda que «cada vez que venían clientes gallegos, la ilusión de recibirles en Bruselas e inevitablemente preguntar de que zona venían, era una de las cosas que más me gustaban». Porque está claro que hay un gallego hasta en la luna, pero la morriña es algo que todos tienen en común.

Fabio Cassano

| publicidad

 

Nottingham, un lugar donde sentirse valorado. Fabio Cassano tenía muy claro que quería irse a Inglaterra, la ciudad le importaba menos. A través de una página web que contactaba con empresas que buscaban perfiles de estudiantes, encontró una que le convenció. Tenía otra oferta para Irlanda del Norte, pero decidió irse a Nottingham. «El trato genial y las condiciones que me pusieron eran muy buenas, algo difícil de encontrar en España». Dice haberse sentido muy valorado en la empresa. «Me daban voz y aceptaron uno de mis proyectos». Además del Erasmus prácticas, Fabio ya se había ido al extranjero con una beca Erasmus +, por eso no se corta al afirmar que las prácticas son «para trabajar y aprender, quien quiera irse de fiesta esta muy equivocado».

Marta García

| Publicidad

 

Coímbra, tan cerca y tan lejos. Marta García se graduó el año pasado en Publicidad tras volver de Coímbra, la ciudad portuguesa en la que decidió pasar su Erasmus Prácticas. Aunque más que tomar la decisión de ir a allí, la decisión la tomó a ella. «Tenía un poco de prisa por arreglar los papeles porque me iba a cerrar el plazo y escogí la primera empresa que me contestó», explica.

Quizás por eso sus expectativas se vieron truncadas cuando llegó y pudo comprobar que su empresa era un poco más pequeña de lo que esperaba. «Cuando tuve la entrevista con ellos me imaginaba que la compañía era mucho mas grande». Añade que «había mucho trabajo y estaba mal remunerado, y al acabar no me dieron ni una palmadita en la espalda». Aun así dice que la experiencia de vivir en otro país no la cambiaría por nada. A Marta le llamó mucho la atención que el mundo de la publicidad en Portugal estuviera tan poco valorado y explica que España hay mejores condiciones. «Es curioso porque Portugal está tan cerca y, sin embargo, tan lejos en ese aspecto».

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