«Por suerte, ha desaparecido el donante de órganos perfecto»

Advierte que hay que dar la batalla contra las negativas de las familias


Vigo / La Voz

Cinco médicos de la uci se encargan de conseguir que las familias opten por la generosidad en los momentos más duros y donen los órganos de la persona que fallece. Lucas Lage (Vigo, 1976) es, ya oficialmente, el coordinador del equipo. «El 95 % de las donaciones se producen en la uci», explica.

-¿Qué hace el equipo de trasplantes cuando una persona entra en muerte cerebral?

-El primer paso es identificar al potencial donante. El segundo es certificar la muerte encefálica. Después hay que obtener la autorización familiar.

-¿Qué objetivos se marcan?

-Son dos. El primero es mantener la cifra de donantes o incluso incrementarla. Todavía no sabemos cuál es el techo de este hospital. El año pasado registramos el mejor dato de la historia, con 28 donantes. Este año llevamos 16, suficientes para acabar en una situación muy parecida. El otro objetivo es luchar contra las negativas familiares, que es una labor de todos, también de los medios de comunicación.

-¿Son muchas?

-Sí. En Vigo es menor que en el resto de Galicia, pero aun así el dato es alto. La media en España es del 15,7%. Es decir, del total de peticiones, casi el 16 % dicen que no. En Galicia la media es del 26,8 % y en Vigo estamos en el 22 %.

-Eso quiere decir que alrededor de ocho familias les dijeron que no el año pasado. ¿Qué motivos suelen dar?

-Suelen dar dos razones: o que no hay razón o que desconocían el deseo del fallecido. Hay que invitar a la gente a hacer una reflexión sobre esto en el ámbito familiar. Nosotros notamos que la gente está más implicada, pero todavía no es suficiente.

-Sin embargo, la ley considera donantes por defecto a todos los ciudadanos que no hayan expresado que están en contra, ¿no?

-Sí, y se podría extraer, pero el modelo español consiste en intentar estar siempre de acuerdo con la familia. Por eso lo mejor es dejarlo claro.

-Si un familiar les dice que no, ¿hasta dónde insisten?, ¿cuándo dejan de preguntarle?

-Tratamos de evaluar la decisión preliminar. Si es un no rotundo, ya no puedes trabajar nada, no hay mucho que hablar, solo respetar la decisión. Pero muchas familias tienen dudas y necesitas dos o tres entrevistas hasta que toman una decisión. Muchas veces es cuestión de explicarles que hay personas entre la vida y la muerte y que hay gente que fallece en la lista de espera. A veces, con el paso de los meses da un poco de tranquilidad y de luz a las familias saber que donaron sus órganos. Para mí sigue siendo sorprendente la generosidad de las familias en los momentos más dramáticos.

-¿Las familias contactan con ustedes al cabo del tiempo?

-No es lo más frecuente, pero sí me han llegado opiniones de familiares que están contentos por haber donado. Saber que hay pacientes trasplantados con buena calidad de vida nos da mucho ánimo para seguir trabajando.

-El proceso es anónimo, pero ¿cuánto les cuentan a las familias sobre el destino de los órganos?

-Se les envía una carta por correo ordinario contándoles qué órgano se trasplantó y a qué comunidad fue. La mayoría están muy interesados en esa información.

-Dice que hay gente que se muere en la lista de espera. ¿Cuánta?

-Se calcula que entre el 6 y el 8 % de la gente que está en la lista de espera se muere cada año. Hay unas 5.500 personas en lista de espera en España.

-O sea, más de 300 personas se mueren esperando un órgano.

-Sí. Y una de las maneras para conseguir la autosuficiencia, que es que no ocurra eso, es luchar contra las negativas.

-Ya no hay tantos accidentes de tráfico como antes. ¿Cuál es el donante tipo ahora?

-Suele ser una persona de entre 55 y 60 años que ha sufrido un accidente cerebrovascular, ya sea isquémico (ictus) o hemorrágico. Por suerte, el donante perfecto ha desaparecido.

«Los urólogos del hospital sí extraen riñones, para el resto de órganos vienen de fuera»

Una comisión de evaluación se reunió en noviembre para elegir entre Lucas Lage y Luis Amador, que eran los coordinadores de trasplantes del Xeral y del Meixoeiro, respectivamente. La decisión no se hizo pública hasta ayer.

-¿El hecho de no implantar órganos en el Cunqueiro condiciona que no crezcan las donaciones?

-No lo creo, porque es un proceso que no tiene nada que ver. Por suerte, la gente está cada vez más concienciada porque conocen a otras personas que están esperando un órgano o que lo han recibido.

-¿Siempre vienen cirujanos del hospital donde se van a implantar los órganos a buscarlos?

-Nosotros preparamos al equipo de quirófano, pero siempre viene un equipo de fuera a extraer los órganos. Si son de Galicia vienen en ambulancia y si son de fuera vienen en avión al aeropuerto y al hospital en ambulancia. La excepción es urología, porque los urólogos de nuestro hospital se han formado y extraen riñones.

-¿Cuánto tiempo tienen para convencer a la familia?

-No está establecido un tope. El proceso puede durar una mañana, dos o tres entrevistas; pero por una cuestión logística y ética no es conveniente tardar 24 horas.

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