«Es cuestión de suerte y que al tribunal le guste cómo lo hagas»

Cientos de aspirantes participaron ayer en Vigo en las pruebas para profesor de física y química

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vigo / la voz

Aspiran a ser profesores, pero hoy son ellos los examinados. Centenares de titulados en fisica, química, ingeniería industrial o cualquier otra rama relacionada con las ciencias se presentaron ayer en el instituto vigués Santo Tomé de Freixeiro a unas oposiciones que marcarán su porvenir. «¿Nervios?, non para nada, só é unha oposición na que nos xogamos o futuro», confiesa en tono irónico María Cabaleiro. Es la cuarta vez que esta vecina de Muros se enfrenta a estos exámenes en la última década y en su misma tesitura se encontraban innumerables opositores de todas las edades y de todos los rincones de Galicia.

El nerviosismo de los aspirantes alcanzó su máxima expresión en los momentos previos a la entrada en las aulas. Antes de encararse con el folio en blanco, trataban de controlar la tensión. Cada uno a su manera. Con un sorbo de café, recurriendo al tabaco o pulsando entre compañeros de profesión o academia la preparación de los que ahora son sus rivales. Otros preferían dar un último repaso a sus apuntes.

La voz de uno de los miembros del tribunal silenció el bullicio reinante en los pasillos del instituto. Llegó la hora de la verdad. Uno a uno fueron entrando en las aulas para desesperación de los que esperaban su turno. Paseos en círculos, miradas cómplices y manos temblorosas delataban la importancia del día de ayer.

Curtidos en mil batallas, los más veteranos ya saben cómo templar sus ánimos. «Ya no hay nervios, llevamos viniendo tantos años que ya sabemos lo que hay», bromea un grupo de aspirantes que lleva preparando el asalto a la enseñanza pública desde el 2005. Otros apelan a la fortuna, como Víctor Rodríguez, un opositor de Carballo que lleva varios años compaginando los estudios con su trabajo en colegios privados. «Es cuestión de suerte y que al tribunal le guste cómo defiendes el tema». Pero esa será la segunda parte de la prueba. Antes deben aprobar este primer examen consistente en la resolución de problemas, por un lado; y en el desarrollo de un tema, que tendrá lugar el martes, por otro.

Pero no todos son expertos en estas lides. Para algunos es la primera vez que se enfrentan a un reto de este tipo. «Veño probar, eu son de Vigo, coincidiu que se fixeron aquí e animeime para entrar nas listas polo menos. Aínda que non puiden preparalas ben porque traballo, teño fillos e hai once anos que rematei a carreira. A ver se teño sorte e cae o tema que mellor preparei», pedía Marta Álvarez instantes antes de comenzar la prueba.

Cuarenta minutos tardaron en salir los primeros. Y lo hacían tanto con cara de resignación como con el ceño fruncido. «Lo dejé en blanco», «solo vine a firmar», «fue más difícil que el del año pasado» o «es como pasar la ITV para los que estamos en listas, nos vemos aquí cada año», soltaban los que ya daban por perdido el aprobado.

Los optimistas se hicieron esperar un par de horas más. Disponían de 180 minutos para resolver los ocho problemas. «El año pasado me salió mejor, este al estar trabajando me cogió el toro, pero no fue difícil», confiesa el ferrolano Efrén Vázquez que a sus 28 años y con solo dos oposiciones a sus espaldas ya firmó su primera interinidad. En el lado contrario está Francisco Priéguez, que tras cuarenta años de experiencia en la industria farmacéutica, trata de reconducir su carrera hacia la docencia. «Dejé de trabajar y quiero seguir activo», resume.

No solo hay hueco para el estrés en las oposiciones, también caben los reencuentros. Es el caso de Belén Sorín y Diana Cid, que coincidieron en la universidad hace una década y ayer volvieron a verse, igual que el año pasado.

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