«El reto de PSA es mantener las dos líneas, no volver a los 10.000 empleos»

Afirma que lo importante en las empresas es el pacto social no la industria 4.0


vigo / la voz

Preocupada por los retos e interrogantes que plantea la industria 4.0, la nueva e imparable revolución industrial, Comisiones Obreras reunió ayer en una jornada a un grupo de expertos en la materia para analizar su impacto sobre el trabajo, el empleo y la sociedad. Xosé Vázquez fue uno de los ponentes. Profesor de innovación y optimización de procesos de la Universidad de Vigo, es miembro de Ecobas, una agrupación estratégica de economía y empresa en la que participan las tres universidades gallegas lideradas por Vigo, y también es coordinador de la iniciativa por una alianza del sector industrial gallego creada en el seno del CES.

-¿Cómo le explicaría a un lego qué es la industria 4.0?

-Es un conjunto de tecnologías, unas más novedosas que otras, que están afectando a la manera de producir y de consumir de las personas y, por tanto, afectan a la forma en la que podemos organizar la convivencia. La industria viguesa, sobre todo la de automoción y la farmacéutica, lleva mucho tiempo empleando algunas de esas tecnologías, como la visión artificial, el análisis de datos, los robots, los nanomateriales... Lo realmente novedoso es la inteligencia artificial, máquinas que aprenden por sí mismas y que desde 2010 está pegando un gran acelerón.

-¿No da un poco de miedo?

-No, porque la inteligencia artificial no es más que una herramienta y, por tanto, las máquinas hacen lo que nosotros les digamos que hagan. Estamos muy lejos del mundo de Matrix. La inteligencia artificial no es capaz de emular la creatividad de las personas para pensar en nuevos modelos de negocio, ni es capaz de empatizar, ni de moverse como una persona. Por muchas máquinas que haya en un hospital, el trato con el paciente va a seguir siendo cosa del médico. Este tendrá un montón de herramientas a su servicio para hacer un diagnóstico preciso con mucha antelación, pero la relación con el paciente seguirá siendo fundamental. Lo mismo ocurre en hostelería. Pon un robot a servir mesas y a cobrar a tres personas a la vez. No es posible.

-Somos un país de pymes. ¿Cómo se suben a la industria 4.0?

-En un entramado productivo de pequeñas empresas lo que hay que priorizar es la organización, de lo contrario puedes acabar impulsando la introducción de tecnologías sobre procesos que son organizativamente ineficientes y, por tanto, pierdes productividad. Por poner un ejemplo, en una carpintería metálica es más importante tener un borde de línea ordenado que andar pensando en big data.

-¿Acabarán las máquinas sustituyendo a las personas?

-Hace tiempo que sabemos que la innovación reduce empleo. Ahora bien, el empleo que se destruye en unos sectores se genera en otros. Puede que Internet supusiese un mazazo para las agencias de viaje, pero ese mismo Internet genera una necesidad de programadores y diseñadores web. Es verdad que los programadores no tienen por qué estar en la calle Urzaiz, pueden estar en la India. Nadie puede saber hoy en día que va a pasar a largo plazo. Es entrar en el mundo de la adivinación.

-PSA, que está incorporando constantemente nuevas tecnologías, ¿volverá a tener una plantilla de 10.000 trabajadores?

-No lo creo. Pero el reto de PSA no es incrementar la plantilla, sino saturar las dos líneas de producción. Llevan muchos años haciendo industria 4.0. Hay que pensar además que el modelo de negocio de estas empresas está cambiando muy rápido. Ya no son necesarias plantas tan grandes para alcanzar un tamaño mínimo eficiente. Por otra parte, en una casa puede haber hoy dos coches, pero dentro de 10 años no se sabe si se van a seguir vendiendo coches a particulares o si el uso de plataformas de transporte como Uber estará extendido.

-Pinta un futuro gris para el empleo en el sector.

-No necesariamente. Lo que más debe preocupar a PSA es el cambio de modelo de negocio en el automóvil, más que la implementación de nuevas tecnologías que es algo que siempre hemos hecho bien. Lo que no se nos ha dado tan bien es adaptar esas tecnologías para crear nuevos modelos de negocio que tangan éxito en el mercado.

-¿Están preparadas las empresas para la nueva revolución industrial?

-En Vigo sabemos implantar tecnologías mejor que nadie, pero no hay que obsesionarse. La industria 4.0 es importantísima pero no debe ser el centro de todo. El centro es el pacto social en cada empresa. Las que acuerden cómo organizarse y cómo distribuir la productividad van a estar mejor preparadas para enfrentarse a los retos que tenemos delante. No nos obnubilemos con conceptos nuevos y perdamos de vista otros más importantes. Que nadie crea que va a ser competitivo a base de comprar tecnología que otros diseñan, fabrican y nos venden. Hay que protagonizar ese proceso para no acabar solo sustituyendo trabajo y generando el empleo en Alemania.

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