Un emporio industrial en el siglo II

La excavación de Sobreira certifica una nueva factoría de salazón de época romana dedicada a la exportación


vigo / la voz

«Vigo era un nucleo industrial potente, especializado en sal y salazones, que estaba enfocado a la exportación. No se trataba de producir unos kilitos para vender en el interior, no, no. Las cantidades que se producían en las factorías que conocemos, y otras que no conocemos, están hablando de una producción enfocada a la venta en el exterior.», afirma Adolfo Fernández, el arqueólogo que dirige la excavación de urgencia en el yacimiento de Punta Sobreira, en la parroquia de Oia. Un equipo de la Universidad de Vigo acabará hoy de trabajar en la zona con el objetivo de registrar el mayor número de datos posibles en este yacimiento que hasta ahora se creía que era una villa romana, pero que ya ha sido catalogado como una factoría de salazón. «Con esta recogida de datos pretendemos establecer una cronología», añade.

Esta factoría se suma al encadenado de elementos industriales que recorrían todo el borde litoral vigués. Desde Teis hasta Sobreira son numerosos los puntos donde está constatada la actividad industrial. «Desconocemos la época de su construcción, pero sí sabemos que las más estudiadas, como Marqués de Valladares, estaban abandonadas a inicios del siglo V. El momento de construcción podría rondar entre finales del siglo I y comienzos del segundo», dice el arqueólogo responsable de esta excavación.

Los arqueólogos que han estudiado la romanización en Vigo coinciden en afirmar que la sucesión de factorías es un hecho, aunque a veces muestras discrepancias en algunos puntos. «Posiblemente, cada equis metros habría una factoría», explica Adolfo Fernández, que recuerda no solo las más estudiadas de Marqués de Valladares y plaza de Compostela, sino también las villas-factorías de O Fiunchal, O Cocho y Sobreira. Vicente Caramés, arqueólogo y director del Museo do Mar defiende la existencia de otra en la Mourisca, incluso ve probabilidades en restos encontrados en Colón, entorno de la iglesia antigua de Teis y el de Jacinto Benavente. «Fue una industria potentísima», afirma.

Ánfora de Bueu

Esta industria se basaba en la obtención de sal marina y la abundante pesca, pero también requería la presencia de alfares donde se fabricasen los recipientes cerámicos utilizados para su transporte. «De momento, solo tenemos el de Bueu, pero era muy importante porque ya tenemos localizados cinco hornos en una zona y posiblemente haya muchos más. Tenemos muchas ánforas de Bueu asociadas a las factorías de Vigo. Es probable que vendiesen los contenedores vacíos en Vigo, aunque seguramente en la zona de la ría existiese algún horno más», concluye Adolfo Fernández.

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