Jóvenes emigrantes retornan como teletrabajadores de multinacionales

Otros usan su experiencia para abrir negocios de industria 4.0 y movimiento «maker»


vigo / la voz

En plena crisis, jóvenes graduados en Vigo emigraron al extranjero en busca de experiencia y fortuna en Inglaterra, Holanda y Suiza y, pasados unos años, algunos están volviendo a la ciudad pero como teletrabajadores de alto nivel que cobran de grandes compañías. Por ejemplo, varios jóvenes trabajan desde Vigo y A Coruña para el gigante tecnológico IBM Research.

Desde la comodidad de su hogar o de una oficina de coworking siguen trabajando en remoto para multinacionales de ingeniería, informática o industria 4.0. Lo único que cambia es que aquí disponen de una impresora en 3-D para probar sus prototipos y deben adaptarse al desfase horario con Estados Unidos para charlar por videoconferencia con Skype.

Xabi Crespo
Xabi Crespo

Un buen ejemplo de teletrabajador vigués es Xabi Crespo. Trabajó en el Grupo Aeroespacial de la Universidade de Vigo y luego lo contrató una start-up de Madrid. Un año después, se sumó a un proyecto en Holanda, en la empresa de sonido Kien, «ao que lle adico a maior parte do meu tempo actualmente». Tras su estancia en los Países Bajos, regresó a Vigo para seguir con la misma empresa pero como teletrabajador. Su interés se centra en el Internet de las Cosas (comunicar electrodomésticos con la Red). Se dedica a optimizar procesos, a hacer prototipos rápidos en una semana o a rematar el producto final. «Traballo man a man co cliente», dice. Sus tareas las realiza desde un puesto de coworking en Espacio Nido, en A Ferrería.

Otro teletrabajador es Fabio, un programador que estudió Ingeniería Informática en Ourense. En el 2010 se fue a Suiza y trabajó 18 meses en el CERN. «Me volví porque la vida en Ginebra me aburría soberanamente y porque mi lugar estaba aquí. Tenía morriña», dice. Desde Vigo, Fabio trabajó en remoto para empresas de Estados Unidos como autónomo. «Siendo programador el teletrabajo no es complicado, lo único es la diferencia horaria para hablar», indica.

Volvió a emigrar hace un año a Amsterdam por una oferta del canal AMC, «los que hacen las series Walking Dead y Breaking Bad». Pasó seis meses en Holanda y «me volví aburrido de la lluvia y con ganas de ver a mi novia y mi familia». Ahora Fabio trabaja en remoto como asalariado para una firma de Narón y Gijón.

El teletrabajo no es la única tendencia. Otros retornados aprovecharon su aprendizaje en Inglaterra sobre la industria 4.0 o el movimiento maker para fundar negocios que no existían en Vigo. Estos emprendedores mueven proyectos para abrir FabLabs (talleres de impresión en 3D) o MediaLabs (grandes locales para compartir ideas y desarrollos).

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Es el caso del maker Marcos Durán. Ganó experiencia en la Makerversity de Londres y, al volver a Vigo, se unió a dos socios, captaron una subvención del paro y en junio inaugurarán el primer FabLab de la ciudad. Opina que «la industria 4.0. quiere seguir dirigiendo el proceso cuando la democratización de la fabricación ya es un hecho».

Además, los retornados han creado una comunidad geek (expertos en tecnología) para compartir ideas. De ahí ha surgido VigoTech como web de encuentro. 

Comunidad Vigo Tech

Xabi Crespo explica que «a xente que saímos fóra e logo volvemos a Galicia, sexamos ou non do mundo maker, decatámonos da importancia de crear comunidade. Ten que haber alguén que as faga nacer e medrar, hai que regalas». Por eso, se unió a una de las comunidades más activas, Vigo Tech Alliance, que acoge a la mayoría de las microcomunidades de informáticos y makers fundadas en Vigo en los últimos meses. «Crecemos de maneira conxunta en vez de apostar polo minifundismo galego», añade.

«La gente que conozco en Inglaterra es optimista sobre volver a España»

Los emigrantes que siguen en Inglaterra están pendientes del Brexit. «Algunos vuelven porque, a causa del Brexit, temen que se acaban los fondos europeos para sus proyectos», comenta Durán.

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En cambio, el vigués Adrián Souto apuesta por permanecer en el Reino Unido. En el 2014 llegó a la isla para estudiar un máster de Erasmus de doble grado. Cursó gestión en la fabricación industrial en la Universidad de Cranfield. Luego, lo contrataron en DPD, la mayor empresa de paquetería británica, y se quedó. «Mi plan era coger un poco de experiencia y volver a España», dice, pero pronto destacó haciendo presentaciones para los jefes y solucionando tareas. Lo ascendieron a director de planificación de recursos humanos, «algo que nunca habría conseguido en España en tan poco tiempo. Confían en mí a pesar de algún error, me he sentido apoyado y no me planteo volver a España».

Souto conoce en Inglaterra a muchos compañeros de carrera que piensan como él. «De la Universidad de Vigo salimos muy bien preparados a nivel de conocimientos pero con poquísima confianza. Nos dan un poco de confianza y volamos», afirma.

El Brexit solo les preocupa por cómo va a afectar económicamente al país y si va a ser rentable quedarse a largo plazo. «Sería una locura echar a tantos extranjeros en puestos altos. Si digo que soy español se interesan, España está muy idealizada aquí, se sorprenden de que emigres», dice. «La gente que conozco aquí no tiene raíces y no habría problema en volver a España porque hay bastante optimismo en hallar trabajo con tu experiencia», dice.

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