Otro zoológico en plena ciudad

En breve habrá un tercer pulpo, que se sumará a más de una veintena de esculturas de animales


vigo / la voz

No hay más que darse un garbeo por las calles para comprobar que además de A Madroa, existe otro zoológico en la ciudad. La diferencia es que en este último los animales son en su mayoría de piedra, hormigón, bronce, hierro y de otros materiales. No hay político que se precie que no deje su impronta en forma de escultura. Curiosamente en Vigo dominan los animales de todo tipo, pero es el pulpo el que está a punto de convertirse en el más representado.

El primero, obra de José Molares para el paseo de las Avenidas, fue inaugurado en el 2005 y en este caso el octópodo sirvió de base a Julio Verne, donde reposa tan agusto. El segundo se instaló en el 2011 y forma parte del llamado paseo de los peces, en Bouzas. Y el tercero está a punto de concluirse en Gregorio Espino.

Expertos como el arquitecto Jaime Garrido desconocen de dónde viene la zoofilia y teme que simplemente se trate de un arrebato populista: «No se trata solo de poner animalitos, sino de tener buenos escultores. No sé si los eligen a dedo o por su capacidad, porque, por regla general, brillan por su incultura. Los hay buenos, pero muy pocos». Tampoco entiende la afición concreta por los pulpos. «Aún si fueran ostras, que son famosas», comenta con humor.

Una de las esculturas de animales más antiguas es el Oso ubicado en el Castro, obra de José Luis Medina de 1949. La más popular es sin duda Los Caballos de Oliveira, que ha conseguido identificar la plaza de España por ese nombre. Pero donde más variedad de animales se advierten es en la Alameda, la mayoría obra de Camilo Nogueira. Su tortuga, caracol y cisne conviven con la hiena, la cabra y el cabritillo de José Luis Medina.

Los vecinos de la plaza de Compostela valoran de forma positiva estas obras. «Estamos hablando de esculturas de Nogueira, no es igual que las de otros chapuzas. Esto es arte, otras cosas son trapallada», asegura el presidente de la asociación de vecinos de Elduayen, Montenegro.

Está claro que la opinión de los expertos no coincide siempre con la de los vecinos. Por ejemplo, en Bouzas están muy satisfechos con los animales del paseo marítimo. «Estamos encantados, ya lo llaman el paseo de los peces. Para nosotros es acertadísimo y también para los cientos de personas que vienen por aquí cada fin de semana», comenta el presidente de la asociación de vecinos, José Manuel Vidal.

En A Miñoca tienen una de las esculturas más peculiares y voluminosas de Vigo, aunque para los vecinos ya pasa desapercibida. «Es algo emblemático porque aquí es donde iba la gente a por la miñoca, el cebo para pescar. Era una zona muy húmeda. La escultura ya forma parte del paisaje, no es ni una maravilla ni un horror», apunta Elena Losada, presidenta de la asociación de vecinos de A Miñoca.

Artistas como Nogueira y Oliveira dejaron su impronta

Las esculturas de animales de Vigo, como las de cualquier otro ámbito, pertenecen a autores de muy diversa índole y reconocimiento. Entre las más apreciadas están las de Camilo Nogueira, la mayoría en la Alameda de la plaza de Compostela y datadas en los años cincuenta. De una época próxima, en concreto de 1949, son las de José Luis Medina, también situadas en la misma Alameda.

Una de las más populares, por su ubicación en una de las entradas de la ciudad, es la de Los Caballos, de Juan Oliveira, creada en bronce en 1991 e integrada por cinco equinos al galope ascendiendo por una cascada en espiral. Del mismo autor es Europa, la más valorada por el arquitecto Jaime Garrido dentro de las relacionadas con el mundo animal.

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