El Concello busca legalizar el uniforme de los antidisturbios de la Policía Local

Los agentes del GOA usan boina y polo totalmente oscuro sin permiso de la Xunta


vigo / la voz

El uniforme del GOA (Grupo Operativo de Apoio, los antidisturbios del Policía Local viguesa) no se ajusta a lo establecido por la Xunta para los agentes municipales en un decreto del año 2010. Pese a ello, el grupo policial que el Concello vigués emplea en las actuaciones más delicadas lo utiliza desde su creación.

Tras años en esta situación, el gobierno vigués ha iniciado el camino para legalizar una indumentaria que no tiene en estos momentos encaje legal. Para ello, el concejal de Seguridade, Carlos López Font, envió en enero a la Dirección Xeral de Emerxencias e Interior un escrito elaborado por el intendente jefe del cuerpo, su máximo responsable, en el que pide permiso para su utilización.

Los cambios fundamentales sobre la equipación del conjunto de la plantilla del cuerpo son dos: cambiar la gorra tipo béisbol por una boina y eliminar el canesú azul claro del polo, que de esta manera sería en su totalidad de color oscuro. Junto a ello, exhibir la siglas GOA en el anverso y reverso de sus polos y cazadoras y el logotipo de la unidad (una león alado amarillo con la bandera y el escudo de Vigo al fondo) en la manga izquierda del traje.

Retraso injustificado

En su escrito, Font no da explicación alguna a la Xunta de los motivos por los que se utiliza un uniforme que por ahora sigue sin ser validado por el Gobierno gallego. Sin embargo, deja claro que el GOA y sus antecedentes existen desde el 2009, dos años después de llegar Abel Caballero a la alcaldía.

En aquel momento se creó su predecesor, bautizado como Grupo de Protección e Resposta (GPR). Se mantuvo con esta denominación hasta que en febrero del 2013 se convirtió en el GOA.

Actualmente lo integran algo más de 40 agentes, cifra que supera ligeramente el 10 % de la plantilla (360 efectivos en la actualidad), pero han llegado a superar los 50. Su régimen de trabajo es diferente a los demás policías ya que deben estar siempre disponibles en caso de ser llamados al margen de sus turnos habituales de trabajo.

Aunque intervino desde el principio en las actuaciones más problemáticas, su trabajo más complicado fue la colocación del pesquero Bernardo Alfageme en la rotonda de Coia. Entre diciembre del 2014 y marzo del 2015 tuvo que encargarse de vigilar las obras, evitar la ocupación de la glorieta y desalojarla cuando fue ocupada por los vecinos. También, de reforzar a la Policía Nacional en el conflictivo traslado en la noche del 18 de febrero del 2015 desde los muelles del puerto a la avenida de Castelao. También los días siguientes para evitar destrozos.

Su desempeño fue valorado por los responsables municipales y supuso su consolidación, aunque anteriormente ya contaban con un amplio catálogo de actuaciones. Desde el ascenso del Celta a primera división, la vigilancia del botellón y su eliminación en las zonas donde fue prohibido por el Concello (Loriga y Casco Vello, principalmente).

Equipo especial

Pese a ello, el responsable señala que no se trata de una UIP (unidad de intervención policial) del Cuerpo Nacional de Policía, pero le atribuye los cometidos más conflictivos y previsiblemente arriesgados: peleas multitudinarias, manifestaciones, encierros en dependencias municipales, vigilancia de la venta de droga en parques o junto a centros escolares, entre otras.

Por ello, el intendente jefe cree que su uniformidad deberá ajustarse a su actividad y pone como ejemplo que el decreto de la Xunta ya contempla excepciones para policías motorizados o agentes que patrullan las playas. También considera que al utilizar chaleco antibalas de color oscuro sobre el uniforme, carece de sentido llevar polos con el canesú azul ducados debajo, que por otro lado son de alta visibilidad. Afirma que estos cambios se aplican en muchos ayuntamientos españoles y aporta un dosier fotográfico con ejemplos de Cádiz, Madrid, Las Palmas, Villareal, Melilla y otras ciudades.

Los coches, varios años sin el obligado escudo autonómico

Hasta hace unos meses, cuando el Concello adquirió la última remesa de vehículos para la Policía Local, los coches del cuerpo no incluían el escudo oficial de Galicia, una identificación obligada por la normativa de la Xunta. Este hecho causó sorpresa en el seno de sus mandos y era conocido por el Gobierno gallego, que miró para otro lado. En este caso, Vigo era la única ciudad gallega en la que se incumplía esta obligación, que sí respetaban en A Coruña, Ferrol, Santiago, Ourense, Lugo y Pontevedra. La situación se mantuvo inalterable durante varios años, hasta que en noviembre se presentó a los medios de comunicación una compra masiva de coches. Esta vez los dirigentes municipales decidieron atenerse a lo establecido y, como muestra la imagen superior, incluyeron el escudo de la comunidad.

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