El residuo verde muta en seta en Coruxo

La comunidad de montes de la parroquia viguesa realiza un proyecto pionero para el cultivo micológico


vigo / la voz

Pocas comunidades de montes han sabido ver más allá de las necesidades propias y aprovechar los recursos con vistas al futuro y al bien común como la de Coruxo. Desde hace más de cuatro años desarrollan diferentes proyectos para reutilizar y poner en valor los restos vegetales que se recogen tanto del ámbito forestal como de jardinería pública (de los concellos) y de particulares. En el barrio de Fragoselo tienen la planta de tratamiento, el único Punto Verde que existe no en solo en todo el Concello de Vigo, sino también en los ayuntamientos del área metropolitana a los que da servicio. «Además somos el punto de referencia del sur de Pontevedra para el tratamiento de las palmeras afectadas por el picudo, que se trituran para eliminar cualquier vestigio de larvas o restos susceptibles de seguir dando cobijo al bicho», explica el presidente de la comunidad, Antonio Ocampo.

La entidad de Coruxo adquirió en el 2008 una biotrituradora a sabiendas de que había un problema para el tratamiento de los restos vegetales que se producían en la ciudad. El trajín de camiones y camionetas es constante. Además de los restos vegetales que genera el ayuntamiento vigués, las empresas de jardinería acercan hasta la zona alta de Coruxo los residuos que generan las podas, donde se tratan para dar una segunda vida útil al residuo verde. «Ellos dejan aquí el material y nosotros nos encargamos de lo demás», aclara.

Ahora afrontan nuevas iniciativas en colaboración con la Universidad de Vigo. «Pretendemos hacer dos tipos de productos: por una parte, astilla para producir energía eléctrica y por otra, subproductos para generar sustrato vegetal, unos para abono y otros para producir setas, aunque también servirán para otros usos, como las macetas biodegradables. La Universidad entró en el proyecto a través de un convenio. El estudio tendrá un coste económico para nosotros, pero esperamos sacarle rendimiento a través de la venta de los sustratos vegetales y las astillas», indica Ocampo, que cede el testigo a los biólogos Paula Estévez y Andrés Cordeiro. Los investigadores cuentan que el plan surgió a raíz de los proyectos para emprendedores Incuvi Emprende. «Contactamos con Antonio y le propusimos la idea que él ya tenía más o menos encaminada, de intentar gestionar el derivado de astilla para usarlo como producto micológico en vez de para quemar, como hasta ahora», indica Cordeiro. El investigador de Cangas añade que el proyecto se encuentra en fase de desarrollo y «consiste exactamente en valorar si este sustrato mixto, que contiene coníferas, eucalipto y otros derivados, sirve para la producción de setas, que requieren un tipo de abonos muy específicos, y cuán productivo es».

Los biólogos señalan la montaña de residuos ya tratados y explican que está formada por sustratos que se encuentran en diferentes fases. Los más claros no están aún en la de descomposición y los más oscuros ya se han convertido en compost que podría emplearse para cultivar champiñón. «Los menos degradados podrían usarse para que crezcan otro tipo de setas que se dan en madera», apostilla Cordeiro.

Paula Estévez añade que también analizarán qué ocurre con la mezcla de ambos compuestos de cara a mejorar la productividad y en plan contempla estudiar si el tipo de sustrato aportan a la seta caracteres organolépticos de mayor calidad que una producción típica de cultivo en tronco. Una vez que se conozcan los resultados, el uso o enfoque que se haga de la información depende del planteamiento que haga la comunidad de montes, producir paca para vender o para producir setas ellos mismos y venderlas directamente ya envasadas.

Los investigadores opinan que el minicultivo de setas en el ámbito doméstico también es una opción en crecimiento. «Es viable, es muy económico y la seta crece rápido. Es como el que tiene sus aromáticas en casa. La parte técnica y compleja ya viene preparada. Adquieres el kit, lo abres, lo riegas y puedes tener en tu maceta con tus champiñones, tu shitake o tus setas de ostra o como biomasa para quemar. De hecho en Galicia ya hay dos empresas que lo hacen.

Los dos biólogos se formaron en la Universidad de Vigo pero aclaran que este proyecto lo emprenden con su empresa recién creada, MycoGalicia, dedicada a a la investigación de recursos micológicos.

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La Comunidad de Montes de Coruxo ocupa una superficie de 241 hectáreas. Su ubicación ofrece una de las mejores panorámicas que se pueden disfrutar de la Ría de Vigo.

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