El gobierno local aparca el contrato de la basura tras el fiasco del de jardines

Prorrogada la concesión de 30 millones de euros a la empresa FCC

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Á.P.
vigo / la voz

El pasado viernes, casi a la hora de cerrar las oficinas municipales, el gobierno local acordaba prorrogar el contrato de la basura, el más importante de los muchos que gestiona el Concello vigués. Con un montante anual de 31 millones de euros, se lleva en torno al 13 % del total del presupuesto del Concello vigués. Una vez que el Ejecutivo municipal no había convocado el concurso con tiempo para resolverlo, la prórroga por un año era una decisión cantada, pese a lo cual esperó a que llegaran las 3 de la tarde para adoptarla.

Aunque son procesos independientes que no tienen nada que ver, de nuevo el gobierno socialista acude a la prórroga para retrasar al máximo posible la toma de una decisión que siempre resulta complicada y muchas veces polémica. Lo hizo a finales del anterior mandato con el contrato de jardines, de mucha menor entidad (100 trabajadores y 6 millones de euros anuales, aproximadamente el 20 % de la basura), y pese a ello se trata de un proceso todavía sin cerrar y que ha generado una enorme polvareda mediática, social y también judicial.

El aplazamiento del contrato de la basura provocó la inmediata protesta de la oposición popular, que utilizó argumentos economicistas. «Se prorroga un contrato fundamental en el que se podrían conseguir importantes ahorros si se volviese a licitar», explica el concejal Miguel Fidalgo. Desde su punto de vista, es una muestra «del desgobierno municipal, por parte de un ejecutivo que o bien hace mal los contratos, como ocurre con parques y jardines, o los prorroga sin atender a explicaciones, como hizo también con el del agua».

Por el contrario, el gobierno municipal no ha dado explicación alguno sobre la prórroga, que solo había llegado a oídos del comité de empresa. Por ello, se desconoce si tiene intención de convocar de inmediato el concurso para resolver en el año de que dispone ahora o bien valora una nueva ampliación.

En un horizonte relativamente cercano, el Concello tendrá que solucionar en los próximos años los otros dos grandes contratos. Se trata del agua, en manos de Aqualia (desde 1990), y el del transporte urbano, que gestiona Vitrasa desde 1968. Aqualia no ha afrontado ninguna renovación ya que en el 2011 el alcalde decidió una prórroga de cinco años, entre el 2015 y el 2020. Por lo que respecta a Vitrasa, en el año 1995 logró salir victoriosa en una convocatoria que fue muy reñida.

Estos tres servicios confirman que las empresas que están al frente gozan siempre de ventajas. No ocurrió con el mantenimiento de los jardines, que Cespa perdió. Fue la excepción.

Más personal que policía local y bomberos juntos

L a plantilla de Fomento de Construcciones y Contratas no la componen funcionarios municipales, pero se trata de personal que cobra de fondos que provienen del Concello y en la práctica tienen empleo asegurado. Incluso, aunque llegado el concurso para una nueva concesión sea otra empresa la que se haga cargo del servicio.

 Pero, a la vista de lo ocurrido en las tres últimas décadas, tampoco parece lo más probable. FCC se hizo cargo de la recogida de la basura y la limpieza de la ciudad en el ya lejano 1989, en pleno apogeo de la privatización de servicios que al año siguiente afectaría al del agua, hasta entonces un departamento municipal y hoy gestionado por Aqualia.

Aquel contrato inicial a FCC se renovó en el 2001 y de nuevo fue a parar a la misma sociedad. Gobernaba la ciudad una coalición BNG-PSOE y sus disputas por este motivo fueron sonadas.

Desde su inicio, el importe del contrato no ha parado de crecer a la vez se incrementaba su actividad. Por remontarnos solo a los últimos años, en el 2008 (dato de la liquidación del presupuesto), FCC ingresó 20,5 millones, que tres años después ya se habían convertido en casi 24 hasta superar los 31 en el 2015. Por medio hubo oscilaciones relacionados con el visto bueno municipal a la no construcción de un centro ecológico.

Para atender la limpieza de la ciudad durante todos los días del año, fines de semana incluidos, lo que también afecta a la recogida domiciliaria de la basura, FCC cuenta con una numerosa plantilla de 550 trabajadores, más que la suma de policías locales y bomberos en el organigrama municipal. Cuantitativamente es una cifra relevante y cualitativamente quizás todavía más. Se trata de un colectivo compacto que ha plantado cara a los diversos gobiernos municipales, incluido el actual, cuando ha querido materializar recortes en el contrato, lo que hubiera generado una reducción de plantilla.

Después de 16 años, es seguro que el Concello querrá introducir cambios en el servicio ya que en un período de tiempo tan dilatado se han producido avances. Especialmente en una ciudad como Vigo, que ha logrado premios por su nivel de limpieza que se exhiben desde hace años en la lonja de acceso a la sede municipal, y el objetivo sería exhibirlos en las municipales del 2019.

A la espera de conocer el pliego, la plantilla se mantiene expectante para garantizar que no se produzcan daños colaterales que les afecten. Lo está desde hace varios años y se lo hicieron saber al alcalde en su última visita a la nave de FCC.

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