El cómic vigués que viaja al espacio

El dibujante Pablo Rosendo resume en viñetas la historia de Sener en la aeronáutica


vigo / la voz

El vigués Pablo Rosendo es el autor del trabajo ganador del primer concurso de cómic Sener en Espacio: Una trayectoria estelar. En ocho páginas, el ilustrador tenía la encomienda de plasmar la trayectoria de la empresa de ingeniería en sus 50 años de actividad en el sector espacial.

El artista se enteró por Internet de la convocatoria. «Al ver que las características que pedían encajaban bastante con mi estilo, ya que además querían que estuviese contada la historia desde la perspectiva de un niño, preparé la página que pedían, que fue por la que me eligieron y lo que me permitió luego hacer el proyecto completo».

En la historieta, un niño imagina que trabaja en Sener y está en todos los proyectos más destacados de la compañía que fundó Enrique de Sendagorta en 1956 como oficina técnica naval. Es la primera empresa española de ingeniería registrada como tal, pero es a partir de 1967 cuando se introduce en el sector espacial al ganar el contrato de diseño y construcción de la torre de lanzamiento de cohetes en Kiruna (Suecia) para la ESRO (antigua Agencia Espacial Europea), siendo también pionera en España.

El trabajo del vigués formará parte de un exposición divulgativa que se inaugurará en Bilbao el 30 de marzo, y que recoge los principales hitos de en la trayectoria aeroespacial de la compañía a lo largo de estos 50 años. «Además de exhibir las viñetas, mis dibujos los van a reproducir a tamaño natural como fondo de un photocall», cuenta.

El trabajo es un escalón más en la trayectoria del dibujante nacido en Vigo hace 32 años, que estudió en la Escuela Superior de Dibujo Profesional (ESDIP) de Madrid. Rosendo ha trabajado como animador de trabajos audiovisuales y publicitarios y ha publicado ilustraciones en diversos libros infantiles, pero quizás su faceta más conocida es la que le vincula con el mundo del deporte a través del fútbol. Primero colaboró con La Voz y más tarde, con el Real Club Celta. «Fue una etapa muy divertida. Ahora hago para el club encargos puntuales, pero ya no como antes, que tenía colaboraciones fijas. Estábamos preparando algo para la final de la Copa del Rey, pero... espero que pueda hacerse realidad con la final de la UEFA», confía.

La versatilidad es una de las características del dibujante, un atributo que le permite poder vivir del lápiz sin tener que compaginarlo con nada que no tenga que ver con esto. «Hago de todo mientras se adecúe a mi estilo, pero me gusta que me planteen propuestas diversas porque siempre aprendes», asegura. La última, que le ha apasionado como idea, es un proyecto basado en estilo de los sketches de trazos rápidos, bosquejos a mano alzada, en este caso en acuarela, para la revista de compañías cerveceras Bar & Beer. «Es una ruta por las ciudades del mundo donde la cerveza tiene un papel protagonista. El proyecto contempla la publicación de un libro editado por Planeta, en el que incluirán las doce ciudades más potentes en este ámbito, como Londres, Berlín, Edimburgo, Múnich, Madrid o Barcelona. «Dibujamos un mapa con toda la ruta y en el caso de Londres, las fachadas de los pubs más famosos. Es un trabajo atractivo y divertido, todo hecho a mano. Me gustaría que se convirtiera también en exposición», añade.

Rosendo prepara también varios trabajos para llevarlos al Salón del Cómic de Barcelona a finales de este mes y está en conversaciones con una editorial francesa para la publicación de obra suya. «Pero en el día a día hago muchos encargos para empresas y libros de texto para editoriales españolas y extranjeras», afirma.

El vigués reconoce que hay que moverse bastante desde Vigo para hacer cosas, ya que aquí no se mueve nada. «Lo último interesante que nos pilló cerca fue una reunión de sketching en Santiago para dibujar los rincones de la ciudad, promovida por Miguelanxo Prado», al que admira profundamente. «Él también está detrás de la organización de Viñetas desde o Atlántico, el salón de cómic de A Coruña, que me parece un encuentro de un gran nivel donde puedes ver los originales de las viñetas de grandes dibujantes. Pero aquí no hay nada», lamenta.

«Veía las pelis de Pixar y quería trabajar ahí, por eso estudié animación»

Además de su admiración por el dibujante coruñés Miguelanxo Prado, el vigués manifiesta su interés por Moebius, «una leyendas y un fenómeno», resume. «También me parece muy interesante el trabajo de David Pintor, el del francés Cyril Pedrosa o el argentino Jorge González», añade. Sin embargo, el artista vigués no es capaz de identificar el momento en el que la obra de un autor le transmitió las ganas de dedicarse a la ilustración. «De pequeño no era mucho de leer cómics, nunca me gustaron los de súper héroes ni nada por el estilo. En realidad me aficioné en la adolescencia con el cómic francobelga.

Pablo Rosendo recuerda que siempre le gustó dibujar, pero lo que quería era ser animador. «Veía las pelis de Pixar y quería trabajar ahí, por eso estudié animación, pero al final me decepcionó. Es una labor que no tiene nada que ver con lo que imaginaba porque es una tarea muy repetitiva, te pasas horas y horas copiando los dibujos de otros», explica. El vigués trabajó durante casi cinco años con productoras para televisión, pero lo dejó. «Me cambié a la ilustración porque me permite ser más libre y hacer lo que yo quiera con mi estilo», cuenta.

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