Todos los partidos se comprometen a salvar el edificio de la Panificadora

20 de marzo 1996


El culebrón de la Panificadora no es nuevo. El 20 de marzo de 1996 se producía un cambio respecto a la dinámica destructiva que se cebaba con la Panificadora, al saberse que de las tres propuestas presentadas por los dueños del terreno, una contemplaba su conservación. El alcalde Manuel Pérez y el teniente de alcalde, Gil Sotres, informaron del tema al PSOE y al BNG. Los socialistas ya habían anticipado que estaban a favor de mantenerla. El BNG estaba en la misma línea aunque puntualizaba su responsable municipal, Lois Pérez Castrillo, que era preciso hablar de las edificabilidades previstas. Uno de los propietarios se reunió ese mismo día también con uno de los grupos municipales para explicarle su postura. También se abordó la posible necesidad de modificar el Peri de la zona ya que contemplaba 72 viviendas de gran tamaño, cuya salida era dudosa, y una instalación hotelera. La propiedad prefería más pisos de menos tamaño. La noticia supuso un cambio de perspectiva para el clásico edificio industrial, ya que hasta entonces las propuestas primaban la construcción sobre la conservación. Los 90 fueron años de expansión de la construcción, con el plan urbanístico de 1993 y con sonados edificios que se construyeron ajenos a cualquier legalidad.

Al mismo tiempo que se debatía sobre el futuro de la Panificadora, un edificio que se puede contemplar desde la casa consistorial, fue naciendo una fuerte conciencia social que capitaneó la asociación Outro Vigo é Posible. Esta acabaría llevándole a Abel Caballero la propuesta de mantener el edificio y utilizarlo para usos culturales, ya en el 2007, pero el recién elegido regidor no contempló su recuperación. Ahora sí ha llegado esa fase y ya existe un proyecto para recuperar la edificación industrial. Hoy mismo, a las 11.00, los arquitectos Celso López y Jorge Salgado expondrán los detalles del proyecto arquitectónico que han diseñado para rehabilitar el inmueble y dedicarlo a usos culturales. Su plan cuenta también con recuperar la fallida instalación del la biblioteca del Estado, comprometida por el Gobierno de Zapatero cuando César Antonio Molina era ministro de Cultura y que no se instaló porque el gobierno local no le facilitó un sitio. Todo el proyecto, en todo caso, está pendiente de la negociación de la expropiación con los propietarios, que ahora son tres.

Pero faltaba mucho para todo esto hace 21 años y desde entonces el edificio industrial no ha hecho más que pudrirse por el paso del tiempo. En aquel mes de marzo de 1996 los grupos políticos municipales también negociaban la creación de la Gerencia de Urbanismo, que ahora está de capa caída.

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