El suelo sobre el que pisan cada día 19.700 trabajadores

Los parques del Consorcio de la Zona Franca suman más de 4 millones de metros cuadrados en todo el área metropolitana y cobijan 625 empresas


Vigo / La Voz.

Vigo / La Voz. Creada en 1947, la Zona Franca ha jugado un papel determinante en la economía de Vigo. Ligada en sus inicios al puerto, sirvió para abrir la ciudad al comercio internacional, pero sobre todo fue determinante para el asentamiento de Citroën, que sopesaba otros posibles destinos. En la década de los 60, con la creación del polígono de Balaídos, la unión se hizo indisoluble. De hecho, hasta que en 1968 la multinacional francesa no dispuso de espacio propio para almacenar los miles de toneladas de piezas y componentes que recibía desde Francia para ensamblar los vehículos, era el consorcio el que se encargaba de ese cometido.

La necesidad de dotar a Vigo de más suelo industrial, sobre todo a partir de la década de los ochenta, marcó el camino a seguir. A día de hoy, la carta de presentación de la Zona Franca de Vigo incluye cinco polígonos empresariales en funcionamiento -Balaídos, Bouzas, Valadares, A Granxa (O Porriño) y Porto do Molle (Nigrán)- con una superficie que supera los cuatro millones de metros cuadrados, en los que se asientan un total de 625 empresas que proporcionan empleo a cerca de 20.000 personas.

Este año se sumarán a sus polígonos otros 700.000 metros, los correspondientes a la primera fase del puerto seco de Salvaterra-As Neves, un proyecto compartido con la Xunta y la Autoridad Portuaria de Vigo que está echando a andar doce años después de ser concebido, aunque habrá que esperar hasta el 2018 para ver instalada la primera empresa, ya que se están construyendo los viales y los servicios generales. Con el fin de captar el interés de potenciales clientes, las primeras 10 hectáreas se venderán a 50 euros el metro.

Zona Franca ha sido en buena medida también una especie de mecenas para la ciudad, ya que cuando las arcas de otras administraciones se quedaban pequeñas para acometer obras llamaban a su puerta. Por esa vía se consiguió financiación para el Museo del Mar, varios aparcamientos subterráneos, el centro comercial A Laxe, el centro de salud del Casco Vello y varias humanizaciones. Las vacas gordas se dieron en época de Pablo Egerique como delegado estatal. La vuelta a la entidad de Francisco López Peña (durante su mandato se impulsó el proyecto Abrir Vigo al mar a comienzos de los noventa) y la llegada a la entidad de Teresa Pisano en el 2008 supusieron un cambio de escenario profundo. La primera mujer al frente de la Zona Franca dejó claro que los desvelos del consorcio iban a centrarse en garantizar la competitividad de la industria de Vigo y su entorno, con el empresariado y la promoción de las exportaciones como eje principal.

Emprendedores

Su sucesora, Teresa Pedrosa, ha seguido el mismo camino. En el discurso de toma de posesión dio más que pistas sobre sus intenciones: «No podemos permitir que una empresa quiera instalarse en Vigo o su área y no pueda hacerlo por falta de suelo adecuado para su proyecto». Pero además de garantizar infraestructuras, dijo entonces, el reto es aportar más valor a las empresas con proyectos especialmente orientados a los empredendedores, además de convertir la innovación y la internacionalización en mandamientos inexcusables.

Defiende Pedrosa que Vigo no puede permitirse el lujo de perder talento. Así alumbró en el 2013 el proyecto ViaVigo, la primera aceleradora de empresas gallega, en la que han ayudado a convertir en negocio más de un centenar de ideas. Con el paso del tiempo y el éxito se transformaría en ViaGalicia.

Ese mismo año de 2013, Pedrosa firmó un convenio con la Fundación Incyde para crear un vivero de empresas del sector aeroespacial. En abril del 2016 la iniciativa tomó forma con la apertura del Centro Tecnológico Aeroespacial, que tiene sus instalaciones en Porto do Molle y cuyo objetivo principal es traspasar a las empresas el conocimiento científico que aportan los investigadores de la Universidad de Vigo.

Ardán

Entre las grandes iniciativas del consorcio impulsadas a lo largo de todos estos años hay que citar sin duda el Ardán, un servicio de información empresarial, desarrollado desde el departamento de Servicios Avanzados del consorcio, que se ha convertido en una herramienta de referencia. Creado en el año 1993, sirve para trasladar información empresarial estratégica que ayuda en la toma de decisiones.

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