El crecimiento más rápido de toda Europa

El censo de Vigo ha aumentado un 47 % en los últimos 50 años, aunque disminuye desde el 2012


Vigo / La Voz.

Vigo / La Voz. El crecimiento de población que registró Vigo a lo largo del siglo XX se ha convertido en objeto de análisis demográfico y urbanístico. No hubo ciudad en toda Europa que diese un salto semejante, una explosión vital tan notable que le hizo pasar de los 22.144 habitantes con los que inició el siglo a los 283.670 con los que los acabó. Un crecimiento de un 1.181 % que irremediablemente rompió las costuras de las murallas, cuyo derribo fue autorizado en 1861, y permitió que la sangre poblacional activase nuevas arterias, no siempre, o casi nunca, de manera ordenada y racionalmente planificada.

En la década de los años sesenta del siglo XIX, y justo antes de que cayesen las fortificaciones, el municipio sumaba 8.212 vecinos. Cuando La Voz de Galicia abrió su edición olívica cien años después, la habitaban ya 185.522. Pero aún entonces y pese a la multiplicación exponencial, la mayor ciudad de Galicia no había alcanzado su techo.

La industrialización que había llegado de la mano de la conserva y la pesca, con las que Vigo pasaría de villa a ciudad, amplió sus efectos con el universo que empezaba a generar la fábrica de Citroën. El centro urbano se desprendió con rapidez de sus últimos vestigios rurales y dio paso a la apertura de calles; a desarrollar nuevos y amplios espacios residenciales, como el polígono de Coia; a agolpar edificaciones en vías de acceso al centro como la Travesía, y en general a elevar alturas sin reparos ni grandes limitaciones legales ni urbanísticas.

Los únicos retrocesos en el censo oficial no se producían entonces por un balance vegetativo negativo, ni por el efecto de las migraciones, sino por los ajustes y la eliminación de duplicidades que advertía el Instituto Nacional de Estadística en el padrón municipal, como sucedió en 1960, 1981 y 1986. Desde el Ayuntamiento siempre se mantuvo que Vigo cuenta con más residentes que los reconocidos por la administración censal, y de hecho el consistorio llegó a celebrar en el 2003 el hito de haber superado en 302 residentes la barrera de los 300.000 habitantes. El Instituto Nacional de Estadística no lo reconoció así, y rebajó el listado de vecinos en ese momento en ocho mil personas incluso.

Alejados ahora cada vez más de esa meta, que llegó a propiciar campañas específicas del Ayuntamiento para tratar de ingresar más fondos del Estado sumando residentes que estaban dados de alta en sus localidades de origen, el año 2012 marca el récord histórico de población en Vigo, con 297.355 habitantes, cifra que desde entonces no ha dejado de menguar.

La 14º de España

La evolución demográfica negativa actual, que afecta a todas las ciudades gallegas y también al resto de la comunidad, no ha impedido a Vigo repetir ahora como la décimo cuarta ciudad más poblada de España, como lo era ya en 1967, aunque llegó a ocupar años después la undécima posición en ese ránking nacional. Respecto a finales de los años sesenta, Vigo ha ganado un 47,14 por ciento de población, mientras que la evolución en la cabecera del ránking urbano español registra una evolución dispar que va en el conjunto de esos cincuenta años desde el crecimiento de Madrid en solo un 1,4 %, al retroceso de Barcelona ciudad de un 7,6; Valencia (21,5); Sevilla (26,4); Zaragoza (40,9); Málaga (57,6); Murcia (80,6); Palma (84,8); Las Palmas (44,1), y Bilbao (-15).

Aunque la ralentización en el crecimiento que registró Vigo desde mediados de la década de los ochenta estabilizó su población, y el nuevo bum poblacional se desplazó a la franja mediterránea española, el desarrollo vivido en los años sesenta y setenta, especialmente, acercó a la primera ciudad gallega de manera vertiginosa al grupo de cabeza de las urbes del continente europeo.

Ránking europeo

Vigo es la ciudad 148 de toda Europa en número de habitantes de entre las 916 existentes con más de 45.000 vecinos, como constata la Unión Europea a través de Eurostat. Los 292.817 residentes del último censo le sitúan por delante de ciudades reconocibles en el ámbito continental como Ostrava (República Checa); Liubliana (capital de Eslovenia); Belfast (capital de Irlanda del Norte); Tours y Le Havre (Francia); Bolton, Southampton y Portsmouth (Inglaterra); Augsburgo y Rostock (Alemania); Bergen (la segunda ciudad de Noruega); Venecia y Padua (Italia); Gante (Bélgica); Czestochowa (Polonia); Eindhoven (Holanda); el distrito central de Valeta (capital de Malta); Aalborg (Dinamarca), u Oporto (Portugal), enclaves todos ellos con más de doscientos mil habitantes.

A tiro de piedra para escalar posiciones en el continente, siempre que Vigo no siga perdiendo población, tiene a Bialystok (Polonia) y a Mannheim (tercera urbe del estado alemán de Baden-Wurtemberg.

Menos niños

Sin embargo, el horizonte demográfico de Vigo ya no es tan halagüeño como pintaba hace medio siglo. Basta analizar un dato: con 93.969 habitantes más ahora que hace cincuenta años, la ciudad tiene 23.334 menores de 19 años menos que los registrados a finales de los años sesenta. Hay prácticamente la mitad de niños de cero a cuatro años, y casi seis mil por debajo de los pequeños de 5 a 9 años que se contabilizaban entonces. Y si el contingente de población en edad activa era en la recta final de los años sesenta del 63 %, ahora solamente lo es de dos puntos más. Por lo tanto, Vigo se ha envejecido sin registrar los necesarios relevos generacionales en su base ni atraer más nuevas familias.

A finales de la década de los años sesenta del siglo pasado solo había en la ciudad 15.195 mayores de 65 años. Representaban únicamente el 7,6 por ciento del vecindario olívico. Ahora, la población que ya ha sobrepasado la edad de jubilación suma 62.175 personas, o lo que es lo mismo, el 21,2 % del padrón de la ciudad. Un dato más: había hace cincuenta años solo 880 mayores de 85 años y en este momento suman 9.327.

Como se puede observar en los gráficos de la derecha, las pirámides de población de Vigo de finales de los años sesenta y la que dibuja la estructura de edades actual de la ciudad, no tienen apenas puntos de similitud. La de hace cinco decenios es prácticamente una pirámide demográficamente perfecta. No hay ningún escalón más nutrido que el que forman en su base los menores de cuatro años. Nacían de media al año 5.122 niños, y eso aseguró el relevo generacional de la población viguesa y su crecimiento. La cifra actual corre serio riesgo de bajar de los dos mil nacimientos por ejercicio, y ya no se llega a tres mil desde la década de los años ochenta.

En la pirámide de población de que dibujaba el censo vigués cuando nació la edición local de La Voz de Galicia todos los tramos contaban con más integrantes que el siguiente, con la excepción de los que contaban con entre 30 y 34 años y que sufrieron las bajas y la penuria causada por la Guerra Civil.

En la pirámide actual, el primer escalón, el de los niños de 0 a 4 años, tiene menos residentes que el siguiente, y eso solo marca una camino, el de la continuidad del descenso poblacional, a no ser que cambie la dinámica migratoria en la ciudad.

Municipios pujantes

Si hace cincuenta años el tramo más numeroso era el de los niños más pequeños, ahora lo es el de los que cuentan entre 40 y 44 años, siendo también destacable que en el de los mayores de 85 y el de 80 a 84 suma más personas que en el tramo anterior.

Demográficamente se antoja que el futuro inmediato de Vigo lo es también metropolitano, como ocurre con la prestación de servicios y la oferta residencial y laboral.

Ponteareas, Tui, Nigrán, Gondomar, Cangas, Soutomaior, Salceda y Salvaterra, han ido absorbiendo el excedente residencial que Vigo no era capaz de asumir, por el precio de sus viviendas o por razones laborales y de calidad de vida. Pero en esa onda expansiva el único enclave que logra una pauta vegetativa positiva y continuada desde hace veinte años, con más nacimientos que fallecimientos, es el municipio de O Porriño, lo que en toda Galicia solo consiguen además cuatro localidades de las 313 existentes: Ames, Cambre, Poio y Arteixo.

Supera en población a ciudades como Belfast, Le Havre y Southampton

El récord histórico del censo vigués se sitúa en 297.355 habitantes

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