Crece el polígono de O Porriño y en Ponteareas se inicia la guerra del pan

Los vecinos de O Val Miñor protestan por la supresión de paradas en la línea del autobús que les une con Vigo

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vigo / la voz

La Voz de Galicia comenzaba el mes de febrero de 1970 informando de los enormes trastornos que ocasionó a los habitantes de O Val Miñor la supresión de dos paradas en Vigo de la línea de autobús que les unía con la ciudad olívica. No se trataba de un capricho ya que una estaba situada en la plaza de España y era muy empleada por quienes acudían al hospital Almirante Vierna. La otra parada estaba en el Paseo de Alfonso y permitía acceder con comodidad al centro de Vigo.

Ese mismo mes, en Moaña comenzaban las obras de construcción del grupo escolar de A Xunqueira, al tiempo que se aumentaban el número de aulas en el de Quintela, toda una mejora para la demanda educativa del municipio.

En Ponteareas se declaraba la «guerra del pan» entre la cooperativa San Honorato y los panaderos de los pueblos más cercanos. El alcalde José Castro Álvarez había enviado un escrito a los panaderos foráneos advirtiéndoles que quedaba prohibida la venta de pan en el término municipal a los panaderos de fuera. Los afectados alegaban que el alcalde no podía realizar ese tipo de restricciones, y además le recordaban que los panaderos de Ponteareas vendían pan en otros municipios.

El polígono industrial de O Porriño, incluido en el polo de desarrollo, continuaba atrayendo empresas. En junio de aquel año llegaba a la gran explanada el grupo Regojo, con una inversión de cien millones de pesetas. Aquel mismo año también se fueron instalando en el lugar Cooperzeltia, General Gallega de Género de Punto y Explotaciones Pecuarias.

El ingeniero Manuel Fernández Valdés concluía los planos para el abastecimiento de agua a la villa de O Rosal. Aquellas obras estaban presupuestadas en 4,6 millones de pesetas (algo más de 28.000 euros) y el alcalde esperaba obtener este dinero del plan bienal de cooperación provincial. Tan solo unas semanas después, la compañía telefónica iniciaba los trabajos en este municipio para poder instalar teléfonos públicos en todas las parroquias.

Por su parte, en el gobierno local de Redondela exime de la tasa municipal correspondiente a Pilar Muíños. El motivo es que iba a instalar el primer ascensor en el municipio. En la villa de los viaductos, un año más, se alzaba la voz para exigir la supresión del tráfico de la carretera general por el «funil» de Vilavella, que tantos atascos provocaba a diario. Durante aquellas reivindicaciones, La Voz de Galicia se acordaba de Gerardo Campos, el industrial vigués que años antes había propuesto la creación de un puente en Rande para unir Vigo y Pontevedra de una forma rápida.

El gobierno de Redondela acordaba adjudicar el servicio de recogida domiciliaria de basuras en la villa y en Chapela. Unos días después, ese mismo gobierno anunciaba multas a los vecinos que no colaborasen en esta recogida.

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