La moda de la cocina llena los ciclos de FP y deja sin plaza a 500 jóvenes

María Jesús Fuente Decimavilla
María jesús fuente VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

m. moralejo

Al centro Manuel Antonio la cocina le queda pequeña y ha tenido que duplicar cursos

08 feb 2017 . Actualizado a las 05:00 h.

 El auge que está viviendo la cocina en los últimos tiempos ha llevado a numerosos jóvenes a querer ligar su futuro profesional a los fogones. El único centro integrado de formación profesional pública del área de Vigo, Manuel Antonio, no solo cubre las 400 plazas que tiene del sector hostelero, sino que se ha visto obligado a dejar fuera en torno a quinientas personas. Tanta demanda le ha obligado a duplicar los primeros y segundos cursos. Hasta la cocina ha quedado pequeña.

«Los ciclos de cocina siempre se han completado desde que se ofertan, pero ahora con el apogeo mediático hay más demanda y menos calidad en los alumnos. En dirección de cocina quedan fuera cerca de doscientos y en cocina y gastronomía sobre trescientos», indica el jefe del departamento, Jorge Táboas. Tampoco en industrias alimentarias (panadería y confitería) se quedan cortos al llegar a 400 solicitantes, lo que ha obligado igualmente a duplicar el curso.

De sus aulas han salido cocineros tan prestigiosos como el vigués Pablo Sobrino, mano derecha de David Muñoz y chef ejecutivo en su restaurante Diverxo, con tres estrellas Michelin. El mismo camino siguió Roberto Rúa. Cada curso, el Manuel Antonio envía cuatro o cinco alumnos a hacer prácticas al restaurante madrileño de Muñoz.