Los técnicos estudian poner vallas en Lepanto para evitar más atropellos

La muerte de una peatona arrollada por un Vitrasa reabre el debate sobre seguridad vial


vigo / la voz

Cinco días después del grave suceso que se ha cobrado la vida de una viandante el Concello aún no ha decidido si el céntrico lugar donde se produjo necesita cambios en lo relativo a la seguridad vial. El accidente tuvo lugar a primera hora de la noche del sábado, cuando un autobús de Vitrasa arrolló a dos personas que cruzaban la calle Urzaiz, desde Lepanto a la Gran Vía, sin utilizar el paso de cebra regulado por semáforos.

Consultado el alcalde, no quiso adoptar compromisos. «Los técnicos están trabajando en ello y dirán lo que hay que hacer. Ellos son los que saben de seguridad vial. Su posición es la de recomendar y nosotros haremos lo que ellos nos digan», declaró a los periodistas.

Bastante más claro lo tienen los conductores de Vitrasa, quienes reclamaron casi de inmediato la colocación de vallas en ese cruce y pidieron que se estudiara su instalación en otros puntos de la ciudad.

Este colectivo se queja de que la aglomeración de personas en calles céntricas con aceras de escasa capacidad es un riesgo para los peatones, y que ellos viven de cerca situaciones de peligro, que en la mayoría de los casos logran evitar.

En el caso del cruce de Lepanto lo tienen claro. Los peatones tienen que andar unos metros de subida por Urzaiz para cruzar el paso cebra, una molestia que muchos se evitan haciéndolo a derecho. Y cuando al cóctel se añade la oscuridad de la noche, y por tanto escasa visibilidad, el riesgo se dispara.

En este accidente todavía no se conocen los datos de la investigación. Se sabe solamente que los atropellados, de acuerdo con la Policía Local, cruzaban fuera del paso cebra, y también, según otras fuentes, que el semáforo estaba en verde para el autobús.

De acuerdo con la estadísticas del año 2014, de los 211 atropellos de ese año en Vigo, 136 fueron responsabilidad de los conductores, dos de cada tres en ese ejercicio. Irrumpir de golpe en la calzada sin dar tiempo al conductor a reaccionar es uno de los motivos más habituales.

En Vigo, la calle más peligrosa sin comparación es la Gran Vía, seguida de Sanjurjo Badía, Urzaiz y Ramón Nieto, todos ellos viales de gran longitud y tráfico intenso, por lo que nunca abandonan este puesto de dudoso honor en la estadística.

En cuanto a los peatones, el grupo con mayor riesgo es el de los mayores de 60 años, que según las cuentas del año 2015 padecieron el 40 % del total en Vigo, previsiblemente por sus mayores dificultades de movilidad en muchos casos.

En el año 2014 se produjeron en Vigo 211 atropellos, con 219 heridos (22 graves) y 2 fallecidos

Vigo lidera lo atropellos en Galicia y Ferrol tiene el menor porcentaje

Los 211 atropellos de hace tres años en Vigo supusieron casi un 50 % más que los 145 que padeció A Coruña, una disparidad que supera mucho la diferencia de población entre ambas urbes. A gran distancia se encuentran las demás capitales: Ourense, 72; Lugo, 62; Santiago, 57; Pontevedra, 42 y en último lugar Ferrol con solo 18, sin duda el mejor dato de todos.

En aquel año la media mensual de atropellos en Vigo fue de 17, originando en total este tipo de sucesos 219 heridos, 22 de ellos graves, y dos fallecidos.

Una de las medidas que ha puesto en marcha el Concello ha sido la instalación de pasos cebra resaltados, a mayor altura que la calle, lo que obliga a los coches a reducir la velocidad para atravesarlos. Se han generalizado en diversos puntos de la ciudad, aunque los técnicos alertan que no son viables en todos los viales ya que también tienen contraindicaciones. Por ejemplo, en las cuestas, como es el caso de Urzaiz, provocan charcos debido a la pendiente.

Velocidad controlada

Junto con los atropellos, los responsables de seguridad instalan pasos elevados en lugares donde existe un incumplimiento generalizado del límite de velocidad. Un ejemplo conocido es el de Jenaro de la Fuente, donde en enero del 2008 se produjo un grave accidente al colisionar un vehículo que competía con otro con un coche ajeno que circulaba en sentido contrario. Los dos fallecimientos del tercer vehículo llevaron al Concello a instalar un paso elevado que impide estas prácticas incívicas y peligrosas.

La Voz de Galicia
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