El espíritu navideño inunda Príncipe y la Porta do Sol

El centro se abarrotó para ir de compras, disfrutar la decoración navideña y participar en el «Café solidario»


vigo / la voz

Ya nadie duda que la navidad jurásica está siendo todo un éxito. Solo con dar un paseo por la calle del Príncipe cualquier sábado de diciembre se puede comprobar que la decoración navideña liderada por Dinoseto y el Ososeto, causan furor entre los vigueses y vecinos del área metropolitana que llegan a Vigo ya no con la mente puesta en hacer compras, sino con disfrutar en familia de los adornos navideños que pueblan la principal calle comercial viguesa.

Familias enteras hacían cola ayer para hacerse selfies dentro del árbol de Navidad gigante. Decenas de niños se hacían sitio para conseguir una foto con el Ososeto y con Dinoseto y su nuevo familiar. «Venimos a dar un paseo por el centro porque vimos las fotos del alumbrado y la decoración y nos pareció impresionante», relata un matrimonio de Baiona, que señala que sus dos hijos pequeños no querían salir de dentro del árbol de Navidad más alto de Galicia.

Pocas compras

El lado negativo de la jornada navideña de ayer lo volvieron a vivir los establecimientos comerciales. Las pocas bolsas que se veían en las manos de los centenares de personas que poblaron Príncipe desde primera hora de la tarde indicaban que el comercio volvió a vivir una jornada gris. Así lo confirmó María Rodríguez, moañesa empleada de una de las tiendas, que señalaba «los últimos fines de semana están siendo bastante flojos. La gente viene a pasear. A ver los árboles y la decoración de Navidad, pero no a comprar». Muchos establecimientos se llenaron a última hora de la tarde pero las compras fueron mínimas. «Cuando queden cuatro días para Nochebuena, a la gente le empezará a entrar el agobio y vendrá en masa a comprar. Pero de momento está siendo una época navideña floja a nivel de ventas», añadió la empleada. Los domingos están siendo todavía más duros para las tiendas. Hoy será el tercero que abran y no cuentan que la tendencia vaya a cambiar.

Donaciones

La farola de Urzáiz fue testigo ayer de una iniciativa solidaria impulsada por Marcos González, barista vigués que junto con los integrantes de la asociación Down Vigo preparaban y regalaban cafés y zumos en la calle a cambio de comida para el banco de alimentos. «La idea me vino a la cabeza hace cuatro años, y por fin la he podido llevar a cabo», señaló González, que hace años que lleva formando en su bar a personas con síndrome de Down y que ayer, junto con ellos, se unieron para culminar este bello proyecto. En solo cuatro horas, consiguieron más de una tonelada de alimentos.

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