Las urgencias del Cunqueiro atendieron el lunes cien pacientes más de lo habitual

Ángel Paniagua Pérez
ángel paniagua VIGO / LA VOZ

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El Sergas considera normalizada la situación y afirma que nunca faltaron camas

07 dic 2016 . Actualizado a las 17:31 h.

Las urgencias del Hospital Álvaro Cunqueiro vivieron el lunes un día de una sobrecarga evidente. Por la tarde, el servicio se colapsó, cuando coincidieron al mismo tiempo 272 enfermos, entre los que estaban pendientes de ser atendidos, los que estaban recibiendo asistencia y los que estaban pendientes de evolución. El Servizo Galego de Saúde asegura que en ningún momento faltaron camas, pero admite que se registró una afluencia fuera de lo normal. Ayer por la mañana, con la situación ya reposada, las cifras demostraron que las urgencias del nuevo hospital vivieron una situación inaudita. En las 24 horas que van desde las 9.00 del lunes y la misma hora del martes, el servicio atendió a 445 enfermos. Este dato se refiere solo al de personas adultas. La media diaria, según los datos del año pasado, es de 342 pacientes, de manera que el lunes las urgencias de Beade recibieron a cien enfermos más que un día convencional.

Además de ellos, se registran urgencias pediátricas -el lunes vivieron un día que entra dentro de los parámetros convencionales- y obstétricas. Las cifras habituales son 108 niños y 29 embarazadas. Si el lunes se mantuvieron esos datos en estos dos colectivos, en total el Cunqueiro atendió a 582 personas en un solo día.

Y eso se notó. Según fuentes sanitarias, se llegaron a registrar hasta cuatro horas de demora en la asistencia a los pacientes que en el triaje recibieron el color amarillo, que significa que su caso debe ser atendido en menos de una hora. Algunos enfermos prefirieron marcharse a casa antes que seguir esperando, ya que sus dolencias no eran excesivamente graves. Las salas de espera se llenaron, con enfermos, familiares, pacientes en camillas y sillas de ruedas. Voz pudo comprobar cómo incluso había pacientes esperando a ser atendidos en un pasillo, en concreto, en el largo corredor que une urgencias y radiología en la espina central del edificio, y que separa el área de triaje de la zona de consultas de urgencias. Allí había una decena de enfermos en sillas de ruedas.