Portugal investigó al millonario luso por trata de mujeres brasileñas

Los investigadores no hallaron pruebas de sus vínculos con las redes de proxenetas pero las autoridades lusas lo condenaron en primera instancia por blanqueo de capitales procedentes de actividades ilícitas


vigo / la voz

Nueva sorpresa en el caso del millonario portugués de 56 años acusado de intentar asesinar en mayo a su esposa de 26 en un hotel de Vigo tras golpearla con una maza de cantero cuando ella estaba desnuda en el baño. El sumario que está en manos del juzgado de violencia sobre la mujer número 1 de Vigo revela ahora que la policía de Portugal investigó a Carlos I. Pinto como implicado en una trama de trata de mujeres brasileñas para su posterior explotación sexual. Los agentes aclaran que nunca se hallaron pruebas contra Pinto y el caso quedó en nada. Sin embargo, fue condenado en primera instancia por el blanqueo de capitales procedentes de actividades ilícitas.

El abogado del millonario portugués acusado de intentar asesinar en Vigo a su esposa restó importancia a la investigación por trata de mujeres. Lo considera un «cotilleo» de un policía sin identificar que quedó en nada y del que el millonario no tenía noticia. Recalca que el acusado solo fue condenado por delito fiscal en Portugal.

Defensa y acusación han usado el pasado del millonario para tejer sus respectivas versiones. El abogado de Pinto alega que su esposa descubrió los oscuros secretos de su marido y quiso vengarse de él porque le ocultó que estaba arruinado y porque la metió como administradora de empresas que defraudaban a Hacienda. Y aún habría tramas más oscuras. Según esta teoría, la esposa urdió un montaje para acabar con su marido. Al verse atacado por sorpresa por su esposa en el hotel, se habría defendido legítimamente.

Por contra, la abogada de oficio de la denunciante culpa al marido. El hombre aparentaba una vida de millonario pero lleva meses arruinado y tenía un pie en la cárcel. Desesperado, suscribió un seguro de enfermedad con su esposa como beneficiaria. Si ella sufriese un accidente en el extranjero, la indemnización se duplicaría hasta los 300.000 euros. Eso explicaría el viaje a Vigo.

La acusación sospecha que el plan del millonario era simular el accidente mortal de su esposa en el baño del hotel para cobrar la póliza del seguro. La noche anterior a la supuesta agresión, el marido puso como excusa que era muy olvidadizo y bajó al párking del hotel a buscar su móvil. Tardó un buen rato en volver sin el teléfono. La esposa lo llamó y sonó dentro de la habitación. La acusación cree que ese intervalo lo aprovechó el marido para ir a buscar la maza al coche y meterla en el cuarto sin que la esposa se diese cuenta.

Habría atacado con una maza de cantero a su mujer, cuando se daba crema desnuda tras ducharse. Eligió ese arma por sus bordes romos. Podría noquearla y luego ahogarla. Pero falló al primer golpe, se delató y le asestó cuatro. Ella tuvo 22 centímetros de cortes en la cabeza y precisó 26 puntos. Él ninguno.

La mujer huyó al pasillo y, ya a salvo en una habitación, gritó varias veces: «No me quiero morir». Una testigo vio sangre en el suelo y dedujo que, a causa de los nervios, ella se golpeó los tobillos contra el embellecedor una silla por los nervios.

Los días 14 y 21 de diciembre habrá una nueva ronda de interrogatorios a testigos. Declararán la mujer que vio los tobillos cortados de la víctima, una pareja que dormía en la habitación contigua y que oyó algún barullo pero no le dio importancia, y un testigo sorpresa que ha anunciado la defensa del acusado y que podría dar un vuelco al caso.

El marido continúa ingresado en la prisión de A Lama. Tras la reyerta con su esposa, sufrió un ataque de ansiedad y fue evacuado a un hospital por riesgo de infarto.

Conoce nuestra newsletter con toda la actualidad de Vigo

Hemos creado para ti una selección de noticias de la ciudad y su área metropolitana para que las recibas en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
0 votos
Comentarios

Portugal investigó al millonario luso por trata de mujeres brasileñas