Arranca la lucha contra la plaga de termitas en 50 pisos del Casco Vello

Una firma especializada inicia el tratamiento, que durará cuatro años, con cebos


vigo / la voz

Después de varios años de incertidumbre, los vecinos del Casco Vello alto cuyas viviendas se encuentran afectadas por la plaga de termitas de la que el Consorcio del Casco Vello (CCVV) tiene constancia desde, al menos, marzo del 2011, pueden estar un poco más tranquilos. La lucha contra un enemigo tan minúsculo como eficientemente destructor comenzó ayer. Tras el estudio de la situación comienza una nueva fase activa, con la colocación de los cebos.

El tratamiento de la plaga de termitas fue adjudicado por el Consorcio del Casco Vello de Vigo, por más de 46.600 euros, a la empresa Agronerga. Desde ahora, la adjudicataria dispone de un plazo de ejecución de cuatro años y ofrece un plazo de garantía de 40 meses. Alrededor de medio centenar de viviendas de la zona están afectadas en mayor o menor grado.

El jueves de la semana pasada, el salón de actos del centro de visitantes de las Islas Atlánticas albergó la primera reunión informativa. El CCVV instaba a los vecinos del renacido viejo barrio a asistir al encuentro con la empresa encargada del control de la plaga, para explicarles los pormenores de la actuación y solicitar «su imprescindible colaboración», ya que necesitan actuar desde el interior de las viviendas para lograr una mayor eficacia del tratamiento.

En el estudio cuyas conclusiones se presentaron justo hace un año, los técnicos señalaban que en el caso de los edificios inspeccionados, de un total de 128 que hay en el barrio alto, 110 fueron objeto de análisis y se detectaron degradaciones o presencia de termitas vivas en 31 edificios (el 28 por ciento). «Aparecen fundamentalmente en edificios abandonados, antiguos, con problemas de conservación o humedades, pero también en algún caso aparecen en edificios rehabilitados recientemente (Abeleira Menéndez 18-20) e incluso con estructuras de hormigón (Subida Castelo 10 CAT, Centro de Artesanía Tradicional)», señala el informe encargado por el consorcio a la empresa Lozano y Asociados.

En los restantes 80 edificios no detectaron presencia de termitas, pero aún así, marcaron 23 inmuebles como dudosos o de riesgo alto de estar afectados en la actualidad o en un futuro, «por tener problemas de humedad y elementos de madera húmedos, mal estado de conservación o cercanía a edificios afectados». El consorcio, que ha rehabilitado cerca de 40 casas desde su creación hace una década, plantea una actuación preventiva integral.

El presidente del organismo, Ignacio López Chaves, aseguró en su momento que aunque solo hubo afección de este tipo en un inmueble en la calle Abeleira Menéndez que era propiedad del CCVV «e que xa contou coas intervencións necesarias», impulsaron estas medidas de cautela con la colaboración de todos los propietarios.

La primera fase consiste en la colocación de señuelos alimenticios

Las termitas establecen los termiteros en el suelo, a una profundidad entre 75 centímetros y 5 metros y desde allí atacar a sus fuentes de alimentos, que es la madera. La empresa encargada del control de la plaga ha comenzado la primera fase, que tendrá una duración aproximada de entre 6 a 12 meses y consiste en la instalación de estaciones portacebos en el interior de viviendas y locales y en zonas exteriores donde se detectó actividad de termitas o exista riesgo. «Los cebos alimenticios entran en contacto con las termitas, estas van consumiendo la sustancia activa de los mismos y se van eliminando las colonias», explican los especialistas.

La fase siguiente se ejecutará durante 24 meses y básicamente consiste en rellenar con cebo insecticida las bases en las que aparezca el insecto y mantener un control exhaustivo de las mismas, con visitas de seguimiento (aproximadamente cada 6 semanas) y reposición de cebos hasta la eliminación total de la plaga.

El último paso se iniciarla cuando ya no se detecte actividad en ninguna de las estaciones colocadas. Así, tras la eliminación de la plaga, la adjudicataria mantendrá un servicio de vigilancia en previsión de aparición de rebrotes, así como de nuevos ataques. La duración prevista de esta fase durará entre 12 y 18 meses. Para atacar las termitas no recomiendan tratamientos químicos. Los técnicos indican que no son efectivos ya que lo que se consigue es que huyan en busca de nuevas fuentes de alimentación y se traslada el problema a otros edificios, favoreciendo la expansión de la plaga.

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