«Suerte es saber qué demanda el lector»

Begoña Rodríguez Sotelino
Begoña r. sotelino VIGO / LA VOZ

VIGO CIUDAD

La viguesa debuta en la literatura infantil con una historia de zombis para niños que edita Galaxia

16 nov 2016 . Actualizado a las 22:10 h.

Patricia Mallo (Vigo, 1985), se define como «escritora a tiempo parcial». Al menos, esa es una de las motivaciones que mueven a la autora novel que, aunque lo que siempre quiso fue dedicarse al sector audiovisual, acaba de debutar en el ámbito literario con Os Cabezombis na mansión Espello, una obra para público preadolescente, editada por Galaxia, que este mes presentó en su ciudad.

-¿Cómo surgió la idea del libro y, sobre todo, cómo surgió la oportunidad de verlo publicado, ya que para buena parte de los autores nuevos, no es fácil entrar en el circuito editorial?

-Yo estudié Comunicación Audiovisual en la Universidad de Vigo y siempre me he sentido atraída por la necesidad de contar historias. Hace dos años me dieron una beca para irme a trabajar al extranjero. Concretamente, a la India. El trabajo me dejaba bastante tiempo libre y aprovechando las largas horas de calor en las que no podías salir a la calle, comencé a tratar de empezar a escribir una novela. A mí también me gusta mucho dibujar y la idea del libro me vino a la cabeza un día que estaba garabateando unos muñequitos en una libreta. Se me ocurrió hacer unos zombis y pensé que como en Galicia no había ninguna novela infantil con esa temática, ellos tenían que ser los protagonistas.

-Una cosa es pensarlo y otra es darle salida. ¿Cómo fue ese proceso hasta llegar a Galaxia?

-Lo cierto es que estaba acostumbrada al rechazo de las productoras, porque mi interés inicial ha estado siempre más cerca a la escritura destinada a la ficción cinematográfica. Pero las productoras no tienen por costumbre admitir guiones. Tu porcentaje de opciones es el 0 %. Sin embargo, en el sector editorial sí se interesan por lo que les ofrecen. Al menos reciben los manuscritos, aunque luego tengan que pasar muchos filtros. Pero vi al menos la puerta de entrada abierta. Pensé que quizás por tratarse de una novela sobre zombis, tenía la oportunidad de que lo leyeran. La escribí en gallego y la envié a la editorial Galaxia. Un mes después se ponían en contacto conmigo.

-Así, sin padrinos, ni nada...

-Sí. Creo que tuve suerte, aunque la suerte está también en saber o en intuir qué es lo que demandan los lectores. Además, en el libro hay humor, fantasía y aventuras, que son ingredientes muy importantes para construir una historia amena.

-¿Eso también le quedó claro cuando escribía guiones?

-Sí. En el audiovisual hay que ponerse las pilas y ofrecer algo original para poder hacerse un hueco en un mundillo con exceso de oferta.

-¿Tendrá continuidad?

-Pienso que sí la tendrá. La obra está teniendo buena aceptación y de ello depende que haya más aventuras de los cabezombis.

-¿En este momento a dónde se dirigen sus pasos profesionales?

-Llevo una temporada viviendo en Madrid. Trabajo en la Universidad Carlos III, en el departamento de Relaciones Internacionales, en el que nos ocupamos de gestión administrativa relacionada con la movilidad de los alumnos hacia el extranjero. Llegué hasta aquí por casualidad, pero con el paso de los años te das cuenta de que hacer lo que deseas es muy complicado. Por eso enfoqué mi carrera hacia el márketing online y luego hacia las relaciones internacionales. Lo de escribir guiones lo dejé para el apartado de hobbies.

-¿Pero ya se ha rendido?

-No, pero soy realista y en España hay pocos escritores que vivan de la escritura. Tienes que compaginarlo con otra cosa.

-Como le gusta dibujar, ¿se atrevió también a ilustrar su propio libro?

-No. No me atrevo. De las ilustraciones se encargó la dibujante coruñesa Perrilla, que lo hace genial. Ha hecho un trabajo muy bueno.

-¿Cómo fue su experiencia en la India?

-Estuve un año trabajando en la oficina comercial de la embajada de España en Nueva Deli, becada por el Ministerio de Economía. La India es un país un poco duro y como experiencia estuvo bien, pero no me quedaría más tiempo. No por ser mujer, porque el hecho de ser extranjera alivia la presión. En general el ambiente es tranquilo. El problema es ser india y vivir en una zona rural.