«Componer es un imperativo, una necesidad biológica»

El músico vigués inicia una gira de conciertos por España invitado por la formación de cámara del Auditorio de Zaragoza


vigo / la voz

El compositor vigués Juan Eiras ha sido invitado por el grupo instrumental Enigma, de Zaragoza, para formar parte de su gira de conciertos Festival de Ensembles 2016, que comienzan este domingo en los Teatros del Canal, en Madrid. Eiras, ganador del III Concurso Internacional de Música de Cámara Arturo Dúo Vital, compartirá cartel con alguna de las voces más relevantes de la escena contemporánea española. La prestigiosa formación de cámara del Auditorio de Zaragoza interpretará su obra Samhain, ganadora de la Convocatoria para Jóvenes Compositores 2012 del grupo madrileño Plural Ensemble y estrenada en Sevilla ese mismo año.

-¿Qué supone para usted una invitación como esta?

-Un gran respaldo, porque es uno de los eventos de t [grupo de música contemporánea] más importantes del país donde no solo se reúnen los grupos más destacados sino los compositores más reseñables.

-Cuando un joven entra el conservatorio, lo suele hacer atraído por algún instrumento. ¿En qué momento decidió que quería dedicarse a la composición?

-Es cierto. Yo empecé estudiando órgano a los 5 años, en una academia privada, Orpheo, y a los 8 años me examiné por libre y pude acceder al Conservatorio Superior de Música de Vigo, donde empecé a estudiar la carrera de piano, que finalicé. Pero dio la casualidad de que en el 2001 abrieron la especialidad de composición con la Logse y fue como un chispazo. Se me iluminó un mundo. ¡Esto es lo mío!, pensé. Fue un amor a primera vista. Ni siquiera tenía ningún referente cercano. Por desgracia, los de mi generación no tenemos un modelo a seguir en Galicia, exceptuando a Rogelio Groba. Pero contemporáneos, como Macías o Balboa, fallecieron muy jóvenes y perdimos ese contacto con los que serían como una antorcha para nosotros.

-Pues si vivir de la música ya es difícil, vivir de ser compositor de música contemporánea debe ser un milagro...

-Sin duda. Hay que compatibilizarlo con otras tareas. En mi caso, con la docencia. Soy profesor en el conservatorio vigués. De otra manera, sería imposible. De hecho, conozco muy pocos casos de músicos que se dediquen exclusivamente a la composición y es o porque tienen un patrimonio potente o porque trabajan en el ámbito de la ópera.

-Aunque su ámbito sea la clásica, ¿la música para cine o espectáculos entra dentro de sus intereses?

-Sí, si se diesen las circunstancias, me gustaría, No estoy cerrado a ningún campo; de hecho, yo comencé trabajando a nivel profesional en el folk y la música popular. Fue miembro de los grupos Malvela e Irtio e hice muchas grabaciones para el estudio Casa de Tolos, en Gondomar, aunque luego me decanté por la clásica y dentro de ella, la contemporánea.

-¿Qué papel tenía en los grupos folk a los que ha pertenecido?

-Tocaba teclados y también el acordeón. En estas formaciones, el que tiene unos conocimientos más amplios de armonía, es también el que se suele ocupar de hacer los arreglos y ese era mi papel también.

-La música contemporánea no es nada fácil para el público actual. Hay esperanza, porque en otras épocas también ocurrió con los compositores en determinado momento de la historia...

-Sí. La consagración de la primavera, que Stravinski estrenó en 1913 no tuvo éxito. Es un tema complejo. Toda obra nueva produce un shock inmediato para el oyente, al contrario que en la pintura, ya que no ves toda la obra de repente. También influyen los clichés. Hay miedo a aproximarse a cierto tipo de música. Y es un error, porque la música está para descubrir y para disfrutar.

-La educación musical que reciben los alumnos en los colegios no ayuda mucho, ¿no?

-En los conservatorios estamos haciendo una labor que creo que es importante y estamos exportando talento a Europa, pero es cierto. Hay que comenzar desde edades tempranas para que las nuevas generaciones aprendan a apreciar la música en vez de que la asignatura parezca estar creada para martirizar.

-¿Usted qué haría?

-Una labor pedagógica profunda desde educación infantil, pero es una quimera en un momento en que se va en contra de las humanidades. Por otra parte, creo que hay que cambiar los modelos tradicionales de escucha y relación con el público, reinventar la fórmula tradicional del directo y la escenografía del concierto clásico... hasta los horarios. Hay que romper la barrera entre público y músicos, esa distancia invisible entre ambos.

-¿Si no tiene encargos no compone?

-Compongo por encargo y por necesidad. Es una necesidad imperativa. Para mí es casi un proceso biológico y natural. No puedo pasar mucho tiempo sin estar sumergido en este proceso. También ayuda estar en contacto con la materia cada día., Ser profesor de composición y no escribir obras sería un poco contradictorio.

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