«La infidelidad en sí no es causa para la nulidad matrimonial»

Juan Carlos Sendón, vicario judicial de la diócesis de Tui-Vigo, dice que la promiscuidad o conducta libertina son motivos de disolución


vigo / la voz

Lleva diecisiete años al frente del Tribunal Eclesiástico de la diócesis de Tui-Vigo, tiempo suficiente para conocer al dedillo los motivos y entresijos que llevan a las parejas a pedir la nulidad matrimonial. Muchas no tienen descendencia, pero las hay con hijos e incluso nietos. Reconoce que algunos de los casos que pasan por sus manos son muy complejos.

-¿Qué causas alegan las parejas en la actualidad para querer anular su matrimonio?

-Una última sentencia que hice este año se debía a infidelidad inmediata, después del matrimonio. Llevaban ocho meses casados y era un hombre que no desaprovechaba la ocasión. No era un desliz, ni una cosa ocasional que la esposa le perdona, porque la infidelidad en sí misma no es causa para la nulidad matrimonial, pero si es promiscuidad, conducta libertina del hombre o vida sexual desordenada, que asiste a orgías, entones la mujer se siente engañada. En este caso, incluso cuando conoció a su esposa estaba viviendo con otra.

-¿Son matrimonios de poco tiempo?

-Sí. La mayoría son de breve duración y a veces hay motivos muy evidentes. Parejas que se han casado y casi no han vivido juntos, otras que lo han hecho por estar embarazada y no era un matrimonio proyectado. También se da la circunstancia de un marido violento que le ha pegado desde el principio. Otras veces las causas requieren mucho más estudio porque hay indicios, pero no evidencia.

-¿Tienen hijos los matrimonios que recurren a la nulidad?

-La mayoría no, lo que no quiere decir que no los haya con hijos.

-E incluso con nietos.

-Sí. Tuvimos el caso de un abuelo que quiso pedir la nulidad y se la dimos. Era una situación muy particular. La familia le había preparado el matrimonio. Recuerdo que le había impresionado a la Defensora del Vínculo, Raquel Fernández. .

-¿El pasado año había bajado el número de causas, ¿Cómo va el actual?

-En el 2015 llegamos a resolver doce y este año llevamos dieciséis y aún puede haber más porque quedan dos meses.

-¿Sigue costando lo mismo tras el nuevo procedimiento del papa Francisco?

-Sí. Mantenemos los 1.500 euros. El papa Francisco habló de gratuidad y celeridad y a la gente le impactó. En ese tiempo tuvimos un centenar de consultas. Lo que quería el papa era hacer gravitar el coste en la Conferencia Episcopal o en el obispado y nosotros tenemos gastos de material, oficinas, abogado, psicólogo, psiquiatra, con una retribución mínima. Después rectificó y dijo que las parejas que puedan paguen por las que no puedan. Hay que demostrarlo. Es igual que la justicia gratuita.

-En algunos casos dicen que puede llegar a los 9.000 euros.

-No creo. Eso es mucho. Lo que puede pasar es que si una persona va al abogado y le cobra 12.000 euros, y al psicólogo para que le haga un informe y son de 600 a 1.200, entonces puede decir esas cantidades, pero lo que es el Tribunal Eclesiástico, son 1.500. Es una pena que no haya uniformidad en España. En la actualidad lo establece el obispo de cada diócesis. Lo bueno sería llegar a un acuerdo.

-¿Cuánto tiempo tardan en resolver la nulidad?

-Un año. Es un proceso laborioso que, en general, requiere su tiempo.

«En la diócesis de Tui-Vigo no hay sentencias exprés por falta de acuerdo de las parejas»

La primera disolución de matrimonio en Galicia por la vía rápida tuvo lugar el pasado agosto en Santiago. Con anterioridad se había hecho en Bilbao.

-¿Hay en tramitación en esta diócesis?

-El motu proprio del papa Francisco del 8 de diciembre instauraba el proceso breve para resolverlo en tres o cuatro meses. Pero para ello se tienen que cumplir dos condiciones indispensables. La primera es que las dos partes estén de acuerdo en tramitarlo de ese modo y eso se da muy ocasionalmente. En esta diócesis no ha habido sentencias exprés por falta de acuerdo de las parejas.

-En Bilbao parece que no ha habido problema.

-Estuve con el obispo de Bilbao y me dijo al respecto: «es que los vascos somos así». Aquí ha habido causas que se podrían haber tramitado de esa forma, pero una de las partes no estaba por la labor.

-En caso de que existiera ese acuerdo de las dos partes, ¿llega con el consentimiento del obispo?

-Si las dos partes aceptan el tramite rápido hay que trasladarle los hechos al obispo y si hay indicios, pero no evidencia, lo puede remitir al ordinario. Si ha habido hechos muy graves, es obvio que requiere la nulidad.

La novedad del motu proprio es que ahora ya no tiene que ir a segunda instancia. La primera sentencia es ejecutiva, salvo que apelen a Santiago o a la Defensora del Vínculo.

-Desde que ocupa el cargo ha visto descender año tras año las anulaciones matrimoniales. ¿A qué se debe esa tendencia?

-Hay gente que se echa atrás, viene a preguntar y luego no vuelve. La falta de creencia y de compromiso puede estar detrás de la caída de las solicitudes. Otra muestra de ello es que la gente no se casa ni por la iglesia ni por lo civil debido a la falta de valores.

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